¡Hallo a todos y a todas!
Algo de lo que me he dado cuenta viviendo (y, sobre todo, comiendo) aquí en Flandes es que las salsas están muy presentes. Ya os conté que la andalouse es mi gran amor, pero hay otra que no se queda nada atrás: la mostaza. Sí, puede parecer menos emocionante… hasta que la pruebas bien.
Podemos encontrar muchos tipos de mostaza, pero sabes que una es realmente buena cuando mantiene su receta tradicional. Y, estando en Flandes, no hay que irse muy lejos para encontrar un ejemplo perfecto: la mostaza de Tirenteyn-Verlent.
¿Qué tiene de especial?
No estamos hablando solo de una salsa, estamos hablando de pura historia.
En este local, ubicado en pleno centro de Gante, llevan elaborando mostaza desde 1790. Sí, más de 200 años haciendo básicamente lo mismo… y haciéndolo bien (que tiene mérito).
Ellos mismos la describen por su sencillez y nitidez. Y lo mejor es que siguen extrayéndola directamente de barricas de madera, manteniendo técnicas tradicionales. El resultado: una mostaza suave, pero con ese toque picante tan característico, equilibrado con el punto justo de dulzor. Vamos, que pica… pero con educación.
Más que una simple tienda
Además de mostaza, también elaboran encurtidos y otros condimentos muy apreciados en la región. Pero lo realmente especial no es solo lo que venden, sino el lugar en sí.
Al cruzar la puerta de “De Halve Maan”, en pleno Groentenmarkt de Gante, entras en una tienda catalogada como patrimonio histórico. Todo se mantiene como en el pasado, y la sensación es la de hacer un pequeño viaje en el tiempo (sin necesidad de billete, eso siempre se agradece).
Incluso en el sótano, donde tradicionalmente se elaboraba la mostaza, se pueden ver restos de arquitectura románica. Así que sí: no es solo una tienda, es un pedacito de la historia de Flandes.
Mi experiencia
Como sabéis, Gante es mi ciudad favorita de Flandes. Y si tengo una excusa para ir, voy sin pensarlo dos veces (o una, siendo sinceros).
Así que, obviamente, tenía que ir a probar la famosa mostaza de Tirenteyn-Verlent. Y os puedo decir que no decepciona. Eso sí, creo que es un sabor que pocas veces he probado. No tiene nada que ver con la mostaza comercial que podemos encontrar en el supermercado. Además, de que no esperaba lo picante que es. Así que os aviso que tampoco puede que sea un producto hecho para todo.
A ello se le sume, que para tener la calidad que tiene, historia y, obviamente, los ingredientes no lo he visto para nada caro. El bote más pequeño, que es más que suficiente para probarlo e introducirte un poco más a la gastronomía belga me costó 2,50€. Así que bastante asequible al bolsillo de estudiante erasmus.
Sin embargo, es de esas cosas simples que, cuando están bien hechas, marcan la diferencia. De repente entiendes por qué llevan más de dos siglos haciendo exactamente lo mismo.
A veces no hace falta reinventar nada: basta con hacerlo bien, durante mucho tiempo y con cariño. Y esta mostaza es el ejemplo perfecto.
Doei!
Nerea
Soy Nerea Mangas Nieto, tengo 21 años y estudio Biología Sanitaria en la Universidad de Alcalá (Madrid). Este segundo semestre continúo mi experiencia Erasmus en Bruselas, donde finalizaré mi grado realizando mi TFG y mis prácticas en la VUB (Vrije Universiteit Brussel). Durante este año estoy viviendo una experiencia única: estudiar en el extranjero mientras descubro una nueva cultura, pruebo su gastronomía y exploro lugares increíbles.
Quiero compartir todo esto con vosotros, lo mejor de mi estancia en Bruselas, pero también recorrer juntos Flandes y descubrir esos pequeños tesoros escondidos que hacen tan especial a esta región. Me hace muchísima ilusión tener este espacio para contaros mi experiencia y que, juntos, podamos disfrutar de todo lo que Flandes tiene para ofrecernos.


