¡Hallo a todos y a todas!
El chocolate belga es conocido mundialmente, pero hoy quiero centrarme en uno muy especial. Un chocolate que no solo sabe a gloria, sino que además huele un poquito a realeza. Sí, hoy hablamos del chocolate de Mary, proveedor oficial de la Familia Real Belga.
Conozcamos a Mary
Mary Chocolaterie es una de las casas más legendarias del chocolate belga. Fue fundada en 1919 por Mary Delluc, la primera chocolatera de Bélgica (she is an icon) y una auténtica pionera, además de una de las figuras más influyentes de la historia del chocolate europeo.
Mary construyó su reputación fusionando la artesanía tradicional con una gran sensibilidad artística. El resultado: pralines, trufas y ganaches que destacan por su equilibrio perfecto entre sabor, textura y estética. Para atraer a una clientela capaz de apreciar ese refinamiento, decidió abrir su tienda en el número 126 de la rue Royale de Bruselas, una calle muy frecuentada por el rey y, cómo no, por aristócratas y burgueses que paseaban con la secreta esperanza de cruzárselo (tenía una mente de pura empresaria).
Con el tiempo, la simple chocolatería se transformó en un elegante salón de té decorado al más puro estilo Art Déco. Y fue ahí donde Mary terminó de consolidarse como leyenda. Como buena anfitriona (y creo un poco perfeccionista) llevaba un registro detallado de los chocolates preferidos de cada cliente en un libro de visitas. Aunque la calidad de las materias primas era su prioridad absoluta, su extremo refinamiento también se reflejaba en la presentación: desde las cajas de bombones hasta los escaparates, todo estaba pensado al milímetro.
En 1942, Mary recibió por primera vez el título de Proveedora de la Casa Real de Bélgica, un reconocimiento que se ha renovado hasta la actualidad.
Esa delicadeza y visión siguen muy presentes hoy en día. Entras en una tienda Mary y lo notas al instante: el olor a chocolate, la elegancia del espacio y la delicadeza de los envoltorios no pasan desapercibidos.
Conozcamos de primera mano su producto
Seamos sinceros, yo entré en Mary con un objetivo muy claro… sus trufas.
Las trufas de Mary son pura elegancia. Están elaboradas a mano, con un interior cremoso que puede incluir una gran variedad de sabores: ganaches de chocolate, pralinés de avellana o con notas afrutadas, todo recubierto por un chocolate perfectamente templado, que aporta ese crujiente ideal. Y, por supuesto, la experiencia no termina en el sabor: los envoltorios también forman parte del ritual. Las trufas se presentan en elegantes cajas clásicas, pensadas tanto para disfrutar como para regalar (aunque confieso que yo opté por una bolsita más humilde).
Entre tanta variedad, hay unas que destacan especialmente: las Bulles Champagne. Estas trufas son puro lujo. Están infusionadas con delicadas notas de marc de Champagne y combinan la intensidad del chocolate con un aroma sutil, afrutado y muy elegante.
Y menuda experiencia. Para empezar, su aspecto ya es diferente: son blancas, cubiertas de azúcar glas, lo que deja claro desde el primer vistazo que no es una trufa cualquiera. Al morderla, aparece una cobertura rosada, muy propia del champagne, que, personalmente creo, las hace aún más bonitas. En boca, el equilibrio es perfecto: ni el chocolate eclipsa al champagne ni al revés. Todo encaja.
En un solo bocado, estas trufas resumen lo que representa Mary: elegancia, equilibrio y saber hacer. Para mí: puro arte chocolatero.
Última reflexión
Ahora bien, seamos 100 % sinceros. El chocolate es caro. Un paquete de 10 trufas cuesta unos 20 €. Como experiencia, lo recomiendo totalmente, porque estás probando tradición y herencia chocolatera. Eso sí, si no eres muy fan del champagne o del alcohol, puede que no sean para ti. Una trufa entra de maravilla… pero diez pueden empachar un poco.
Creo que es un producto pensado para compartir, como hice yo (aproveché la visita de una amiga como excusa para ir). Para probar, comentar, debatir sabores y aromas. Así que si os animáis a probarlas, hacedlo en buena compañía y luego decidme: ¿Os merece la pena? ¿Habíais probado algo parecido?
Doei!
Nerea
Soy Nerea Mangas Nieto, tengo 21 años y estudio Biología Sanitaria en la Universidad de Alcalá (Madrid). Este segundo semestre continúo mi experiencia Erasmus en Bruselas, donde finalizaré mi grado realizando mi TFG y mis prácticas en la VUB (Vrije Universiteit Brussel). Durante este año estoy viviendo una experiencia única: estudiar en el extranjero mientras descubro una nueva cultura, pruebo su gastronomía y exploro lugares increíbles.
Quiero compartir todo esto con vosotros, lo mejor de mi estancia en Bruselas, pero también recorrer juntos Flandes y descubrir esos pequeños tesoros escondidos que hacen tan especial a esta región. Me hace muchísima ilusión tener este espacio para contaros mi experiencia y que, juntos, podamos disfrutar de todo lo que Flandes tiene para ofrecernos.



