Especial Turismo en Flandes: Brujas

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El segundo destino del especial, ha sido Brujas. Para no mezclar destinos, he actualizado la mañana del sábado en el post anterior, ya que ha sido muy productiva 🙂 Podéis leer mi excursión completa a Ostende aquí 😉

Después de comer en el mercado del puerto, me dirigí a la estación de trenes de Ostende para comprar el billete a Brujas que, por 4,30€, me ha dejado allí en tan sólo 15 minutos. Salí de la estación, caminé apenas unos metros y ahí estaba, tal como la recordaba. La única ciudad de Flandes que ya había visitado en el pasado y de la cuál me quedé absolutamente prendada. Una joya flamenca, un cuento de hadas, una delicia, se mire por donde se mire.

Canal de Brujas

Lo primero que hice fue acercarme al albergue en el que me alojé anoche: Charlie Rockets. Por 25€/noche, incluye: una litera en una habitación para 6 personas y desayuno Continental a la mañana siguiente. La única pega durante mi estancia fue que el wifi no funcionaba demasiado bien 🙁 Motivo por el cual me vi obligada a posponer un día más mi publicación. Dejé la mochila en la habitación y comencé a recorrer mis propias huellas y a rememorar viejos tiempos, visitando los lugares que más me gustan de Brujas.

Por supuesto, he estado en la Plaza Mayor o Grote Markt y me he quedado nuevamente maravillada con la mirada fija en Belfort, su campanario. Bajé a la cripta que hay justo a la derecha del campanario (es gratuito y muy recomendable, ya que se ve enseguida y es muy interesante) y después entré en la Basílica de la Santa Sangre (también es gratis y es una de las más bonitas de Europa).

Basílica de la Santa Sangre

Estuve paseando por la plaza, sorteando paraguas y evitando caer en la tentación del olor a chocolate que envuelve toda la ciudad para escaparme a un rincón un poco más privado, mi lugar favorito de la ciudad: Arentshof, un pequeño parque súper tranquilo, rodeado de edificios de arquitectura belga, que esconde estatuas de los cuatro jinetes del Apocalipsis y probablemente el puente más bonito de toda la ciudad: St. Boniface. Un lugar muy íntimo, a los pies de una maravillosa iglesia medieval OnzeLieveVrouwekerk (La Iglesia de Nuestra Señora) cuya torre sigue siendo la más alta de toda Brujas.

Después, fui a tomar unas cervezas en busca de mi #lambicperdida y, para mi sorpresa, la he encontrado en el mismo bar que la probé por primera vez. Un bar totalmente recomendable, muy cercano a la Plaza Mayor, pero algo escondido para los turistas: @The Pub. Música de los 80-actualidad, gente mayoritariamente local y cervezas deliciosas (precio estándar). Tip: podéis probar 5 cervezas por 10€ en el Biermuseum.

Cerveza de plátano

Estuve paseando por sus calles y me dejé llevar hasta el Minnewaterpark (también conocido como “Lago del Amor”, me acerqué a catar un bombón en The Chocolate Line: arte, dulzura y rock n’ roll. Es una chocolatería exquisita (desde su historia, al paladar) y, por tanto, muy poco económica. Tip 2: podéis probar los bombones por unidades y sale bastante económico 🙂 De ese modo, podréis decir que habéis degustado uno de los mejores chocolates belgas 😉

Para cenar económicamente, hay varias opciones recomendables: desde un menú con sopa casera (con pan, mantequilla, croutons, queso y fruta) por 6,50€ (justo al lado de @The Pub), en Hallestraat, 4; un Tailandés con menú por 9,50€ (Thai Zen, se llama y se encuentra en Katelijnestraat 44,); varias hamburgueserías y pizzerías en la misma calle (algunas, ¡con platos por 4€!).

La mañana del domingo se ha presentado bastante lluviosa por todo Flandes, así que decidí aprovechar que las calles estaban bastante vacías y empecé el día con un Tour Gratuito a las 11h gracias a HispanoTours. Este tour está disponible en castellano todos los días a las mismas horas. Como profesional del turismo, recomiendo encarecidamente este tipo de tours que ofrecen distintas empresas (podéis googlear Free Tour + la ciudad y encontraréis varias alternativas disponibles en diferentes idiomas). El sentido de estos tours es conocer la cultura de una ciudad en base a la riqueza de su historia, narrada por un profesional. Son gratuitos pero, al finalizar el tour, os pedirán que valoréis su trabajo económicamente (esto es, en cash, ¡please!). Sentíos libres de ser críticos con vosotros mismos y decidir qué valor tiene vuestro aprendizaje en cada momento 😉 Dicho esto, recomiendo este en particular porque, al finalizar el tour, os llevarán a Home Sweet Home (efectivamente, una chocolatería) y os dejarán probar ¡gratis! una trufa artesanal con la que ya no querréis abandonar la ciudad. Los precios de esa chocolatería son sorprendentemente baratos (teniendo en cuenta la calidad de la misma), así que es perfecta para llevar como recuerdo a familiares, pareja, amigos… O a uno mismo 😛

Precio total de mi estancia en Brujas = 53,80€ (viaje de ida, cena, 1 cerveza en local belga, alojamiento, desayuno, “Free Tour”, comida, 1 bombón en chocolatería exclusiva, viaje de vuelta).

Dado que el temporal no parecía mejorar, he preferido volver a Bruselas y dejar Gante para la próxima semana. Por supuesto, he utilizado Flixbus (como a la ida a Ostende) por 4,99€ y en 2 horitas ya he llegado a mi destino. Así que aquí finaliza mi primer fin de semana del Especial Turismo en Flandes, con un Stoemp Saucisses de Campagne, en el restaurante Fin de Siècle que, aunque no es la opción más económica para cenar en Bruselas, hacen unos guisos y estofados belgas de locura 😉

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