¡Hola mis queridísimos lectores y lectoras!
Cómo estamos llegando ya al final de mi primer mes como estudiante Erasmus en Gante, había pensado que sería una gran idea compartir con vosotros mis primeras sensaciones de lo que ha supuesto para mí vivir en un país extranjero.
Sé que muchos de vosotros os plantearéis en algún momento vivir una experiencia similar, os aparecerá delante la oportunidad de conocer una nueva región, o incluso una cultura completamente distinta a la vuestra. Y también sé la incertidumbre y el vértigo que eso provoca, por eso, hoy quiero relataros cómo he vivido yo este cambio de aires, y ver si, quizás así, tenéis más información que os ayude a tomar una decisión. 🙂
Agua y frío. La ciudad de la que vengo vs. la ciudad a la que llego.
Como habréis podido leer en entradas anteriores, la mayor parte de mi vida la he pasado en Bilbao. Creo que no necesita mayor presentación: es una ciudad con fuerte influencia industrial, con un clima frío y húmedo en el que la lluvia está a la orden del día, y una ría que recorre y caracteriza a la ciudad.
En ese sentido, he de decir que hasta el momento el cambio no ha sido muy pronunciado, pues ni las altas precipitaciones ni las bajas temperaturas son algo inusual aquí en Gante.
Aunque eso sí, si pensáis que estar acostumbrados al famoso “xirimiri” os hace automáticamente inmunes al agua, ya os adelanto que no. ¿Qué cómo lo sé? Pues simple y llanamente, porque he vivido lo que es salir de casa sin paraguas con un par de gotas y terminar volviendo calada por culpa de un repentino diluvio torrencial. 🙁
Y es que sí, aquí el clima hay veces en las que puede jugarte una mala pasada. Así que, a no ser que quieras llevarte un buen constipado, te recomiendo que no te confíes y salgas siempre bien abrigado y acompañado de un paraguas. ¡Ah! Y si tienes pensado subirte a la bici con el cielo nublado, te sugiero que le vuelvas a echar un ojo a la previsión meteorológica y consideres alternativas como el autobús. ¡Créeme, tu salud me lo acabará agradeciendo! 😛
Estética europea, distintas vertientes.
Pese a caracterizarse ambas ciudades por una estética muy europea, al mismo tiempo cada una transmite una sensación completamente distinta. Para mí, pasear por Bilbao es como sentir la combinación entre lo antiguo, lo verde y lo vanguardista, el contraste entre el tradicional encanto de Zazpikaleak, con la imponente y moderna Torre Iberdrola, todo ello rodeado de frondosos montes, hacen al Botxo una ciudad única.
Gante en cambio, parece sacada de un cuento medieval: llena de edificios góticos y fachadas de ladrillo, donde cada calle logra transmitir siglos de historia. Para mi, pasear por Gante es como un viaje al pasado en el que cada edificio, cada lugar, cada rincón, tienen un secreto que esconder. Y es que si hay algo de esta ciudad que me encanta, son los detalles. Pero no cualquier tipo de detalle, sino los pequeños, esos de los que no te percatas hasta la vigesimocuarta vez que recorres un lugar que creías conocer ya de memoria.
Si como yo, disfrutas enormemente de lo gratificante que es encontrar nuevos matices en cosas que ya creías conocidas y de la estética cuidada al más mínimo detalle, Gante tiene mucho que ofrecerte.
Una misma ría, distintos usos.
Y es que al igual que en Bilbao, el río en Gante juega también un papel vital en la vida de la ciudad. Aún así, mi sensación es que, pese a su importancia, su influencia en el día a día es relativamente distinta. Mientras que la ría de Bilbao es mucho más ancha y voluminosa, partiendo la ciudad en dos, el río en Gante es muchísimo más estrecho, y más que separar, se integra junto con la ciudad.
Mientras que muchos de los trayectos que en Bilbao hacía no implicaban necesariamente acercarme a la ría, aquí en Gante es raro el día en el que no lo haga, es como si todos los caminos llevasen finalmente a uno de los muchos canales de la ciudad.
Sinceramente, es algo que agradezco, pues uno de mis planes favoritos en Bilbao era el de salir a pasear a lo largo de la ría y poder admirar el reflejo de las luces en el agua, algo que he podido mantener aquí.
Y ya que estamos hablando de la ría, aquí va otro consejo, y es que os fijeis bien en distintas zonas desde las que os podéis acercar al agua, ya que muchas veces os acabaréis encontrando no solo con una perspectiva única que no todo el mundo ha tenido la suerte de ver, sino que también con un lugar perfecto para sentarse a charlar con un amigo, comer, o simplemente descansar y respirar paz. (PD: en un futuro puedo sugeriros algunos de estos lugares si me lo pedís 😉 )
De viajar bajo tierra a pedalear al aire libre
En Bilbao casi todo lo hacía en metro. Es rápido, cómodo y siempre tenía una estación cerca, así que para ir a clase, quedar con amigas o moverme por la ciudad siempre lo cogía. Aquí en Gante, en cambio, he pasado a depender casi por completo de la bici. La ciudad es casi completamente plana, las distancias son bastante cortas y está totalmente adaptada a los ciclistas, así que es la forma más fácil de ir a cualquier sitio.
Al principio me costó un poco acostumbrarme, pero ahora no imagino mi día a día sin pedalear.
Otras recomendaciones y primeras impresiones.
Y estos serían los aspectos que a priori más destacaría en contraste entre las dos ciudades. Aunque, como véis, hay muchas más cosas de las que todavía no os he hablado: que tipos de lugares suelen frecuentar tanto los estudiantes como los locales, como ha sido mi experiencia en el hospital de un país extranjero… En resumen, hay mil y una historias que quiero contaros, así que si queréis saber más, estad atentos a nuevas actualizaciones y no dudéis en preguntarmelo!
En retrospectiva, las primeras diferencias no son tan notorias como lo podrían ser, y no han supuesto enormes cambios en mi día a día, aunque como es lógico, también ha requerido de un período de adaptación. Obviamente la ciudad es completamente distinta, y con ella, mi vida también 🙂
Hasta aquí el blog de hoy,
Nos vemos pronto.
Irati.
¡Hola! 😀
Soy Irati Arce de Muguerza, tengo 23 años y soy de Bilbao. Estudio Medicina en la Universidad del País Vasco y este año voy a vivir una experiencia que me hace muchísima ilusión: empiezo mi Erasmus en Gante.
Además, seré corresponsal Erasmus de arte en Flandes, y me encanta la idea de poder compartir todo lo que vaya descubriendo. Quiero explorar esta región con la curiosidad e ilusión de quien lo ve todo por primera vez, pero también con las ganas de entenderla a fondo, como lo haría alguien que lleva viviendo aquí años.
Desde museos y arte urbano hasta pequeños detalles del día a día, espero poder transmitir la esencia de Flandes con las mismas ganas con las que yo la voy conociendo.
Hasta pronto y gracias por leerme:)



1 comentarios
Me gusta leerte Irati, fresco, interesante y muy sugerente.