Si vienes a vivir una temporada en Flandes, hay algo que probablemente te va a sorprender antes que nada: el clima. No es necesariamente terrible… pero sí impredecible. Puede llover, salir el sol y volver a llover en el mismo día. La buena noticia es que los locales llevan siglos viviendo así, así que hay trucos para sobrevivir sin drama.
La regla número uno: capas
En Flandes casi nadie sale con una sola capa de ropa. Lo normal es ir combinando:
camiseta
jersey
chaqueta impermeable
Así puedes adaptarte si de repente sale el sol o baja la temperatura. Además, el viento cerca del río o los canales puede hacer que el frío se sienta más fuerte de lo que marca el termómetro.
Algo que personalmente me ha funcionado muchísimo son las camisetas térmicas. Sobre todo las Heattech de Uniqlo, que abrigan mucho sin ocupar espacio. Para los días de frío de verdad (enero o febrero en Flandes), también van muy bien las térmicas de esquí de Decathlon.
Con una buena térmica debajo, todo el sistema de capas funciona mucho mejor y el frío se nota bastante menos.
El paraguas… pero no cualquiera
Un error típico de recién llegado es comprar el paraguas más barato. En muchas ciudades flamencas hay bastante viento, así que duran poco.
Muchos locales prefieren:
chubasqueros
impermeables largos
paraguas resistentes al viento
Parece exagerado hasta que pierdes tu tercer paraguas en una semana.
La lluvia no cancela planes
Algo que se aprende rápido es que la lluvia no cambia la vida diaria. La gente sigue:
yendo en bici
tomando café en terrazas
paseando por el centro
Especialmente en ciudades universitarias como Lovaina, verás a estudiantes en bicicleta incluso cuando está lloviendo bastante.
Al final te acostumbras y dejas de darle importancia.
Aprovecha los días de sol
Cuando sale el sol en Flandes, la gente lo aprovecha al máximo. Parques, terrazas y plazas se llenan en cuestión de minutos. Si llevas tiempo viviendo allí, acabarás haciendo lo mismo.
Un día soleado en cualquier ciudad flamenca puede cambiar completamente el ambiente.
La parte positiva
Aunque al principio pueda parecer gris, el clima flamenco también tiene su encanto. La niebla, la lluvia ligera y el cielo cambiante hacen que las ciudades históricas tengan una atmósfera muy especial, casi de postal.
Y cuando te das cuenta, ya estás haciendo lo mismo que los locales: salir con tu chaqueta impermeable, mirar el cielo y seguir con tu día como si nada.
Nos vemos en el próximo post!
Elena