¡Hallo a todos y a todas!
Hay algo que sorprende bastante cuando llegas a Flandes siendo estudiante español: la importancia que tiene, o más bien la poca que parece tener, la comida del mediodía.
Para nosotros, la comida es casi sagrada. Que si unas buenas lentejas, que si primero y segundo, que si el menú del día… En España sentarse a comer es uno de los momentos fuertes de la jornada. Aquí, en cambio, la filosofía es bastante diferente.
En Bélgica se come antes, normalmente alrededor de las 12:00. Y claro, si comes antes, también cenas antes. De hecho, la cena suele ser una comida más contundente que la del mediodía. Por eso muchos estudiantes y trabajadores optan por algo rápido y práctico que no les robe demasiado tiempo entre clases o trabajo. Y ahí aparece el protagonista de hoy: el sándwich.
¿Cómo que un sándwich?
Pues sí, cuando vas con prisa o tienes apenas media hora para comer, el sándwich es la solución perfecta. Pero tengo que decir que aquí el concepto de sándwich juega en otra liga. En España pensamos en los clásicos: mixto, vegetal o vegetal con pollo.
Aquí la primera diferencia es el pan: no es pan de molde, sino pan de barra. Es decir, que cualquier español diría claramente que esto es un bocata. Pero en Bélgica lo llaman sándwich… y nadie parece cuestionarlo demasiado. Yo todavía estoy procesándolo.
La segunda diferencia está en los rellenos. Puedes encontrar combinaciones con mozzarella, pesto y tomate, pollo con diferentes salsas, pollo al curry, mezclas con verduras, quesos de todo tipo e incluso bocatas de pescado más allá del clásico atún. Hay tantas combinaciones que algunas ni se me habrían ocurrido meter dentro de un bocata… y aun así funcionan sorprendentemente bien.
AA Lunch, la parada obligatoria
La mente de negocio belga funciona bastante bien, y este local es el ejemplo perfecto. AA Lunch está estratégicamente colocado entre dos universidades, a unos cinco pasos de la VUB y a unos diez de la ULB. Vamos, un punto perfecto para alimentar a estudiantes hambrientos entre clase y clase.
Pero no solo tiene buena localización, también tiene una carta curiosa: cada sándwich tiene un número, y hay hasta 33 opciones diferentes. Básicamente eliges tu número favorito y confías en haber tomado una buena decisión. Si os dais cuenta, recuerda un poco al 100 Montaditos, pero en versión belga y con bocatas bastante más contundentes.
Mi experiencia
Ha sido la primera vez que lo probaba, aunque ya tenía muchas ganas. El sándwich que escogí fue el número 27. ¿Por qué ese? Muy fácil: la salsa andalouse, uno de mis grandes descubrimientos desde que llegué a Bélgica. Pero no me adelanto… porque esa salsa merece un post propio.
El número 27 lleva pollo, huevo, lechuga, tomate y salsa andalouse. Bastante básico, pero muy bueno. El pan estaba muy bueno y todo en conjunto entraba muy bien. De esos bocatas sencillos que funcionan sin necesidad de inventos raros.
Además, el chico que me atendió fue bastante majo, algo que siempre suma. Y viendo el ambiente del local se entiende perfectamente por qué se forman colas en horas punta.
Y ahora el precio: 5 €. Puede parecer un pelín caro al principio… pero cuando ves el tamaño cambia la cosa. Porque esto es el tamaño pequeño. Y pequeño significa media barra de pan. Sí, media barra. Yo todavía estoy procesándolo.
La verdad es que quedas bastante saciado, lo disfrutas y tienes muchísimas combinaciones para elegir. Así que, por calidad, variedad y tamaño, el precio está bastante bien.
Con esta primera experiencia ya os digo que voy a volver seguro. Hay más de 30 combinaciones y tengo curiosidad por probar muchas más. Al final, estos sitios terminan siendo parte de la vida diaria en Bruselas, sobre todo si eres estudiante: rápidos, ricos y perfectos para sobrevivir entre clase y clase.
Y como siempre os pregunto: ¿Sois más de sándwich clásico, jamón y queso, o de probar combinaciones raras? Y otra duda importante… ¿Conocíais la salsa andalouse o solo yo he descubierto aquí un nuevo amor culinario?
Doei!
Nerea
Soy Nerea Mangas Nieto, tengo 21 años y estudio Biología Sanitaria en la Universidad de Alcalá (Madrid). Este segundo semestre continúo mi experiencia Erasmus en Bruselas, donde finalizaré mi grado realizando mi TFG y mis prácticas en la VUB (Vrije Universiteit Brussel). Durante este año estoy viviendo una experiencia única: estudiar en el extranjero mientras descubro una nueva cultura, pruebo su gastronomía y exploro lugares increíbles.
Quiero compartir todo esto con vosotros, lo mejor de mi estancia en Bruselas, pero también recorrer juntos Flandes y descubrir esos pequeños tesoros escondidos que hacen tan especial a esta región. Me hace muchísima ilusión tener este espacio para contaros mi experiencia y que, juntos, podamos disfrutar de todo lo que Flandes tiene para ofrecernos.


