¡Hallo a todos y a todas!
Hay algo que probablemente no sabías: en Flandes, uno de sus productos estrella no es solo el chocolate o la cerveza… es la gamba gris del Mar del Norte. Sí, aquí el crustáceo también tiene protagonismo. Huelva presume de gamba blanca, Denia de la roja… y Flandes de su camarón gris. Cada región con su joyita marina.
Y claro, producto estrella significa plato estrella: las croquettes aux crevettes grises, o garnaalkroketten en neerlandés. O lo que es lo mismo, croquetas de camarón gris. Porque sí, amigas y amigos, la croqueta es internacional.
Garnaalkroketten
Son croquetas, pero no “unas cualquiera”. Aquí hay reglas. La más importante: la forma. Deben ser cilíndricas. ¿El motivo? Que los camarones queden enteros dentro y no se destrocen al moldearlas. Aquí se respeta el producto. Nada de camarón triturado sin identidad.
Sobre el origen no me voy a poner demasiado histórica, pero se popularizaron en el siglo XIX y, tras la Segunda Guerra Mundial, se convirtieron en un clásico absoluto de la costa belga. De hecho, en Ostende cada año se elige la mejor croqueta de camarones. Sí, hay competición oficial. Y yo respeto muchísimo cualquier concurso que tenga que ver con croquetas.
Mi búsqueda en Bruselas
Como este mes no me daba la vida para escaparme a la costa, decidí quedarme en Bruselas y buscar un sitio donde probarlas en condiciones. Y así llegué a Fernand Obb, en Saint-Gilles.
¿Por qué ahí? Porque su croqueta de camarón gris ha sido elegida la mejor de Bruselas durante dos años consecutivos. Vamos, que iba con expectativas bastante altas.
El local es pequeño, muy cuco, con ese aire de restaurante local de barrio que te hace sentir que estás comiendo “auténtico”. Cuando el sol decide aparecer (lo que sería un milagro belga), montan una pequeña terraza. También tienen opción para llevar o delivery, pero yo quería la experiencia completa.
La experiencia (momento sinceridad absoluta)
Primero, hablemos del plato estrella. La croqueta está muy buena. Muy cremosa por dentro, con sabor intenso a mar y con los camarones enteros, que se notan perfectamente al morder. Crujiente por fuera, suave por dentro. Técnica impecable. Te la sirven con una pequeña guarnición y perejil frito, que, he de decir, me sorprendió para bien.
Pero ahora viene el detalle importante: te sirven una croqueta. UNA. Y cuesta 9,50 €. Nueve con cincuenta euros por una única croqueta. Cuando la vi llegar pensé: “vale, esta es la primera y ahora viene la segunda”. No vino. Era hija única. Entiendo que es un producto de calidad, que el camarón gris no es barato y que hay todo un proceso detrás. Pero psicológicamente cuesta asumirlo cuando vienes del país donde por ese precio te ponen media docena.
Además de la croqueta, pedí una hamburguesa (quizá no fue mi decisión más coherente estando en misión croquetera, lo admito) y un té helado de jengibre que estaba realmente bueno. Total de la comida: 26 €.
Conclusión
¿Merece la pena probarla? Sí. Creo que cuando visitas o vives en Flandes tienes que probar sus platos más emblemáticos y entender por qué son tan especiales. La calidad es buena y la experiencia gastronómica forma parte del viaje.
Ahora bien, también os prometo que voy a seguir investigando. Porque mi misión como exploradora culinaria es encontrar una croqueta igual de rica… pero un poco más amable con el bolsillo.
Y ahora os pregunto: ¿Pagaríais 9,50 € por una sola croqueta si os dicen que es “la mejor”? ¿Sois fieles defensores de la croqueta española o abiertos a versiones internacionales? Y si conocéis algún sitio en Bruselas donde estén espectaculares y no te hagan mirar dos veces la cuenta… ¿me lo contáis?
Doei!
Nerea
Soy Nerea Mangas Nieto, tengo 21 años y estudio Biología Sanitaria en la Universidad de Alcalá (Madrid). Este segundo semestre continúo mi experiencia Erasmus en Bruselas, donde finalizaré mi grado realizando mi TFG y mis prácticas en la VUB (Vrije Universiteit Brussel). Durante este año estoy viviendo una experiencia única: estudiar en el extranjero mientras descubro una nueva cultura, pruebo su gastronomía y exploro lugares increíbles.
Quiero compartir todo esto con vosotros, lo mejor de mi estancia en Bruselas, pero también recorrer juntos Flandes y descubrir esos pequeños tesoros escondidos que hacen tan especial a esta región. Me hace muchísima ilusión tener este espacio para contaros mi experiencia y que, juntos, podamos disfrutar de todo lo que Flandes tiene para ofrecernos.



