¡Hallo a todos y a todas!
El verano está llegando y en Flandes lo estamos notando. Estas últimas semanas está haciendo calor y sol. Sí, sí, no os estoy engañando. Aunque parezca difícil de creer, Bélgica ha dejado de llover y está haciendo buen tiempo.
Pero claro, esto también significa una cosa muy importante: vuelven los planes de terraza, paseos largos y, sobre todo, los helados. Porque sinceramente, para mí el inicio del buen tiempo significa exactamente eso. Y no hablo de cualquier helado del supermercado. Hablo de helado de heladería. De tu cono o tu tarrina recién hecha, derritiéndose ligeramente antes de que puedas hacer la foto.
Y por eso hoy os traigo una recomendación perfecta si estáis en Gante o tenéis pensado hacer una escapadita: la heladería Talamini.
Heladería Talamini
La heladería se encuentra al otro lado de las vías del tren, en dirección opuesta al centro, pero a tan solo 10 minutos andando desde la estación de Gante-Sint-Pieters.
Y aquí viene la gran pregunta: ¿cómo encontré este sitio?
Pues amigas, todo empezó investigando sobre las famosas snowballs de Gante. Sí, una cosa llevó a la otra y acabé descubriendo el nombre Talamini. Y honestamente, pocas veces internet me ha guiado tan bien.
El origen de Talamini
Talamini es la heladería más antigua de Gante y un nombre muy consolidado en la ciudad desde 1959. La familia italiana Talamini llevó la tradición del auténtico gelato artesanal a Bélgica y abrió su heladería en el conocido Barrio de los Millonarios.
Hasta el día de hoy siguen trabajando con recetas italianas originales, manteniendo muchísimo cuidado por la calidad y la pureza de los ingredientes. Actualmente, Talamini forma parte de Confiserie Larmuseau, la confitería más antigua de Gante, conocida especialmente por las tradicionales snowballs. Y ahí está la conexión que me llevó hasta este lugar.
Pero obviamente yo no podía quedarme simplemente con el dato histórico. No, amigas. Había que probar el helado. Por responsabilidad cultural, claramente.
El helado Talamini
El helado de Talamini sigue elaborándose al estilo italiano tradicional, respetando muchísimo la artesanía y la calidad. Además, el helado artesanal no contiene grasas añadidas como muchos industriales, por lo que resulta más ligero y fácil de digerir.
También tienen sorbetes elaborados con fruta fresca, azúcar y agua, una opción perfecta para quienes tienen intolerancia a la lactosa o simplemente prefieren sabores más frescos.
Y algo que me gustó muchísimo es que se nota que intentan mantener el sabor natural de cada ingrediente. Sus helados no llevan colorantes ni conservantes artificiales, y eso hace que tanto la textura como el sabor se sientan muchísimo más auténticos.
Sus sabores
Pero seamos sinceras: cuando entras en una heladería, lo realmente importante es saber qué sabores tienen.
Y aquí podéis venir tranquilas porque hay muchísimo donde elegir. Talamini cuenta con más de 35 sabores distintos, desde clásicos eternos hasta sabores de temporada bastante curiosos.
Obviamente encontraréis chocolate, vainilla o fresa, pero también joyitas como pistacho o speculoos, que estando en Bélgica era completamente obligatorio probar. Incluso tienen sabores más curiosos como Málaga, que honestamente sigo sin saber exactamente a qué sabe, pero me genera muchísima intriga.
Además, podéis pedirlo en cono, tarrina, batido o incluso en formato de pastel helado. Y sí, también podéis añadir toppings, porque la moderación claramente no era el objetivo de esta visita.
Mi experiencia
En cuanto llegué y vi el escaparate, tuve clarísimo que uno de mis sabores iba a ser Nutella. Lo siento, pero es una de mis grandes debilidades.
Pero entonces vi el helado de speculoos… y ya no hubo vuelta atrás.
Así que terminé pidiendo un cono de dos bolas: Nutella y speculoos. Y he de confesar algo importante: el speculoos ganó por goleada. Qué barbaridad de helado. Literalmente sabía a galleta speculoos recién hecha, pero en versión fresca, ligera y cremosa. Honestamente, entiendo perfectamente por qué Bélgica está obsesionada con este sabor.
Y obviamente, como siempre me gusta contaros, hablemos también de precios.
Una bola cuesta 3,20€, que sinceramente me parece un precio bastante razonable teniendo en cuenta la calidad y el tamaño. El cono de dos bolas me costó 5€, y honestamente tampoco me pareció excesivo. No es el helado más barato del mundo, pero sí uno de esos sitios donde entiendes perfectamente lo que estás pagando.
Además, si sois de los que se toman muy en serio el tema helado, también venden tarrinas de litro para llevar. Porque sí, aquí apoyamos completamente las decisiones impulsivas relacionadas con postres.
Talamini me pareció uno de esos sitios que mezclan perfectamente tradición, calidad y ese pequeño momento de felicidad instantánea que solo da un buen helado en verano.
Así que si pasáis por Gante y os apetece hacer una pausa dulce lejos del centro turístico, sinceramente creo que merece muchísimo la pena.
Doei!
Nerea
Soy Nerea Mangas Nieto, tengo 21 años y estudio Biología Sanitaria en la Universidad de Alcalá (Madrid). Este segundo semestre continúo mi experiencia Erasmus en Bruselas, donde finalizaré mi grado realizando mi TFG y mis prácticas en la VUB (Vrije Universiteit Brussel). Durante este año estoy viviendo una experiencia única: estudiar en el extranjero mientras descubro una nueva cultura, pruebo su gastronomía y exploro lugares increíbles.
Quiero compartir todo esto con vosotros, lo mejor de mi estancia en Bruselas, pero también recorrer juntos Flandes y descubrir esos pequeños tesoros escondidos que hacen tan especial a esta región. Me hace muchísima ilusión tener este espacio para contaros mi experiencia y que, juntos, podamos disfrutar de todo lo que Flandes tiene para ofrecernos.





