Si bien es cierto que ya os hablé durante el invierno de la cantidad de bicicletas que hay en Bélgica y de la importancia que tiene el ciclismo en el día a día de muchas personas, ahora que ha llegado el verano y el buen tiempo, esa sensación se multiplica por completo.
Las bicicletas llenan calles, parques y carreteras de toda Flandes. Da igual la hora del día o el lugar en el que te encuentres: siempre hay alguien pedaleando. Si paseas por las ciudades te vas a dar cuenta de que hay de todo: desde estudiantes que van a clase hasta trabajadores que se desplazan cada mañana para ir a la oficina, pasando por grupos de amigos que van juntos a algún sitio, ciclistas más preparados que aprovechan estos días largos de verano para hacer rutas más largas o familias enteras disfrutando de una tarde al aire libre.
Y es que aquí la bicicleta no es simplemente un medio de transporte. Es una auténtica forma de vida.
Una bicicleta para cada persona
Una de las cosas que más me ha llamado la atención durante mi Erasmus es la enorme variedad de personas que utilizan la bicicleta a diario.
Es habitual ver estudiantes universitarios yendo a clase, personas mayores desplazándose en bicicleta eléctrica o familias con remolques para transportar a sus hijos. Incluso me ha sorprendido ver a niños muy pequeños pedaleando junto a sus padres por la ciudad dirección al colegio, algo que no estoy tan acostumbrada a ver en España.
Las bicicletas eléctricas también han contribuido mucho a esta cultura ciclista. Gracias a ellas, personas de todas las edades y niveles físicos pueden recorrer mayores distancias de forma cómoda y accesible, haciendo que la bicicleta sea una opción real para prácticamente cualquier desplazamiento cotidiano.
Bruselas, por ejemplo, no es una ciudad excesivamente grande y moverse en bicicleta suele ser una de las formas más rápidas y eficientes de llegar a cualquier sitio. De hecho, en muchos trayectos resulta incluso más rápido que utilizar el transporte público.
Una infraestructura que lo hace posible
Sin embargo, toda esta cultura ciclista no existiría sin una infraestructura preparada para ello.
Una de las grandes diferencias que he notado respecto a España es la cantidad de carriles bici que existen, muchos de ellos completamente separados del tráfico. También hay aparcamientos para bicicletas por todas partes, sistemas de alquiler muy accesibles en cada rincón y una señalización específica para ciclistas que facilita enormemente los desplazamientos.
Además, me he encontrado con bastantes calles donde los coches tienen restricciones de acceso mientras que las bicicletas pueden circular libremente, especialmente cuando te vas acercando a los centros de las ciudades. Esto hace que la sensación de seguridad sea muy distinta y anima a mucha más gente a utilizar la bicicleta en su día a día.
Personalmente, creo que este es uno de los aspectos que más se podrían potenciar en ciudades españolas como Madrid o Barcelona. La bicicleta tiene muchas ventajas como medio de transporte, pero para que realmente funcione es necesario que exista una infraestructura que la apoye y la haga segura para todos.
Descubriendo Flandes sobre dos ruedas
Más allá de las ciudades, la bicicleta también es una de las mejores maneras de descubrir la parte más rural de Flandes.
La mayoría de las rutas están perfectamente señalizadas y atraviesan campos, bosques y pequeños pueblos llenos de encanto. Hay una gran cantidad de zonas donde incluso existen caminos pensados específicamente para senderistas y ciclistas, alejados del tráfico y rodeados de naturaleza.
La verdad es que en la parte más rural de Flandes se nota que la bicicleta es una prioridad absoluta.
El verano, la mejor época para pedalear
Si tengo que elegir una época para recorrer Flandes en bicicleta, sin duda me quedo con el verano.
Los días son larguísimos, las temperaturas son muy agradables y se puede disfrutar del exterior durante horas sin pasar frío ni sufrir el calor intenso que muchas veces tenemos en España.
Además, los paisajes están especialmente bonitos en esta época del año. Los campos se encuentran completamente verdes, los parques están llenos de vida y las terrazas se llenan de gente disfrutando del buen tiempo.
Todo ello crea una atmósfera muy diferente a la que estoy acostumbrada a ver y convierte cualquier ruta en una experiencia especial.
Algunas de mis rutas favoritas
Durante estos meses he tenido la oportunidad de realizar varias rutas que me han encantado.
Probablemente una de mis favoritas fue el trayecto entre Bruselas y Lovaina. También disfruté muchísimo de las rutas que recorren el Bois de la Cambre y el Bosque de Soignes, dos espacios naturales muy cercanos a Bruselas donde es fácil olvidarse por completo de que estás junto a una gran ciudad.
Aun así, cualquier recorrido por las rutas verdes de Flandes merece la pena. Siempre acabas descubriendo algún rincón interesante, un pequeño pueblo o un paisaje que no habrías visto de otra manera.
Para encontrar las mejores rutas ciclistas y las más bonitas yo siempre acudo a estas paginas web, y también hay páginas con recomendaciones de rutas de senderismo.
¿Merece la pena tener una bicicleta durante el Erasmus?
Mi respuesta es un sí rotundo.
Ya sea comprándola o alquilándola, creo que tener una bicicleta durante el Erasmus facilita muchísimo la vida. Ahorras tiempo en los desplazamientos y ganas una libertad que difícilmente consigues dependiendo únicamente del autobús o el metro.
Además, te permite descubrir lugares por los que probablemente nunca pasarías de otra forma, y casi sin darte cuenta, incorporas ejercicio físico a tu rutina diaria. Vamos, que todo es positivo.
Mucho más que un medio de transporte
Si tuviera que elegir una sola cosa que representa la vida cotidiana en Flandes, probablemente sería la bicicleta.
Más que un simple medio de transporte, forma parte de la cultura de la región y está presente en prácticamente todos los aspectos de la vida diaria. Después de varios meses viviendo aquí, tengo claro que la bicicleta es una de las mejores formas de descubrir Flandes, tanto si vienes como turista como si tienes la suerte de vivir una experiencia Erasmus.
¡Nos leemos pronto!
Emma
Soy Emma Febrer Pedraza, tengo 22 años y soy de Menorca. Durante los próximos meses voy a ser corresponsal de Naturaleza y Ciclismo en Flandes. Actualmente estoy en tercero del Grado de Turismo en la Universidad de Girona y este semestre he venido a Bruselas para realizar mi Erasmus en la Haute École Lucia de Brouckère.
Me considero una persona extrovertida y aventurera, con muchas ganas de descubrir nuevos lugares. Siempre me ha gustado moverme al aire libre, practicar deporte y explorar los destinos con calma, prestando atención a la naturaleza, los paisajes y a todo aquello que muchas veces pasa desapercibido cuando se viaja con prisas.
A través de este blog quiero compartir mi experiencia Erasmus, recorrer Flandes y Bruselas, y descubrir rutas, espacios naturales y pequeñas escapadas.
Espero que me acompañéis en estos meses de descubrimientos y nuevas experiencias!




