Desde que estoy aquí de Erasmus, hay algo que ha cambiado y que no sabía poner en palabras hasta hace poco. No es que ahora me guste más el arte; es otra cosa. Es como si se me hubiese afinado la mirada y hubiese aprendido a prestar atención.
No sé cuántos museos he visitado desde que llegué (muchos), pero lo que más me ha impactado no es solo lo que he visto, sino cómo lo he visto. Antes pasaba por las salas rápido y leía las cartelas por encima. Pero ahora es diferente: me quedo más rato en obras que antes quizás habría pasado por alto, me fijo en los pliegues, en la luz… Pero esto no solo me pasa en los museos, sino que también me pasa caminando por la calle, en una vidriera rota de una iglesia, en la luz dorada de las tardes…
He estado en el Museo Magritte, en el de Bellas Artes, en iglesias que no salían ni en Google Maps…; en Lovaina, en Gante, en Bruselas. He visto retablos que siguen en su sitio original desde hace siglos y he leído historias que conectan con cosas que ya había sentido antes pero que no sabía de dónde venían. Y así, he aprendido que mirar es también una forma de pensar.
Pero no todo ha sido museos. También ha sido ver cómo vive la gente aquí, cómo se sientan en los parques, cómo hablan bajo en los cafés. Me ha dado por mirar fachadas, por buscar detalles que antes se me escapaban, y creo que tiene que ver con el ritmo. Aquí he aprendido a ir más despacio y a estar más presente.
No es que ahora todo me emocione o que todo me parezca arte, pero sí siento que presto atención a cosas que antes me parecían pequeñas. Y eso, aunque suene simple, cambia mucho la forma de estar en el mundo. Quizá eso es lo que más me llevo de este Erasmus: no solo una lista de ciudades visitadas y de planes hechos, sino una forma nueva (más abierta g más atenta) de mirar lo que tengo delante.
Y con esa forma nueva de mirar, también han cambiado otras cosas. Me he vuelto más tranquila, menos exigente conmigo misma y he aprendido a estar sola sin agobiarme, a hacer planes sin prisa y a no tener que estar todo el rato buscando qué viene después. También he empezado a escribir más, aunque sea solo para mí, y a entender que los días tranquilos también cuentan. Que no todo lo importante se publica ni se comparte. Que hay valor en los pequeños momentos que nadie ve. Y que a veces, basta con estar.
¡Hola a todos! Me llamo Omayma Arkoubi y tengo 21 años. Apasionada del arte y estudiante de Derecho cursando mi último año, he cambiado momentáneamente Barcelona por Flandes para explorar todo lo que tiene para ofrecer. En concreto, estoy realizando mi erasmus en la ciudad de Amberes. Como corresponsal de arte, quiero llevaros conmigo a descubrir museos, rincones con historia y todo el patrimonio que esta región esconde. Me ilusiona compartir cada hallazgo con vosotros. ¡Acompañadme en esta aventura!