¡Hallo a todos y a todas!
Hay algo que me encanta de Bélgica, de Flandes y especialmente de Bruselas: su multiculturalidad. Caminas por la calle y no solo escuchas neerlandés o francés (lo normal aquí), sino también castellano, portugués, árabe y muchos otros idiomas. Esa mezcla constante hace que cada barrio tenga algo diferente. Y precisamente por eso hoy os quiero hablar de un pequeño local que refleja muy bien esa diversidad: Pastelería García.
Hablemos un poco de García
La historia comienza con Rui Manuel García, originario del pequeño pueblo de Lavre, al este de Lisboa. Llegó a Bruselas en 1986 y empezó trabajando en varias panaderías hasta que decidió abrir la suya propia. Así nació García, que con el tiempo se ha convertido en una pastelería bastante conocida en la ciudad.
Hoy el proyecto continúa con la ayuda de su hijo Daniel y un pequeño equipo que cada día prepara especialidades tradicionales portuguesas. Y lo mejor es que no es de esas pastelerías donde todo está hecho desde hace horas: aquí el horno está prácticamente funcionando todo el día.
¿Cómo la conocí?
La historia es bastante sencilla. Para un español, caminar por Bruselas y ver un toldo enorme con el nombre “García” llama bastante la atención. Y eso fue exactamente lo que nos pasó a mi padre y a mí durante los primeros días que llegué a la ciudad.
Nuestra reacción fue inmediata: “esto tiene que ser una pastelería española”. Pero no exactamente. Estábamos cerca, pero no del todo acertados: era portuguesa. Aunque eso sí, el castellano lo entienden perfectamente, así que uno se siente bastante como en casa.
Entramos a probar algo y ahí mi padre hizo otro descubrimiento importante: justo al lado tienen una pequeña cafetería. Así que durante la semana que estuvo conmigo en Bruselas más de una mañana se tomó un desayuno allí. Digamos que la analizó con bastante rigor científico.
¿Qué podéis encontrar?
Como buena pastelería, hay clásicos como croissants, napolitanas y otras piezas de bollería. Pero lo interesante está en las especialidades portuguesas.
Cada día preparan alrededor de una decena de dulces tradicionales. Entre ellos el pastel de Tentúgal, una masa muy fina rellena de crema pastelera, o los bolos de arroz, otro clásico portugués.
Pero si hay una estrella absoluta, esa es el pastel de nata. El famoso pastelito portugués de crema. Aquí lo hornean continuamente, así que muchas veces te llega todavía templado, lo cual mejora muchísimo la experiencia… y hace bastante difícil comerse solo uno.
Además, el salón de té está decorado con los típicos azulejos portugueses azules y blancos, e incluso hay murales que hacen referencia al pueblo natal de Rui García, lo que le da un toque muy auténtico al sitio.
Mi experiencia
Sinceramente, me parece un sitio muy agradable para desayunar o merendar. Los dulces están muy bien hechos, el ambiente es tranquilo y tiene ese punto de cafetería de barrio donde puedes sentarte sin prisa.
Si tengo que destacar algo, lo tengo claro: los pasteles de nata están brutales. El hojaldre está crujiente y la crema pastelera en su punto perfecto. Además, en la mesa tienen un botecito con canela, y os recomiendo añadirla porque le da un toque espectacular.
Cada pastel cuesta unos 2,20 €, que para Bruselas y la calidad que tiene está bastante bien. Yo lo acompañé con un zumo de naranja natural y aquí confirmé una teoría universal: da igual el país… los zumos de naranja siempre vienen con sablazo incluido. En este caso fueron 5 €. Doloroso, sí, pero estaba muy bueno.
Así que si os gusta descubrir sitios con identidad, dulces caseros y ese toque internacional tan típico de Bruselas, Pastelería García merece una visita. Porque al final esta ciudad también se descubre así: a base de pequeños locales que cuentan historias de gente que llegó, se quedó… y acabó trayendo un pedacito de su país a la ciudad.
Doei!
Nerea
Soy Nerea Mangas Nieto, tengo 21 años y estudio Biología Sanitaria en la Universidad de Alcalá (Madrid). Este segundo semestre continúo mi experiencia Erasmus en Bruselas, donde finalizaré mi grado realizando mi TFG y mis prácticas en la VUB (Vrije Universiteit Brussel). Durante este año estoy viviendo una experiencia única: estudiar en el extranjero mientras descubro una nueva cultura, pruebo su gastronomía y exploro lugares increíbles.
Quiero compartir todo esto con vosotros, lo mejor de mi estancia en Bruselas, pero también recorrer juntos Flandes y descubrir esos pequeños tesoros escondidos que hacen tan especial a esta región. Me hace muchísima ilusión tener este espacio para contaros mi experiencia y que, juntos, podamos disfrutar de todo lo que Flandes tiene para ofrecernos.




