¡Hallo a todos y a todas!
Si yo os digo galleta Lotus, me juego un dedo a que la mayoría la habéis probado alguna vez. Además, en los últimos años se han puesto muy de moda: tartas, helados, cremas para untar… parece que todo sabe a Lotus últimamente.
Pues hoy vengo a hablaros precisamente de ellas, o mejor dicho, de su origen: las galletas speculoos y de una de las pastelerías más emblemáticas que mantiene viva su tradición.
Conozcamos a la galleta
La galleta speculoos tiene su origen en Bélgica, principalmente en la zona de Flandes, y también en los Países Bajos. Se trata de un dulce tradicional muy ligado a la festividad de San Nicolás, una fecha importante en la cultura belga.
A día de hoy, lo más probable es que todos la hayamos probado. Pero, para quienes hayan vivido en una cueva en los últimos años, se trata de una galleta crujiente de mantequilla que destaca por su mezcla de especias: canela, clavo, jengibre… Ese sabor tan característico que hace que, cuando empiezas, cueste bastante parar.
El propio nombre tiene un origen curioso. Por un lado, podría venir de speculum, que significa “espejo”, en referencia a los moldes con los que tradicionalmente se daban formas a las galletas. Por otro, también se relaciona con species, la palabra latina para “especias”, que son precisamente su ingrediente más distintivo.
Históricamente, estas galletas estaban muy ligadas a simbolismos de protección y prosperidad, y en algunos casos se horneaban con formas que actuaban casi como pequeños amuletos… solo que comestibles, que siempre es mejor.
Artesanía en Bruselas
Aunque todos conocemos la marca comercial Lotus, en Bruselas existe una casa que aún mantiene la tradición desde el siglo XIX: Maison Dandoy.
Su receta ancestral se ha transmitido durante generaciones, y siguen elaborando las galletas de manera tradicional, con mantequilla real de gran calidad, azúcar moreno y moldes de madera tallados a mano. Es de esos lugares donde uno entra y tiene la sensación de que el tiempo pasa un poco más despacio… y huele muchísimo mejor.
Maison Dandoy fue fundada en 1829 por Jean-Baptiste Dandoy. A partir de ahí comenzó una auténtica dinastía de pasteleros que siempre ha apostado por la calidad y la delicadeza en sus productos. La primera tienda estaba en pleno centro de Bruselas y, posteriormente, se trasladaron a la rue au Beurre, sí, literalmente “calle de la mantequilla”, un nombre que ya promete bastante; donde continuaron desarrollando el negocio familiar y transmitiendo el oficio de padres a hijos.
Uno de los mayores orgullos de Maison Dandoy es que todo sigue quedando en familia: los actuales propietarios pertenecen ya a la séptima generación de pasteleros. Ellos mismos definen sus creaciones como:
placeres sencillos e historias más allá de las galletas que unen a las personas. Un sentido de familia y rituales llenos de sorpresas.
Y, sinceramente, me parece una idea preciosa, porque en el fondo es un poco lo que intento hacer aquí también: compartir experiencias que merecen la pena.
Opinión del producto
Sinceramente, os confieso que mis expectativas no eran especialmente altas. Pensaba que estarían buenas, sí, pero tampoco imaginaba que hubiese tanta diferencia… y tengo que decirlo: me han encantado. Y que me perdonen los grandes amantes de las originales Lotus, pero las galletas 100 % artesanales de Maison Dandoy juegan en otra liga. Están espectaculares.
Lo que más me sorprendió es que, al contrario que algunas marcas comerciales, no empalagan en absoluto. Tienen un equilibrio perfecto entre el dulzor, las especias y la textura crujiente. Son de esas galletas que te comes una, luego otra… y cuando te das cuenta ya estás pensando cuál probar después.
En cuanto al precio, no os voy a engañar: baratas no son. Si no compras los packs y las llevas a granel, a mí unas diez galletas me costaron alrededor de 10€. Sí, prácticamente un euro por galleta… pero os aseguro que valen cada céntimo. Además, tienen un detalle que me encantó: te ofrecen muestras de otras variedades para que pruebes, lo cual es maravilloso… y también peligroso, porque acabas queriendo más. Al final, más que comprar galletas, es un pequeño capricho. Y de vez en cuando, esos caprichos también forman parte del viaje.
Y hasta aquí uno de mis descubrimientos dulces favoritos de Bruselas. A veces pensamos que ya conocemos un producto porque lo hemos visto en el supermercado mil veces, pero probar su versión artesanal cambia completamente la experiencia.
Ahora, como siempre, me gustaría saber vuestra opinión. ¿Habéis probado alguna vez las galletas speculoos artesanales o solo las comerciales? Y si habéis estado en Bruselas, ¿hay alguna pastelería o dulce que os haya sorprendido especialmente?
Doei!
Nerea
Soy Nerea Mangas Nieto, tengo 21 años y estudio Biología Sanitaria en la Universidad de Alcalá (Madrid). Este segundo semestre continúo mi experiencia Erasmus en Bruselas, donde finalizaré mi grado realizando mi TFG y mis prácticas en la VUB (Vrije Universiteit Brussel). Durante este año estoy viviendo una experiencia única: estudiar en el extranjero mientras descubro una nueva cultura, pruebo su gastronomía y exploro lugares increíbles.
Quiero compartir todo esto con vosotros, lo mejor de mi estancia en Bruselas, pero también recorrer juntos Flandes y descubrir esos pequeños tesoros escondidos que hacen tan especial a esta región. Me hace muchísima ilusión tener este espacio para contaros mi experiencia y que, juntos, podamos disfrutar de todo lo que Flandes tiene para ofrecernos.

