¡Hallo a todos y a todas!
En Flandes parece que la primavera por fin ha decidido hacer acto de presencia (y no de forma tímida precisamente). El sol se deja ver, aguanta durante todo el día sin esconderse detrás de las nubes y, por una vez, el cielo parece haberse puesto de acuerdo para regalarnos días de esos que invitan a salir sí o sí.
Y claro, hay que aprovechar para hacer un planazo. Porque no hay nada mejor que disfrutar del buen tiempo con algo sencillo pero con encanto… como perderse en un mercado. Y siendo quien soy (aka: amante oficial de los libros), he optado por un mercadillo dedicado a los libros. Sí, os hablo del Tweedehands boekenmarkt en Gante.
¿Qué podemos encontrar?
Si algo tienen los belgas es que no se complican con los nombres. Y aquí lo dejan claro: “Tweedehands boekenmarkt” significa literalmente “mercado de libros de segunda mano”. Directo, claro y sin rodeos. Muy en su línea.
Cada domingo, en la calle Ajuinlei, a orillas del río Lys, aparece una fila de puestos llenos de libros que ya han tenido otra vida. Libros leídos, cuidados y listos para una segunda oportunidad. Y no sé vosotros, pero a mí eso me parece bastante bonito, casi poético. Como adoptar un libro con pasado.
Eso sí, no todo es perfecto: como buenos españoles, aquí nos toca sufrir un poquito. La mayoría de libros están en neerlandés. Y aunque mi racha en Duolingo está fuerte (orgullito personal), todavía no me veo leyendo una novela entera. Pero oye, todo se andará.
Aun así, si buscas bien, siempre aparece algún libro en inglés… y, con suerte, alguno en español. Aquí la clave es clara: paciencia y rebuscar sin prisa.
No solo hay libros…
Aunque el mercado gira en torno a la lectura, también hay hueco para la música. Y eso siempre suma.
Entre los puestos se cuelan algunos dedicados a vinilos. Y la verdad, la combinación no puede ser mejor: libros y música en el mismo paseo. Todo muy romántico, muy de peli… hasta que te das cuenta de que quieres llevártelo todo a casa.
Aquí también pasa lo mismo: hay que rebuscar. Pero precisamente ahí está la gracia, en ir mirando sin saber muy bien qué buscas y, de repente, encontrarte con algo que merece la pena.
Lo que más me gustó
No voy a mentir: no salí con una pila de libros debajo del brazo. Pero tampoco hizo falta. El ambiente lo compensa todo. Me recordó muchísimo al El Rastro de Madrid: gente paseando, parándose sin prisa, disfrutando del día.
Y este es otro puntazo: las terrazas que hay justo enfrente del mercadillo. Son una maravilla. Súper coquetas, llenas de gente disfrutando del sol… y es en ese momento cuando te das cuenta de que el plan no era solo el mercadillo.
Gante ya me encantaba, pero después de este domingo me ha gustado incluso un poco más. Porque al final, estos planes que parecen “simples” son los que acaban siendo especiales sin darte cuenta.
Y es que, sin darme cuenta, el plan no iba tanto de encontrar un libro concreto… sino de pasear, curiosear y dejarse llevar. De esos domingos sin grandes expectativas que acaban siendo justo lo que necesitabas.
Entre libros que no puedo leer (de momento), vinilos que claramente no necesitaba y alguna que otra parada al sol, el tiempo se pasó volando. Y oye, si todos los domingos fueran así, tampoco me quejaría.
Doei!
Nerea
Soy Nerea Mangas Nieto, tengo 21 años y estudio Biología Sanitaria en la Universidad de Alcalá (Madrid). Este segundo semestre continúo mi experiencia Erasmus en Bruselas, donde finalizaré mi grado realizando mi TFG y mis prácticas en la VUB (Vrije Universiteit Brussel). Durante este año estoy viviendo una experiencia única: estudiar en el extranjero mientras descubro una nueva cultura, pruebo su gastronomía y exploro lugares increíbles.
Quiero compartir todo esto con vosotros, lo mejor de mi estancia en Bruselas, pero también recorrer juntos Flandes y descubrir esos pequeños tesoros escondidos que hacen tan especial a esta región. Me hace muchísima ilusión tener este espacio para contaros mi experiencia y que, juntos, podamos disfrutar de todo lo que Flandes tiene para ofrecernos.




