¡Hallo a todos y a todas!
Hay muchas cosas de Flandes y Bélgica que me apasionan y, si hablamos de comida, todavía más. Pero amigas, si a mí me ofreces un gofre, me tienes absolutamente ganada.
Es por ello que no podía irme de aquí sin intentar hacerlos yo misma. Así que, en la sexta edición de Las Recetas de Flandes, toca preparar uno de los grandes iconos de la gastronomía belga: los gofres.
Un poco de contexto
No quiero aburriros con datos que seguramente ya conocéis. Pero sí quería aclarar que, aunque los gofres más famosos de Bélgica son los de Lieja y los de Bruselas, la receta de hoy es una pequeña reinterpretación de ambos.
El resultado son unos gofres bastante ligeros, aunque no tanto como los de Bruselas, y menos empalagosos que los de Lieja. En mi opinión, son perfectos para desayunar o para acompañar un café sin sentir que necesitas una siesta de tres horas después.
Además, tienen un ligero aroma a vainilla que hace que toda la cocina huela maravillosamente bien. Y sinceramente, pocas cosas transmiten más felicidad que el olor a gofre recién hecho.
La receta
Como veréis, se trata de una receta bastante sencilla y con ingredientes fáciles de encontrar.
Ingredientes
- 500 g de harina
- 250 g de azúcar
- 1 sobre de azúcar avainillado
- ½ taza de leche
- 4 huevos
- 250 g de mantequilla (más un poco extra para engrasar la gofrera)
Elaboración
- Juntad todos los ingredientes en un bol y mezcladlos bien hasta obtener una masa homogénea.
- Calentad la gofrera y engrasadla ligeramente con mantequilla.
- Una vez caliente, añadid una o dos cucharadas de masa.
- Cerrad la gofrera y dejad cocinar entre 3 y 5 minutos, o hasta que el gofre esté dorado.
- Sacadlo con cuidado y disfrutad.
Y sí, la parte más difícil de toda la receta es esperar a que se enfríe un poco antes de lanzarse a por él.
Démosles un punch
Como veis, es una receta muy básica, pero precisamente ahí está parte de su encanto. Además, permite muchísimas variaciones para darle vuestro toque personal.
Por ejemplo, podéis añadir perlas de azúcar a la masa. Al cocinarse, se caramelizan ligeramente y crean pequeños puntos dulces que quedan espectaculares.
Otra opción que se puede hacer es la versión salada. Si colocáis una cucharada de masa, añadís un poco de jamón y queso, y cubrís con otra cucharada de masa, conseguiréis un gofre salado perfecto para una comida rápida o una cena diferente.
Porque sí, los gofres también tienen derecho a salir del desayuno.
Y la verdad, no se me ocurre una mejor forma de despedirme poco a poco de Flandes que haciendo gofres en casa. Porque más allá de ser una receta sencilla, cada bocado me recuerda a esos desayunos, paseos y descubrimientos que han acompañado esta aventura. Así que, si os animáis a prepararlos, estaréis un poquito más cerca de Bélgica… aunque sin necesidad de soportar su lluvia.
Doei!
Nerea
Soy Nerea Mangas Nieto, tengo 21 años y estudio Biología Sanitaria en la Universidad de Alcalá (Madrid). Este segundo semestre continúo mi experiencia Erasmus en Bruselas, donde finalizaré mi grado realizando mi TFG y mis prácticas en la VUB (Vrije Universiteit Brussel). Durante este año estoy viviendo una experiencia única: estudiar en el extranjero mientras descubro una nueva cultura, pruebo su gastronomía y exploro lugares increíbles.
Quiero compartir todo esto con vosotros, lo mejor de mi estancia en Bruselas, pero también recorrer juntos Flandes y descubrir esos pequeños tesoros escondidos que hacen tan especial a esta región. Me hace muchísima ilusión tener este espacio para contaros mi experiencia y que, juntos, podamos disfrutar de todo lo que Flandes tiene para ofrecernos.

