¡Hola a todos! Hoy os traigo una pequeña escapada urbana que me sorprendio mucho, se trata de la Abadía de San Bavón, muy cerca del centro de Gante ¡Ojo! No confundir con la catedral de San Bavón, también en el centro de la ciudad.
Merece la pena visitarla en verano, ya que en esta época del año la fauna y la flora que habitan esta antigüa abadía estan en pleno apogeo, si quieres un lugar bonito y tranquilo para escapar un rato de la ciudad este lugar es perfecto.
¿Dónde se ubica?
La abadía de San Bavón se encuentra muy cerca del centro de Gante, en la orilla este del rio Lys, justo al cruzar el puente Slachthuisbrug.
El acceso a la abadía se encuentra en el parque Coyendanspark, la entrada es gratuita y se puede acceder en la temporada de abril a octubre, los viernes, sábados y domingos por la tarde de 14:00 a 18:00.
Un poco de historia
La abadía fué construida en el siglo VII por Amando de Elnon, un misionero que evangelizó la región de Flandes. El edificio adquiere su nombre por el amigo y discípulo de Amando, el santo Bavón, un hombre rico que donó todos sus bienes, se convirtió al catolicismo y habitó en la abadía.
En el siglo XVI, Carlos V decidió convertir la habadía en fortaleza militar y envió a los monjes a una iglesia del centro de la ciudad, la que acabaría llamandose Catedral de San Bavón.
El paseo por la Abadía de San Bavón
Nada más entrar nos encontramos con un jardín acojedor que en el pasado proveía de plantas medicinales a los monjes del monasterio, es genial pasear en silencio en sus alrededores.
Rodeando el jardín nos escondemos un poco a la sombra de estos preciosos pórticos góticos, a lo largo de los pasillos nos enocntramos con antiguas esculturas y lapidas talladas en piedra.
Estas grandes piedras talladas con relieves que representan a monjes, decoraciones vegetales y letras góticas son grandes lápidas que se recuperaron y se eponen hoy en la Abadía. Las formas orgánicas del relieve me parecen preciosas, y sirvieron de inspiración siglos más tarde para el estilo del Art Nouveau.
Siguiendo por los pórticos, llegamos al refectorio, una construcción increible del siglo XII que une muros de piedra con un descomunal techado de madera. Se trata del comedor medieval más grande de Flandes, aquí los monjes comían en silencio mientras se recitaban las escrituras.
Un inquilino inesperado
Esta es la fachada del comedor, por donde se sale a un patio trasero, en el cual, empezamos a escuchar un extraño zumbido. Se trataba de unas colmenas de abejas que habitan en la abadía.
Las abejas forman parte de la historia de la abadía de San Bavón. Antiguamente, los monjes cuidaban de las colmenas y se beneficiaban de la cera y la miel. Una imprescindible para hacer velas y poder iluminar en la oscuridad, la otra , el único endulzante que existía en europa en la época medieval. Hoy en día esta tradición se ha mantenido viva gracias a una asociación vecinal de apicultores que cuidan de las abejas. Al ser un entorno cerrado y lleno de vegetación, la abadía forma un ecosistema único, lleno de diferentes flores que crecen aquí, polinizadas por las abejas.
Y bueno, ya nos dieron rápidamente las 18:00 de la tarde y finalizamos la visita más que satisfechos. La verdad es que este pequeño rincón lleno de historia, arte y naturaleza me sorprendió mucho, y más que fuera gratis y se encontrara tan cerca del centro de la ciudad.
¡Una escapada imprescindible que no os podéis perder! Aquí abajo os dejo el video explorando un poco más las ruinas. ¡Hasta pronto!
Preguntas frecuentes
- Mi experiencia con el clima de verano en Flandes es excelente. No hace mucho calor como puede ocurrir en los paises del sur de Europa, los dias suelen ser templados o calidos y soleados, con pocos días de mucho calor. Las lluvias y el cielo nuboso se reducen mucho en verano y es genial para escapadas al aire libre.
Mi nombre es Marco Moyano, tengo 25 años y soy de Madrid. Hice mi Erasmus en Bruselas, en la escuela de artes LUCA (campus sint-Lukas). En Madrid estudio diseño Gráfico, pero quería cambiar de aires y decidí irme de Eramus en tercero de carrera, fui admitido en el programa de intercambio de «Graphic Storytelling» ( Ilustración y comic), donde cursaba asignaturas del Master y del segundo curso del Bachellor. Estuve en total 6 meses en Bélgica.
Mi experiencia en Belgica fué muy divertida y enriquecedora. Aprendí a desarroyar mi creatividad, a trabajar en equipo y me convertí en una persona más activa e independiente. Lo que más me gustó fué hacer amigos de todas partes del mundo y el ambiente multicultural de la ciudad.






