!Hola a todos!
Como buena vasca, una de las cosas que más echo de menos cuando estoy fuera es el pintxo pote de los jueves. Así que decidí traer un pedacito de casa a Flandes creando mi propio pintxo… ¡pero con ingredientes belgas! Hoy os cuento cómo fue mi primera receta de fusión vasco-belga: un pintxo de queso de abadía con cebolla caramelizada.
De la idea a la compra: mi visita al supermercado
La inspiración llegó un día que estaba en el supermercado y vi el queso de abadía en la sección de quesos. Este tipo de queso es muy típico de Bélgica, elaborado siguiendo antiguas recetas de monasterio. Me pareció perfecto para versionar un pintxo vasco de queso caliente, así que me lancé.
En mi caso fui al Aldi y compré:
Pan de barra con semillas (1,60 €) – no había otro tipo en ese momento, pero le dio un toque rústico genial.
Queso de abadía (3,30 €) – pieza pequeña, ideal para fundir.
Cebolla (0,70 €) – para caramelizar y dar ese toque dulce que combina tan bien con el queso.
Paso a paso: así preparo mi pintxo vasco-belga
1️⃣ Cortar el pan
Partí la barra de pan en rebanadas pequeñas, como las que usaríamos en un pintxo en Bilbao. Me gusta que no sean demasiado gruesas para que el queso sea el protagonista.
2️⃣ Preparar el queso
Corté el queso de abadía en lonchas generosas y las coloqué encima de cada rebanada. En lugar de horno (no tengo en la residencia jejej) , utilicé el microondas para fundirlo (1 minuto a máxima potencia). Queda perfecto, cremoso y con un aroma increíble.
3️⃣ Caramelizar la cebolla
Mientras el queso se fundía, corté la cebolla en tiras finas y la cociné a fuego lento con un chorrito de aceite. El truco está en tener paciencia y remover de vez en cuando para que se caramelice sin quemarse. En unos 15-20 minutos ya estaba lista, con ese color dorado que tanto me gusta.
4️⃣ Montar el pintxo
Coloqué un poco de cebolla caramelizada sobre el queso fundido y… ¡pintxo listo! Para darle un toque final, puedes añadir un palillo y un poco de perejil o cebollino picado.
El resultado final
El contraste del queso belga fundido, con su sabor intenso y cremoso, junto a la dulzura de la cebolla caramelizada, es espectacular. El pan con semillas le da un toque crujiente que redondea el pintxo. Para acompañar, abrí una cerveza belga Stella Artois y así conseguí una experiencia gastronómica 100 % de fusión.
Por qué esta receta es especial
Lo que más me gusta de esta idea es que combina lo mejor de dos mundos:
Del País Vasco: el concepto del pintxo, sencillo y perfecto para compartir.
De Bélgica: el queso de abadía, un producto con historia y tradición monástica.
De alguna forma, esta receta me conecta con casa y, al mismo tiempo, me permite descubrir nuevos sabores. Creo que esta es la mejor parte de una experiencia Erasmus: aprender, mezclar y crear recuerdos únicos.
Consejos para personalizar tu pintxo
Prueba otros quesos belgas: el Chimay o el Herve (si te atreves con sabores fuertes).
Añade un toque de miel o mostaza: para equilibrar el sabor salado.
Haz varias versiones: con jamón serrano, con champiñones salteados o incluso con praline de frutos secos (sí, en Bélgica lo hacen).
Sirve con cerveza belga: una trapense o una saison maridan genial con el queso de abadía.
Conclusión:
Cocinar este pintxo me hizo sentir un poco más cerca de casa. Me encanta la idea de que mi experiencia en Bélgica no solo es probar su gastronomía, sino también integrarla en mi propia cultura. Si estás de Erasmus en Flandes y echas de menos la comida de casa, anímate a inventar tu propia receta de fusión.
!Nos vemos en el próximo post!
María
¡Hola! Soy María Iñarrea Acha, tengo 24 años, soy de Bilbao y estudiante de Medicina en la UPV/EHU. Este próximo semestre realizaré mis prácticas clínicas en el Hospital Universitario de Gante, una oportunidad única para continuar mi formación y vivir de cerca la experiencia de estudiar en el extranjero.
Siempre me ha apasionado descubrir nuevas culturas, su gastronomía y su forma de vida, y creo que Gante es el lugar perfecto para ello. Durante este tiempo quiero compartir con vosotros lo mejor de esta ciudad: sus sabores, rincones y tradiciones.
Estoy muy ilusionada de mostrar cómo se vive en Gante desde la mirada de un estudiante, y espero que mi experiencia os anime a conocer y disfrutar todo lo que Flandes tiene para ofrecer.





