¡Hallo a todos y a todas!
Desde fuera de Flandes, su gastronomía puede parecer simple e incluso algo limitada: patatas fritas, chocolate, mejillones… y poco más. Pero nada más lejos de la realidad. Flandes tiene una tradición culinaria mucho más rica y variada de lo que imaginamos, con platos contundentes, llenos de historia y, cómo no, con cerveza de por medio.
Como ya sabéis, mi objetivo es intentar enseñaros todo lo posible de lo que voy descubriendo aquí. Y hoy le toca el turno a uno de los platos más emblemáticos de la región: la carbonada flamenca (carbonnade flamande). Además, os recomendaré un sitio donde merece especialmente la pena probarla.
Presentemos el plato
La carbonada flamenca es un estofado de carne cocinado con cerveza negra, porque estamos en Bélgica y aquí la cerveza no es opcional, azúcar moreno (un ingrediente muy habitual en la cocina local) o cebolla caramelizada, y especias como tomillo y laurel. El resultado es una mezcla de sabores dulce, intenso y ligeramente amargo que, personalmente, me encanta.
Como muchos platos con historia, su origen está ligado a la cocina de aprovechamiento. Surgió alrededor del siglo XX como una forma de reutilizar carne que ya había sido cocinada. En sus inicios se utilizaba incluso carne de jabalí, aunque con el tiempo la receta evolucionó y hoy en día lo habitual es prepararla con ternera.
Un nombre un tanto peculiar…
Confieso que la primera vez que escuché el nombre me quedé un poco desconcertada. “Carbonada”… suena sospechosamente parecido a “carbonara”, y uno espera pasta. Pero no, aquí pasta is not found.
El nombre proviene del término latino carbo (carbón), ya que originalmente la carne se cocinaba sobre brasas. Cuando sobraba y quedaba algo seca, se estofaba para ablandarla, dando lugar a lo que hoy conocemos como este plato tan tradicional.
Maison Antoine
Aunque puedes encontrar carbonada en muchos sitios, hoy os vengo a recomendar uno en concreto, en Bruselas y muy cerca del Parlamento Europeo. Se llama Maison Antoine y se encuentra en Jourdanplein 1, en Etterbeek. Se trata de un puesto situado en una plaza bastante animada.
En esencia es una fritería, pero mi recomendación es clara: probad la carbonada. Y, por supuesto, acompañadla con unas buenas patatas fritas, como manda la tradición belga.
Al tratarse de un puesto, no hay mesas propias para sentarse, pero alrededor hay bancos y, además, los bares de la plaza te permiten sentarte con la comida de Maison Antoine si pides una consumición. Así que el plan se monta solo: cervecita, carbonada y buen ambiente.
La carne se deshace literalmente en la boca, y para mí la salsa es lo mejor. Tiene un sabor tan casero que, por un momento, es como volver a casa. Y, siendo estudiante Erasmus, os aseguro que esa sensación se agradece más de lo que parece.
Y claro, aquí llega la pregunta importante: ¿hay buena relación calidad-precio? Pues mi respuesta es sí. Una ración de carbonada con patatas cuesta alrededor de 9 €, y es bastante contundente, hasta el punto de que se puede compartir entre dos personas si no sois de mucho comer.
Así que mi propuesta es sencilla: una mañana visitando el barrio europeo y terminarla comiendo una carbonada flamenca en Maison Antoine. Porque ya os digo algo: si venís a Flandes y no probáis la carbonada, es casi como ir a Italia y no comer pizza. Así de claro.
Ahora me gustaría saber vuestra opinión. ¿Habíais oído hablar de la carbonada flamenca antes? Y si habéis estado en Bélgica, ¿qué plato os sorprendió más o cuál recomendaríais probar sí o sí?
Doei!
Nerea
Soy Nerea Mangas Nieto, tengo 21 años y estudio Biología Sanitaria en la Universidad de Alcalá (Madrid). Este segundo semestre continúo mi experiencia Erasmus en Bruselas, donde finalizaré mi grado realizando mi TFG y mis prácticas en la VUB (Vrije Universiteit Brussel). Durante este año estoy viviendo una experiencia única: estudiar en el extranjero mientras descubro una nueva cultura, pruebo su gastronomía y exploro lugares increíbles.
Quiero compartir todo esto con vosotros, lo mejor de mi estancia en Bruselas, pero también recorrer juntos Flandes y descubrir esos pequeños tesoros escondidos que hacen tan especial a esta región. Me hace muchísima ilusión tener este espacio para contaros mi experiencia y que, juntos, podamos disfrutar de todo lo que Flandes tiene para ofrecernos.


