Si estás por Bruselas o la vas a visitar, el Museo Magritte es una de esas visitas que realmente valen la pena. Se encuentra en pleno centro de la ciudad, en la elegante Place Royale, y alberga la colección más completa del mundo dedicada a René Magritte, el artista belga más famoso del surrealismo. Más que un museo de arte tradicional, es un recorrido por las ideas, las contradicciones y el universo visual de un artista que convirtió lo cotidiano en algo misterioso. Está justo al lado del Mont des Arts y forma parte de los Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica.
Lo primero que hay que saber es que no es un museo “de cuadros bonitos”. Aquí vienes a ver ideas y a romper con lo obvio. A cuestionarte lo que ves. Magritte no pintaba sueños como Dalí, sino cosas aparentemente normales: un hombre con bombín, una manzana, una ventana… pero siempre con algo que no encaja.
El museo está dividido en tres plantas y el recorrido se hace de arriba a abajo. Es cronológico, así que sigues toda la evolución de Magritte, desde sus primeros trabajos influenciados por el futurismo y el cubismo, hasta sus obras más conocidas del surrealismo.
Hay más de 200 obras: pinturas, dibujos, esculturas, objetos personales, fotografías, carteles publicitarios y hasta fragmentos de películas. Verás cuadros como La traición de las imágenes (“Ceci n’est pas une pipe”), El dominio de la luz, o El hijo del hombre. También hay secciones dedicadas a su trabajo comercial y a su vida privada.
La audioguía cuesta unos 4 € y vale mucho la pena si no estás muy familiarizado con el surrealismo o con la historia del arte. Está disponible en varios idiomas, incluido el español. Te da contexto sobre las obras y te ayuda a entender por qué Magritte es mucho más que un tipo que pintaba cosas raras. Por lo que se refiere a las entradas, el precio es de 3 euros para los estudiantes.
Si vas un miércoles por la tarde, puedes entrar gratis, pero te recomiendo reservar con antelación. Tómate tu tiempo: no es un museo enorme, pero hay muchas cosas que mirar con calma. Y si te gusta, puedes completar la visita con la casa donde vivió Magritte, en el barrio de Jette (fuera del centro, pero muy interesante).
Así, el Museo Magritte no solo es una joya cultural de Bruselas, también es una oportunidad para entender un poco mejor cómo el arte puede jugar con nuestra percepción y hacernos pensar diferente. Ideal si estás estudiando, si te gusta el arte o si simplemente quieres descubrir algo que no te deje indiferente.
¡Hola a todos! Me llamo Omayma Arkoubi y tengo 21 años. Apasionada del arte y estudiante de Derecho cursando mi último año, he cambiado momentáneamente Barcelona por Flandes para explorar todo lo que tiene para ofrecer. En concreto, estoy realizando mi erasmus en la ciudad de Amberes. Como corresponsal de arte, quiero llevaros conmigo a descubrir museos, rincones con historia y todo el patrimonio que esta región esconde. Me ilusiona compartir cada hallazgo con vosotros. ¡Acompañadme en esta aventura!



