En Lovaina hay tres cosas que se llevan: los libros, la cerveza y las bicicletas. La capital del Brabante Flamenco lleva casi 600 años albergando una de las universidades más antiguas y prestigiosas de Europa (la KU Leuven, fundada en 1425), y eso ha moldeado por completo el carácter de la ciudad. Aquí no es raro ver al alcalde pedaleando hacia el ayuntamiento, ni encontrar bares medievales llenos de estudiantes hasta las tantas, ni cruzarte con figuras escolares como Erasmo de Rotterdam (que dio clases aquí) o Gerardus Mercator (el cartógrafo) en cualquier callejón.
Y, sin embargo, Lovaina sigue siendo una gran desconocida para los viajeros que se centran en Brujas, Gante y Amberes. Una pena, porque tiene uno de los ayuntamientos góticos más espectaculares del mundo, un beguinaje declarado Patrimonio de la Humanidad, la fábrica original de Stella Artois y un casco histórico repleto de plazas con vida. A solo 25 minutos en tren desde Bruselas, es una de las mejores excursiones que se pueden hacer en Bélgica. Aquí va nuestra guía con todo lo que no te puedes perder.
Lovaina, una ciudad para vivir más que para visitar
En comparación con otras ciudades belgas como Brujas o Gante, Lovaina no destaca por tener una gran cantidad de monumentos o lugares turísticos que visitar. De hecho, gran parte de su encanto reside simplemente en el ambiente que se respira en sus calles.
Es una ciudad cómoda, tranquila y muy agradable para pasear. A diferencia de otras ciudades de Bélgica más turísticas, aquí es fácil adentrarse en la vida local. Lo que hace especial una visita a Lovaina es sentarse en una terraza sin prisas, caminar por el centro observando el ritmo cotidiano de estudiantes y residentes o simplemente disfrutar del ambiente de la ciudad.
Por eso, Lovaina suele sorprender para bien a sus visitantes. Al no generar grandes expectativas, muchas personas terminan llevándose una impresión mejor de la que esperaban inicialmente. No es una ciudad que impresione a primera vista, sino una que se disfruta poco a poco, en los pequeños detalles y en lo cotidiano.
Quizá por eso es una de las ciudades a las que más veces he vuelto durante mi Erasmus. Siempre encontraba una excusa para regresar: un concierto, quedar con amigos o simplemente pasar la tarde paseando. Es una ciudad en la que nunca he sentido la necesidad de ir corriendo de un monumento a otro; aquí lo mejor es dejarse llevar y disfrutar del ambiente.
El corazón histórico: Grote Markt y alrededores
Ayuntamiento de Lovaina (Stadhuis)
Si tienes que quedarte solo con una imagen de Lovaina, que sea esta: el Stadhuis, considerado por muchos el ayuntamiento gótico más bello del mundo. Construido entre 1448 y 1469 en estilo gótico brabantino tardío, su fachada es una auténtica obra maestra: tres pisos completamente cubiertos de detalles, pináculos, torrecillas y, sobre todo, casi 236 estatuas que representan personajes históricos, santos, condes y figuras alegóricas.

Curiosamente, todas estas estatuas se añadieron en el siglo XIX (durante una restauración), no en la Edad Media. Y si te fijas bien, una de las hornacinas está vacía: en 2020, en plena ola del movimiento Black Lives Matter, el ayuntamiento decidió retirar la estatua del rey Leopoldo II por su brutal colonización del Congo. La única forma de visitar el interior es mediante visitas guiadas que salen a las 15:00, con un coste simbólico de 4€.
Iglesia de San Pedro (Sint-Pieterskerk)
Justo enfrente del ayuntamiento se alza la Iglesia de San Pedro, construida en estilo gótico tardío entre 1425 y 1497. Lo más curioso de esta iglesia es lo que no se ve: su campanario inacabado. Iba a ser, con sus 170 metros previstos, la torre más alta del mundo en su época, pero la inestabilidad del subsuelo y la falta de fondos obligaron a abandonarla cuando apenas alcanzaba un tercio de la altura proyectada. Pese a ello, la torre forma parte del conjunto de campanarios belgas declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El interior alberga dos joyas absolutas del arte flamenco: «La Última Cena» de Dirk Bouts (1464-1468), una de las primeras representaciones de este tema en el norte de Europa, y el «Martirio de San Erasmo», también de Bouts. Una innovación interesante: la iglesia ofrece visitas con gafas de realidad aumentada que permiten ver animaciones e información sobre las obras y la arquitectura. Algo poco habitual en este tipo de monumentos.
La Casa Americana
En la misma Grote Markt hay una pequeña casa con una historia singular. Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis quemaron prácticamente todas las casas de la plaza, pero esta se salvó: pensaron que pertenecía a un ciudadano estadounidense (cuando todavía Estados Unidos no había entrado en la guerra) y prefirieron no provocar un incidente diplomático. Es un detalle pequeño pero curioso que merece una mención durante el paseo por la plaza.
La universidad y sus iconos
Biblioteca Universitaria (Universiteitsbibliotheek)
La Biblioteca Universitaria, situada en la plaza Ladeuzeplein, es uno de los edificios más simbólicos de Lovaina. Su historia es sobrecogedora: la biblioteca original fue incendiada por los alemanes en 1914, perdiéndose más de 300.000 volúmenes, muchos de ellos manuscritos medievales únicos. Reconstruida en estilo neorrenacentista flamenco gracias a donaciones internacionales (especialmente estadounidenses), volvió a ser destruida en 1940, esta vez con la pérdida de unos 900.000 volúmenes. La biblioteca actual es la segunda reconstrucción.
Hoy alberga más de un millón de libros y se puede visitar tanto la espectacular sala de lectura como la torre de 87 metros, desde cuya cima se obtienen las mejores vistas panorámicas de Lovaina. La torre cuenta con un carrillón de 63 campanas, una de las mayores colecciones del mundo. La entrada incluye un pequeño museo sobre la historia del edificio.
Plaza Ladeuzeplein y el Totem
La Ladeuzeplein, frente a la biblioteca, es una de las plazas más grandes y simbólicas de Lovaina. En su centro destaca una escultura imposible de pasar por alto: el Totem, obra del artista belga Jan Fabre instalada en 2004 con motivo del 575 aniversario de la universidad. Se trata de una aguja de 23 metros de altura coronada por un escarabajo gigante, que según el artista representa la memoria de la naturaleza frente a la efímera memoria humana. Una imagen que se ha convertido en uno de los símbolos del Lovaina contemporáneo.
Antigua Universidad y la calle Naamsestraat
El edificio del antiguo rectorado, conocido como Hallen, es el corazón académico de la universidad desde el siglo XIV (originalmente fue una sala de paños de los gremios textiles). En la calle Naamsestraat, paralela a la Grote Markt, se concentran muchos de los antiguos colegios universitarios fundados desde el siglo XVI: el Colegio del Papa, el Colegio del Rey, el Colegio de los Premonstratenses y otros, cuyas fachadas merecen un paseo lento.
Plazas con vida y rincones con encanto
Oude Markt: «el bar más largo de Europa»
La Oude Markt (Plaza Vieja) es probablemente la plaza más animada de Lovaina y se ha ganado un apodo glorioso: «el bar más largo de Europa». Y no es exageración: literalmente todos los edificios que la rodean son bares, cafés y terrazas, sin excepción. En verano y durante el curso académico, la plaza se llena de estudiantes hasta altas horas de la noche.
En una esquina de la plaza encontrarás una estatua peculiar: la Kotmadam, un homenaje a las antiguas caseras (las que alquilaban habitaciones a estudiantes, conocidos como «kotters» en jerga local). Es una de las esculturas más fotografiadas de Lovaina.
El ambiente Erasmus en la Oude Markt
Si visitas Lovaina, merece la pena acercarse a la Oude Markt al final de la tarde. Es en ese momento cuando la plaza comienza a llenarse de estudiantes y se aprecia a la perfección ese ambiente tan característico de la ciudad.
Los jueves suelen ser especialmente animados, ya que para muchos universitarios es el día habitual para salir. Aun así, cualquier tarde con buen tiempo es suficiente para encontrar terrazas llenas y grupos de amigos disfrutando de una cerveza.
Incluso para quienes no tienen pensado tomar nada ni salir de fiesta, sentarse unos minutos en la plaza y observar el movimiento de la gente es una de las mejores formas de entender el carácter universitario de Lovaina.
Plaza de los Mártires (Martelarenplein)
Justo frente a la Estación Central de tren se encuentra la Martelarenplein, una plaza dedicada a las víctimas de las dos guerras mundiales. En el centro se alza un monumento conmemorativo, y la plaza está rodeada por edificios significativos como el nuevo Ayuntamiento administrativo y el Het Depot, una sala de conciertos muy activa. Es la primera imagen de Lovaina si llegas en tren, así que merece una pausa antes de adentrarse en el centro.
Fonske, la fuente del estudiante
En el cruce entre Tiensestraat y Rector De Somerplein se encuentra el Fonske, una de las fuentes-esculturas más queridas de Lovaina. La estatua representa a un estudiante que se vierte agua sobre la cabeza mientras lee un libro, simbolizando la sed insaciable de conocimiento. El libro tiene una fórmula matemática inscrita que, al resolverse, da como resultado geluk («felicidad» en neerlandés). Fue instalada en 1975 para celebrar los 550 años de la universidad.
Paep Thoon, la estatua más curiosa de Lovaina
Muy cerca de la Grote Markt se encuentra otra estatua que suele pasar desapercibida para muchos visitantes: Paep Thoon. Representa a un sacerdote sentado en un banco con una expresión bastante relajada y tiene una historia muy curiosa. Se dice que era un cura muy querido por los habitantes de Lovaina por su carácter cercano y su sentido del humor, hasta el punto de convertirse en una figura casi legendaria de la ciudad. Hoy es habitual ver a turistas sentarse a su lado para hacerse una foto, así que, si pasas por allí, merece la pena dedicarle unos minutos. Además, es uno de esos pequeños detalles que demuestran que Lovaina está llena de rincones con historia más allá de sus grandes monumentos.
El Gran Beguinaje, joya Patrimonio de la Humanidad
El Groot Begijnhof es probablemente el rincón más mágico y desconocido de Lovaina. Fundado en el siglo XIII (se documenta por primera vez en 1232), este beguinaje fue una pequeña ciudad dentro de la ciudad: en su época de máximo esplendor, llegaron a vivir aquí más de 360 beguinas, mujeres laicas que dedicaban su vida a la oración y al cuidado de los enfermos sin tomar votos perpetuos.
Hoy es uno de los 13 beguinajes flamencos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998. Sus tres hectáreas albergan unas 100 casas y unas 300 viviendas distribuidas a lo largo de calles empedradas, pequeñas plazas, puentes sobre el río Dijle y la Iglesia de San Juan Bautista. Tras la muerte de la última beguina en 1988, la universidad adquirió el complejo y lo restauró, convirtiéndolo en residencia de estudiantes y profesores invitados.
El recorrido es completamente gratuito y abierto al público las 24 horas (respetando, eso sí, el carácter residencial del lugar). Pasear por aquí, especialmente al atardecer, es una experiencia silenciosa y conmovedora, casi cinematográfica. Sin duda, una de las visitas imprescindibles de Lovaina.
Iglesias y monumentos religiosos
Iglesia de San Miguel (Sint-Michielskerk)
La Iglesia de San Miguel es un imponente ejemplo del barroco flamenco, construida entre 1650 y 1671 por la Compañía de Jesús. Su monumental fachada está considerada uno de los «siete milagros» de Lovaina, ya que sobrevivió milagrosamente al bombardeo aliado de 1944 que destruyó gran parte del centro.
Puerta Románica
La Puerta Románica (Romaanse Poort) es lo único que queda del antiguo Hospital de Santa Isabel, construido en el siglo XII. Hoy da acceso a un centro cultural municipal y es uno de los pocos vestigios románicos visibles en Lovaina, ciudad mayoritariamente gótica.
Abadía del Parque (Park Abdij)
La Park Abdij, situada en las afueras de Lovaina, es una abadía premostratense fundada en 1129 y aún en activo. El conjunto incluye la iglesia, los claustros, el molino, el granero y los magníficos jardines barrocos con estanques. Las visitas guiadas se realizan los sábados y domingos a las 14:00, e incluyen una degustación de la cerveza Braxatorium Parcensis, elaborada por los propios monjes.
Museos imprescindibles
Museo M Leuven
El Museo M es el principal museo de arte de Lovaina y un imprescindible para los amantes del arte. Diseñado por el arquitecto belga Stéphane Beel, su edificio combina una fachada neoclásica histórica con una intervención contemporánea espectacular. La colección permanente abarca arte gótico tardío (con obras maestras de la Escuela de Lovaina), pintura del siglo XIX y arte contemporáneo.
Una de las grandes ventajas del M es su terraza superior, con vistas privilegiadas al casco histórico. Suele acoger exposiciones temporales muy potentes que justifican una visita por sí solas.
Schatkamer de Sint-Pieterskerk
El tesoro de la Iglesia de San Pedro merece una mención aparte. Aquí se conservan, además de las obras de Dirk Bouts mencionadas antes, el Relicario de Margarita la Hermosa (Fiere Margriet), heroína local del siglo XIII, así como esculturas, manuscritos iluminados y orfebrería religiosa de gran valor.
Espacios verdes y jardines
Jardín Botánico (Kruidtuin)
El Kruidtuin es el jardín botánico más antiguo de Bélgica, fundado en 1738 por la Facultad de Medicina de la universidad para estudiar las propiedades medicinales de las plantas. Sus 2,2 hectáreas albergan invernaderos, un estanque, jardines temáticos y miles de especies de plantas. Sigue siendo un espacio académico activo donde se imparten clases de botánica.
Parque y Castillo de Arenberg (Arenberg Kasteel)
A unos 30 minutos a pie del centro (o 10 en bici), el Parque de Arenberg es un enorme espacio verde que rodea el espectacular Castillo de Arenberg, palacio renacentista flamenco del siglo XVI con dos torres rematadas por águilas bicéfalas. Aunque el castillo no se puede visitar por dentro (alberga la Facultad de Ingeniería de la KU Leuven), pasear por sus jardines es uno de los planes más agradables que ofrece Lovaina, especialmente en primavera.
Keizersberg y la Abadía
El parque de Keizersberg, situado en una colina al norte del centro, ofrece una de las mejores vistas panorámicas de Lovaina. En lo alto se encuentra la Abadía de Keizersberg, con su muralla fortificada y una imponente estatua de la Virgen María de 7 metros de altura que domina toda la ciudad.
Experiencias imprescindibles en Lovaina
Visitar la fábrica de Stella Artois
Stella Artois es probablemente la cerveza belga más famosa del mundo, y su fábrica original está en Lovaina, donde se produce desde 1366 (con ese nombre desde 1926). Las visitas guiadas duran unas 2 horas e incluyen un recorrido por las instalaciones, explicaciones detalladas sobre el proceso de elaboración y, por supuesto, degustación. Es importante reservar con antelación, ya que las plazas se agotan rápido.
Tomar una cerveza en la Oude Markt
Más allá de Stella Artois, Lovaina tiene una de las mejores escenas cerveceras de Bélgica gracias a su población estudiantil. Cervecerías como De Hoorn (donde se inventó la Stella original), Domus o Het Anker ofrecen cervezas locales artesanales muy distintas de las grandes marcas. Sentarse en una terraza de la Oude Markt una tarde de verano y probar varias cervezas locales es una experiencia muy bruselense, sin las multitudes turísticas.
Recorrer Lovaina en bici
Lovaina es probablemente la ciudad más bici-friendly de Bélgica. Hay carriles bici en casi todas las calles principales, aparcamientos para bicicletas por todas partes y un servicio de alquiler municipal. Recorrer la ciudad sobre dos ruedas (especialmente para llegar al Castillo de Arenberg, al Beguinaje o al Kruidtuin) es una forma muy auténtica de vivirla como un local más.
Probar la gastronomía local
Lovaina, como toda Bélgica, tiene una buena oferta gastronómica. Algunos platos típicos que merecen la pena probar son las stoofvlees (estofado de carne con cerveza, en este caso elaborado tradicionalmente con Stella Artois), las patatas fritas con mayonesa y los frikandellen. Para algo dulce, los Leuvense Witloof (endivias de Lovaina) o las tartas de la zona de Brabante.
Consejos para visitar Lovaina
Una de las ventajas de Lovaina es que se puede recorrer fácilmente en un solo día. La mayoría de los lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, por lo que resulta prácticamente innecesario utilizar transporte público.
Si dispones de poco tiempo, merece la pena priorizar la Grote Markt, la Biblioteca Universitaria, el Gran Beguinaje y la Oude Markt. En cambio, si cuentas con una jornada completa, puedes añadir espacios más tranquilos como el Jardín Botánico o el Parque de Arenberg.
Por último, aunque Lovaina puede visitarse durante todo el año, los meses universitarios (de septiembre a junio) ofrecen una experiencia más auténtica. La presencia de miles de estudiantes aporta una energía especial a la ciudad y permite descubrir una faceta que desaparece parcialmente durante los meses de verano.
- Emma Febrer - 09/06/2026 - 6 fotos añadidas y apartados añadidos sobre ambiente Erasmus, ciudad para vivir y consejos.
- Paula Rodríguez Rodríguez - 06/08/2026 - Párrafo sobre Paep Thoon e información sobre mis planes habituales en Lovaina

El proyecto Corresponsal Erasmus en Flandes da voz a estudiantes españoles que exploran la región y comparten sus vivencias, consejos y curiosidades a través del blog. Una guía imprescindible para quienes sueñan con descubrir Flandes y Bruselas de una manera auténtica y cercana.








