¡Hallo a todos y a todas!
Hay algo que os debo confesar: me he enamorado. Sí, sí, lo digo completamente en serio. Pero siento deciros que no es de una persona… sino de un producto local. Me he enamorado de la salsa andalouse.
Como ya os adelanté en el post de los sándwiches, esta salsa ha sido uno de mis grandes descubrimientos gastronómicos en Bélgica y Flandes. Y como me da un poco de miedo no poder encontrarla fácilmente cuando vuelva a España, en esta segunda edición de “Recetas de Flandes” os traigo cómo hacerla en casa. Porque si algo he aprendido aquí es que cuando descubres algo rico… mejor aprender a replicarlo.
¿Qué es la salsa andalouse?
Lo primero que hay que aclarar: sí, se llama andalouse, pero de andaluza tiene más bien poco. De hecho, en España ni la conocemos. Cosas del marketing gastronómico belga, supongo.
Se trata de una salsa ligeramente picante, pero nada dramático. Tiene ese punto justo que te hace querer seguir mojando patatas. La base suele ser mayonesa, tomate, mostaza y un toque de cayena, y a veces también lleva pimiento. En Bélgica es muy típica para acompañar patatas fritas, algo así como la versión local de nuestras patatas bravas… aunque aviso: no se parece en nada a la salsa brava.
Y precisamente por eso hoy os cuento cómo prepararla en casa.
Receta
Ingredientes
Investigando un poco encontré varias versiones, así que aquí os dejo la que yo probé:
- 200 g de mayonesa
- 2 cucharadas soperas de concentrado de tomate
- 1 cucharada sopera de mostaza
- Harissa o cayena en polvo (al gusto, para el toque picante)
- 1 pimiento del piquillo asado sin piel (opcional)
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra (si usas mayonesa comprada)
- 1 cucharada de vinagre blanco o zumo de limón
- 1 cucharada de orégano seco
Elaboración
La verdad es que no tiene ningún misterio:
- Mezclamos la mayonesa con el concentrado de tomate, la mostaza y la cayena.

- Añadimos el aceite de oliva, el vinagre (o limón) y el orégano.

- Si utilizamos pimiento, lo picamos muy bien y lo incorporamos a la mezcla.
- Removemos todo hasta que quede homogéneo, lo tapamos con film y lo dejamos reposar en la nevera un par de horas si podemos.
Aunque también os digo… si no aguantáis la tentación, se puede comer directamente.
Degustación final
Como manda la tradición belga, debería haberla degustado con unas buenas patatas fritas, pero desgraciadamente no me quedaban. Y ¿cuál fue mi solución?, pues añadirla a una buena harburguesa. Y os digo toda la verdad, aunque no la haya probado con patatas, sigue estándo igual de buena.
El punto es darla vuestro propio toque, si la quereis más picante añadir más harissa o cayena, yo incluso añadí de las dos. La clave es experimentar. De eso se trata de la cocina.
Al final, vivir en otro país también significa descubrir sabores nuevos que no sabías que necesitabas en tu vida. Y la salsa andalouse, para mí, ya se ha ganado su sitio en esa lista.
Ahora os toca a vosotros: ¿Habíais oído hablar alguna vez de la salsa andalouse? Y otra pregunta importante…
¿Cuál es ese producto o comida que descubristeis viajando y del que os enamorasteis al instante?
Doei!
Nerea
Soy Nerea Mangas Nieto, tengo 21 años y estudio Biología Sanitaria en la Universidad de Alcalá (Madrid). Este segundo semestre continúo mi experiencia Erasmus en Bruselas, donde finalizaré mi grado realizando mi TFG y mis prácticas en la VUB (Vrije Universiteit Brussel). Durante este año estoy viviendo una experiencia única: estudiar en el extranjero mientras descubro una nueva cultura, pruebo su gastronomía y exploro lugares increíbles.
Quiero compartir todo esto con vosotros, lo mejor de mi estancia en Bruselas, pero también recorrer juntos Flandes y descubrir esos pequeños tesoros escondidos que hacen tan especial a esta región. Me hace muchísima ilusión tener este espacio para contaros mi experiencia y que, juntos, podamos disfrutar de todo lo que Flandes tiene para ofrecernos.

