¡Hallo a todos y a todas!
Estamos en marzo, es decir, a nada de que empiece la temporada del espárrago blanco. Y claro, estaréis pensando: “¿Qué hace hablando de espárragos si no está en Navarra?” Pues exactamente eso… no estamos en Navarra, estamos en Flandes. Y aquí el espárrago blanco también es casi religión.
Además, hoy ha decidido salir mi versión científica. Sí, la bióloga que llevo dentro necesitaba su momento (por fin). Así que vamos a entender por qué Flandes es una gran región productora, qué hace tan especial a este espárrago y, por supuesto, qué podemos hacer luego en la cocina. Porque aquí se aprende… pero también se come.
¿Qué es el espárrago blanco?
Pequeña clase de botánica, prometo que sin examen. Su nombre científico es Asparagus officinalis. Pertenece a la familia Asparagaceae, donde curiosamente la mayoría de sus “primos” son plantas ornamentales. Y sí, su hermano famoso es el espárrago verde, el de toda la vida. Además, debemos entender que lo que nos comemos es el tallo, más concretamente el tallo jóven.
¿Blanco o verde?
La diferencia es mucho más sencilla de lo que parece: la luz.
El espárrago verde crece al aire libre, recibe luz solar y produce clorofila, que es lo que le da ese color verde tan característico. El blanco, en cambio, se cultiva bajo tierra, sin exposición a la luz. Sin luz, no hay clorofila. Sin clorofila… blanco nuclear.
Así que no es otra especie, es el mismo espárrago, pero con distinta infancia.
Hablemos del terreno
Como el espárrago blanco crece bajo tierra, el suelo es clave. Necesita terrenos arenosos, que drenen bien el agua y no se encharquen. Además, el suelo debe ser profundo y sin demasiadas piedras, para que la raíz pueda desarrollarse sin obstáculos.
Y aquí es donde aparece la pregunta…
¿Por qué Flandes como región productora?
Las principales regiones productoras están en Limburgo y el norte de Amberes, donde predominan los suelos arenosos, es decir la condición perfecta.
Además, el clima primaveral ayuda muchísimo: las mañanas empiezan a calentar el suelo, lo que favorece el crecimiento. Y lo más curioso: todavía se recolectan a mano, uno por uno. Así que la próxima vez que veáis un manojo de espárragos blancos, pensad en la paciencia que hay detrás.
¿Qué marca la calidad?
Primero: frescura. El truco estrella es frotar dos espárragos entre sí. Si hacen un pequeño chirrido, están frescos y jugosos. Si no suena… sospecha.
Además son clasificados por grosor, desde AAA (muy gruesos) hasta C (más finos). Los gruesos suelen servirse en restaurantes (y por ello más caros); los finos son ideales para cremas y sopas. Pero en sabor, sinceramente, todos cumplen.
Y ahora viene la pregunta importante…
¿Cómo nos los comemos?
Porque muy bonito todo lo científico, el suelo arenoso y la clorofila, pero aquí hemos venido a lo que hemos venido.
La forma más tradicional en Flandes es Asperges op zijn Vlaams: espárragos blancos cocidos y servidos con mantequilla derretida, huevo duro picado, perejil y un toque de nuez moscada. Sencillo, elegante y muy flamenco.

Os voy a confesar algo: a mí, personalmente, los espárragos no me apasionan. No soy esa persona que sueña con que llegue marzo para emocionarse delante de un manojo blanco. Peeero… reconozco que este plato tiene una pintaza importante.
Y también os digo: más allá de la receta clásica, se pueden hacer a la plancha con un poco de parmesano, en crema, en risotto o incluso templados en ensalada. El espárrago blanco tiene esa capacidad de parecer sofisticado aunque tú estés improvisando en la cocina con lo que hay en la nevera.
Y os he prometido que no había examen, pero si me gustaría saber: ¿Sois team espárrago blanco o verde? ¿Clásicos con mantequilla y huevo o más de experimentar?
Doei!
Nerea
Soy Nerea Mangas Nieto, tengo 21 años y estudio Biología Sanitaria en la Universidad de Alcalá (Madrid). Este segundo semestre continúo mi experiencia Erasmus en Bruselas, donde finalizaré mi grado realizando mi TFG y mis prácticas en la VUB (Vrije Universiteit Brussel). Durante este año estoy viviendo una experiencia única: estudiar en el extranjero mientras descubro una nueva cultura, pruebo su gastronomía y exploro lugares increíbles.
Quiero compartir todo esto con vosotros, lo mejor de mi estancia en Bruselas, pero también recorrer juntos Flandes y descubrir esos pequeños tesoros escondidos que hacen tan especial a esta región. Me hace muchísima ilusión tener este espacio para contaros mi experiencia y que, juntos, podamos disfrutar de todo lo que Flandes tiene para ofrecernos.