Si Brujas es la postal perfecta y Bruselas la capital institucional, Gante es la ciudad medieval más viva de Bélgica. Con casi 70.000 estudiantes universitarios sobre una población de 260.000 habitantes, esta antigua potencia comercial de Flandes combina un casco histórico que parece sacado del siglo XV con un pulso urbano vibrante: terrazas siempre llenas, cervecerías escondidas, arte callejero a la vuelta de cualquier esquina y una agenda cultural que no descansa. Aquí no se va solo a hacer fotos; aquí se vive la ciudad. Y probablemente por eso mucha gente que llega pensando que Brujas será su ciudad favorita de Bélgica acaba enamorándose muchísimo más de Gante.
Situada a unos 35 minutos en tren de Bruselas y a 25 minutos de Brujas, Gante es la gran sorpresa de muchos viajeros que la descubren casi por casualidad y acaban prefiriéndola a sus vecinas más famosas. En esta guía repasamos todo lo que no te puedes perder: monumentos, plazas, barrios y rincones que hacen de Gante una visita imprescindible en cualquier viaje a Bélgica.
Las tres torres y el corazón medieval
Catedral de San Bavón
La Catedral de San Bavón es el monumento más importante de Gante y una visita obligada. Construida entre los siglos X y XVI, combina elementos románicos en la cripta con un imponente exterior gótico. Su torre de casi 90 metros forma, junto al Belfort y la Iglesia de San Nicolás, las famosas «tres torres» alineadas que dibujan el horizonte de la ciudad.
Pero el gran motivo para entrar es contemplar «La Adoración del Cordero Místico», el políptico de los hermanos Van Eyck terminado en 1432. Considerada una de las obras más importantes de la historia del arte y precursora de la pintura al óleo moderna, también ostenta el dudoso honor de ser la obra de arte más robada del mundo: ha sido sustraída en al menos seis ocasiones, y uno de sus paneles (los Jueces Justos) sigue desaparecido desde 1934. Tras una restauración monumental que duró años, hoy se exhibe en un nuevo espacio inmersivo con tecnología de última generación. La entrada a la catedral es gratuita; ver el políptico tiene un precio aparte.
Campanario del Belfort
El Belfort es la torre cívica de Gante, símbolo de la independencia y el poder de la ciudad medieval. Con sus 91 metros de altura, fue construida en el siglo XIV y forma parte de los campanarios belgas declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En su interior se conservaba antaño la famosa campana Roeland, que llamaba a los gantenses a las armas o anunciaba los grandes eventos de la ciudad.
Subir al Belfort regala una de las mejores panorámicas de Gante. La buena noticia es que, a diferencia del de Brujas, este cuenta con ascensor para llegar a la última planta, así que es accesible para todos los públicos. Desde arriba se ven perfectamente las otras dos torres, los tejados rojizos y los canales serpenteando por el centro histórico.
Iglesia de San Nicolás
La Iglesia de San Nicolás (Sint-Niklaaskerk) completa la tríada de torres del centro de Gante. Construida en el siglo XIII en estilo gótico escaldino con piedra azul de Tournai, fue financiada por los gremios de comerciantes (San Nicolás es el patrón de los mercaderes) y se alza majestuosa entre el Belfort y la plaza Korenmarkt. Su interior, sobrio y luminoso, contrasta con la suntuosidad de otras iglesias flamencas y merece una visita rápida durante el paseo por el centro.
Los muelles y el río Lys
Graslei y Korenlei
Los muelles de Graslei (muelle de las hierbas) y Korenlei (muelle del trigo), situados frente a frente a ambos lados del río Lys, son el escenario más fotogénico de Gante. Aquí se concentraba la actividad portuaria de la ciudad medieval: los barcos que llegaban cargados de grano debían pagar una cuarta parte de su carga como tributo, lo que hizo de Gante una de las ciudades más ricas del norte de Europa entre los siglos XII y XV.

Las espectaculares casas gremiales que se conservan en Graslei (las de Korenlei son ligeramente posteriores) son auténticas joyas de la arquitectura flamenca, con sus fachadas escalonadas y su mezcla de estilos románicos, góticos y renacentistas. Hoy la zona está llena de terrazas y restaurantes, y sentarse al borde del río con una cerveza local viendo pasar las barcas turísticas es uno de los grandes placeres de Gante. En verano además se llena de estudiantes sentados al borde del canal simplemente hablando, bebiendo cerveza y viendo atardecer, algo que le da muchísimo ambiente a toda la zona.
Puente de San Miguel
El Puente de San Miguel (Sint-Michielsbrug) es el mirador más famoso de Gante. Construido en 1909 con motivo de la Exposición Universal de 1913, ofrece la vista panorámica más reconocible de la ciudad: las tres torres alineadas hacia el este, los muelles de Graslei y Korenlei a un lado, el castillo Gravensteen al fondo y los reflejos del río Lys multiplicándolo todo.
Es un lugar imprescindible al atardecer, cuando el sol baña las fachadas de oro y las luces empiezan a reflejarse en el agua. Es probablemente el rincón más fotografiado de Gante, así que conviene madrugar (o quedarse hasta tarde) para conseguir una foto sin gente.
Dok Noord y el Gante Moderno
Si bien el centro medieval es la zona más famosa de Gante, la ciudad también cuenta con distritos mucho más modernos e industriales como Dok Noord. Antiguas zonas portuarias y almacenes se han transformado en cafés, oficinas creativas, gimnasios, tiendas y espacios culturales, mostrando una faceta mucho más contemporánea de la ciudad. Es una zona menos turística, pero perfecta para comprender cómo Gante fusiona constantemente historia y modernidad.
Paseo en barco por los canales
Subirse a una de las embarcaciones que recorren el río Lys y los canales es una de las mejores formas de entender Gante. Los recorridos duran unos 40 minutos y permiten ver la ciudad desde una perspectiva inédita, descubriendo fachadas, jardines escondidos y el imponente Gravensteen desde el agua. Los embarcaderos principales están en Graslei y Korenlei, y los precios rondan los 10-12€ por adulto.
El castillo y los barrios históricos
Gravensteen, el Castillo de los Condes de Flandes
El Gravensteen es uno de los castillos medievales con foso mejor conservados de Europa. Construido en 1180 por Felipe de Alsacia, conde de Flandes, sobre los restos de una fortaleza anterior, sirvió a lo largo de los siglos como residencia condal, sede de los tribunales, prisión, casa de la moneda e incluso como fábrica de algodón en el siglo XIX, antes de ser rescatado y restaurado.

La visita al interior permite recorrer las antiguas estancias, una colección de armas medievales y la (algo morbosa) sala de torturas. Pero lo mejor es subir al adarve y caminar por las almenas con vistas espectaculares sobre el casco antiguo. La audioguía, sorprendentemente divertida, está narrada en clave de humor por un actor flamenco y aporta un toque muy original a la visita.
Patershol
Patershol es probablemente el barrio más encantador de Gante. Situado justo detrás del Gravensteen, este pequeño laberinto de calles empedradas y casitas bajas de ladrillo conserva el ambiente medieval que en otras zonas turísticas se ha diluido. En el siglo XVII vivían aquí los tejedores de Gante, y hoy muchas de sus casas se han reconvertido en restaurantes con encanto, cafés escondidos y pequeñas tiendas de diseño.
Es la zona perfecta para perderse sin rumbo, especialmente al atardecer, cuando se encienden las luces y los locales empiezan a llenarse. Tiene fama de ser una de las mejores zonas para cenar bien en Gante.
Prinsenhof
El Prinsenhof es un barrio menos turístico pero histórico: aquí estaba el palacio donde nació en 1500 el emperador Carlos V (Carlos I de España). El palacio original se demolió en gran parte, pero el barrio conserva un ambiente residencial muy auténtico y algunos vestigios interesantes, como la antigua puerta del palacio. Es perfecto para alejarse del bullicio del centro.
Plazas con vida propia
Korenmarkt
La Korenmarkt (mercado del trigo) es la plaza principal de Gante y el centro neurálgico de la vida social. Antaño albergaba el mercado de cereales que dio nombre a la ciudad como potencia comercial, y hoy es un punto de encuentro permanente entre estudiantes, locales y turistas. Las terrazas se llenan a cualquier hora del día, y desde aquí parten muchas de las rutas a pie por el centro.
Vrijdagmarkt
La Vrijdagmarkt (mercado del viernes) es la plaza más grande de Gante y una de las más cargadas de historia. Cada viernes desde el siglo XIII se celebra aquí un mercado, una tradición ininterrumpida que da nombre a la plaza. En el centro se alza la estatua de Jacob van Artevelde, líder político del siglo XIV que señala con el dedo hacia Inglaterra (con quien Gante mantenía una alianza comercial fundamental para su industria textil).
La plaza está rodeada de cafés, restaurantes y bares con mucho ambiente, especialmente al caer la tarde. Curiosamente, sirvió en su día como escenario de las grandes recepciones reales… y también como lugar de ejecuciones públicas.
Sint-Baafsplein y Botermarkt
La plaza Sint-Baafsplein, frente a la Catedral de San Bavón, es uno de los rincones más impresionantes del centro: rodeada por la propia catedral, el Belfort y el Real Teatro Flamenco, condensa siglos de historia en pocos metros. Justo al lado se encuentra el Botermarkt (mercado de la mantequilla), donde se alza el Stadhuis o Ayuntamiento de Gante, un edificio espectacular cuya construcción se prolongó tanto que combina dos fachadas completamente distintas: una de gótico flamígero y otra renacentista. Una doble personalidad que, sorprendentemente, funciona muy bien.
Rincones únicos y curiosidades
Werregarenstraat, la calle del grafiti
La Werregarenstraat es una pequeña calle peatonal en pleno centro histórico que desde 1995 es un lienzo abierto y legal para los grafiteros. Las pinturas cambian constantemente: lo que ves hoy puede haber desaparecido mañana, sustituido por otra obra encima. Cada cierto tiempo se pintan los muros de blanco para empezar de nuevo el ciclo. A veces incluso puedes encontrarte artistas pintando en directo mientras la gente pasa o hace fotos, lo que hace que la calle cambie constantemente de aspecto.
Es una mezcla insólita y refrescante en una ciudad medieval, y refleja muy bien el espíritu universitario y creativo de Gante. Una visita corta pero imprescindible, especialmente si te gusta la fotografía o el arte urbano.
Antigua oficina de Correos (1898 The Post)
El antiguo edificio de Correos, en la plaza Korenmarkt, es una de las construcciones más llamativas del centro de Gante. Su torre neogótica destaca en el horizonte y su fachada está cargada de detalles. Hoy alberga un hotel de lujo (1898 The Post) y un pequeño centro comercial, así que se puede entrar libremente para echar un vistazo al espectacular interior restaurado.
Kraanlei y la Casa de Alijn
El muelle de Kraanlei es uno de los rincones más bonitos y menos masificados de Gante. Está flanqueado por casas históricas con detalles curiosos en sus fachadas: figuras talladas, escudos heráldicos y leyendas escritas en latín. Aquí se encuentra la Casa de Alijn (Huis van Alijn), un museo dedicado a la vida cotidiana del siglo XX que ocupa un antiguo hospicio del siglo XIV. Una visita ideal para familias.
Lonja del pescado (Vismarkt)
La antigua Lonja del Pescado, junto al Gravensteen, es un edificio barroco del siglo XVII con una imponente fachada en la que destaca la estatua de Neptuno y los símbolos de los dos ríos de Gante: el Lys y el Escalda. Hoy alberga la oficina de turismo y exposiciones temporales.
Abadía de San Bavón
No confundir con la Catedral de San Bavón, esta antigua abadía se encuentra a orillas del rio Lys y es una verdadera joya oculta del patrimonio de Gante. No es tan concurrida, eso hace que perderte entre sus jardines y sus pórticos medievales sea una experiencia tranquila y especial. Su impresionante refectorio es uno de los más grandes de Flandes, no os dejará indiferentes.
Museos imprescindibles
MSK – Museo de Bellas Artes de Gante
El MSK es uno de los museos de arte más importantes de Bélgica. Su colección abarca desde el siglo XIV hasta mediados del XX, con obras de maestros flamencos como Hieronymus Bosch («El Bosco»), Rubens, Rogier van der Weyden, James Ensor (con quien Gante tiene una relación especial) y Théo van Rysselberghe. Es la opción perfecta para los amantes del arte clásico.
SMAK – Stedelijk Museum voor Actuele Kunst
Justo al lado del MSK se encuentra el SMAK, el museo de arte contemporáneo de Gante. Programación rompedora, exposiciones temporales muy potentes y obras permanentes de artistas como Joseph Beuys, Andy Warhol, Marcel Broodthaers o Panamarenko. Si te gusta el arte actual, es una visita obligatoria.
STAM – Museo de la Ciudad
El STAM, instalado en la antigua abadía de Bijloke, recorre la historia de Gante desde sus orígenes medievales hasta la actualidad. La museografía es moderna y muy didáctica, con un gran mapa interactivo del centro histórico que ayuda a entender la evolución urbana de la ciudad. Es una excelente opción para empezar la visita y contextualizar todo lo que se verá después.
Experiencias imprescindibles en Gante
Probar los cuberdons (las «narices de Gante»)
Los cuberdons, también llamados «neuzeques» o «narices de Gante» por su forma cónica, son el dulce más típico de la ciudad. Tienen una capa exterior dura y crujiente, y un interior líquido y aromático. Los originales son de frambuesa, pero hoy se elaboran en muchísimos sabores. Hay una pequeña «guerra de los cuberdons» entre dos puestos rivales en la plaza Groentenmarkt: probarlos en ambos y elegir tu favorito es casi un rito de paso.
Tomar una cerveza Kwak en Dulle Griet
Dulle Griet es uno de los bares más legendarios de Bélgica. Especializado en cervezas locales, es famoso por servir la Kwak en su característica copa esférica con soporte de madera. La cosa tiene truco: como los clientes solían robar las copas, la casa exige que dejes uno de tus zapatos como fianza, que sube colgado en una cesta hasta el techo. Lo recuperas al devolver la copa intacta. Una experiencia divertida y muy fotografiable.
Probar una «Gentse Waterzooi»
El Waterzooi es el plato más típico de Gante: un guiso cremoso a base de pollo (originalmente era de pescado) cocinado con verduras, hierbas, nata y yema de huevo. Casi todos los restaurantes tradicionales del centro lo ofrecen, y es la mejor opción para entrar en contacto con la cocina local.
Gante de noche
Gante tiene uno de los mejores planes de iluminación urbana de Europa, diseñado específicamente para realzar la belleza de sus monumentos sin contaminar el cielo. Pasear por el centro, los muelles y el Puente de San Miguel después del anochecer es una experiencia mágica, con las tres torres iluminadas, los reflejos en el río y un ambiente local muy distinto al diurno. Es uno de los grandes argumentos para pasar al menos una noche en la ciudad.
Una ciudad universitaria en constante movimiento
Gran parte de la personalidad de Gante reside en sus estudiantes. Con decenas de miles de estudiantes universitarios viviendo aquí, siempre hay un ambiente animado en cafés, bares, terrazas y eventos culturales. Esto le da a la ciudad una energía mucho más joven y vibrante que otras ciudades medievales europeas, incluso fuera de la temporada alta de turismo.
- Paula Rodríguez - 29/05/2026 -

El proyecto Corresponsal Erasmus en Flandes da voz a estudiantes españoles que exploran la región y comparten sus vivencias, consejos y curiosidades a través del blog. Una guía imprescindible para quienes sueñan con descubrir Flandes y Bruselas de una manera auténtica y cercana.
