¡Hallo a todos y a todas!
Lovaina es una ciudad que descubrí un poco tarde en mi Erasmus, pero que sin duda me ha ganado por completo. Tiene ese aire universitario constante, bicicletas por todas partes y una vida social que gira, como no podía ser de otra forma en Bélgica, alrededor de la cerveza y la comida. Y eso, sinceramente, me parece un plan de vida bastante sólido.
Y si hay una calle que representa perfectamente ese espíritu foodie, esa es Munstraat.
Munstraat
La Munstraat no es solo una calle moderna de restaurantes; en realidad es parte del núcleo histórico de Lovaina. Su nombre viene de “munt” (moneda), porque entre los siglos XIV y XV aquí se encontraba un taller de acuñación de monedas de los duques de Brabante. Vamos, que antes de oler a comida deliciosa, olía a dinero medieval.
Con el paso del tiempo, la zona fue cambiando: pasó de ser un espacio con funciones residenciales y administrativas a transformarse, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial, en una calle cada vez más dedicada al comercio y la restauración. Y desde los años 80, con la peatonalización y la llegada de restaurantes, se convirtió en lo que es hoy: un pequeño “mapa gastronómico” en línea recta.
Lo que nos gusta: la comida
Lo interesante de la Munstraat es que no es una calle turística típica. No hay cadenas gigantes ni sitios pensados solo para fotos de Instagram (o al menos no principalmente). Aquí encuentras restaurantes más pequeños, variados y bastante bien pensados.
Es literalmente una calle donde puedes hacerte un “tour gastronómico” sin moverte más de unos metros: empiezas con algo rápido, sigues con algo más elaborado y acabas dudando de cómo has comido tanto en tan poco espacio.
¿Qué puedes encontrar? Mis recomendaciones
Para mí, la Munstraat es como abrir una app de delivery y pensar: “vale, hoy me apetece de todo”. Hay un poco de cocina oriental, mediterránea, latinoamericana… y también momentos de “no sé qué estoy haciendo pero quiero probarlo igual”.
Estos son algunos que he probado:
- PATTY SIPS: hamburguesería al inicio de la calle. Especialidad en smash burgers, que en mi caso son un peligro porque desaparecen demasiado rápido. Muy buenas, con patatas bien hechas y salsas interesantes (la de romero es top). Eso sí, aviso: no es barato… pero estamos en Bélgica, así que ya uno va mentalizado.
- La Cantina: comida mexicana con toques latinoamericanos. Buenas cantidades y bastante correcto en relación calidad-precio. Ideal cuando tienes hambre nivel “no pienso compartir”.
- Samourai Sushi: aquí fue donde, básicamente, inicié mi relación con el sushi en Lovaina. Bastante variedad, buena calidad y opciones de menú para estudiantes. Aprobado con nota.
- Pepe Nero: restaurante italiano. La comida está bien, pero para mí el precio se sube un poco para lo que ofrece. Y detalle importante: no esperes la típica carta de pizzas, porque aquí el enfoque es otro. En mi caso, no sería de mis primeras opciones.
Como veis, solo he probado unos pocos, pero la calle tiene muchísimo más. Así que claramente tengo excusa para volver… por “investigación gastronómica”, por supuesto.
Al final, la Munstraat es uno de esos sitios que resumen bastante bien Lovaina: historia escondida bajo calles tranquilas, vida universitaria constante y comida como punto de encuentro. Es pequeña, sí, pero muy variada, y eso la hace perfecta para ir sin plan y salir con un plan mejor del que tenías.
Doei!
Nerea
Soy Nerea Mangas Nieto, tengo 21 años y estudio Biología Sanitaria en la Universidad de Alcalá (Madrid). Este segundo semestre continúo mi experiencia Erasmus en Bruselas, donde finalizaré mi grado realizando mi TFG y mis prácticas en la VUB (Vrije Universiteit Brussel). Durante este año estoy viviendo una experiencia única: estudiar en el extranjero mientras descubro una nueva cultura, pruebo su gastronomía y exploro lugares increíbles.
Quiero compartir todo esto con vosotros, lo mejor de mi estancia en Bruselas, pero también recorrer juntos Flandes y descubrir esos pequeños tesoros escondidos que hacen tan especial a esta región. Me hace muchísima ilusión tener este espacio para contaros mi experiencia y que, juntos, podamos disfrutar de todo lo que Flandes tiene para ofrecernos.


