¡Hola a todos!
Hace justo una semana que llegué a Gante y, aunque han pasado rapidísimo, ha sido esta noche cuando por fin he tenido tiempo de parar y reflexionar con calma sobre estos primeros días aquí. Cuando estás empezando una experiencia así, los días se llenan tanto que casi no te das cuenta de todo lo que estás viviendo hasta que te detienes un momento a pensarlo.
La primera semana: emoción y curiosidad
La primera semana de Erasmus es una mezcla constante de emoción, nervios, cansancio y muchísima curiosidad. Todo es nuevo: las calles, los horarios, la forma de moverte, el clima, el idioma que escuchas todo el tiempo… incluso las tareas más simples del día a día se sienten diferentes. Cosas como hacer la compra, ubicarte sin Google Maps o entender cómo funcionan las bicicletas aquí se convierten en pequeñas aventuras.
Descubriendo la rutina
Poco a poco empiezo a notar esos pequeños cambios que marcan el inicio de una nueva rutina: ya tengo mis caminos habituales, mis cafeterías favoritas empiezan a repetirse, y empiezo a sentir que la ciudad deja de ser completamente desconocida.
Gante me está encantando. Es una ciudad muy estudiantil, llena de ambiente y con una energía muy joven que se nota en cada rincón. Siempre hay bicicletas pasando, gente paseando junto a los canales y planes que surgen sin esperarlos. Me gusta mucho esa sensación de que siempre hay algo que hacer, aunque sea simplemente quedar para tomar algo o pasear sin rumbo.
Primeras clases y nuevas amistades
Esta semana también ha sido la semana de las primeras clases, de conocer a muchísima gente nueva y de empezar a crear una rutina que todavía está en construcción. Todo es reciente, pero ya empiezo a sentir que estoy encontrando mi sitio, y eso da muchísima tranquilidad.
Primer viaje a Amberes
Hoy, además, ha sido un día muy especial porque he tenido la oportunidad de visitar Amberes por primera vez. Me hacía muchísima ilusión empezar a descubrir otras ciudades de Bélgica y ver que, efectivamente, cada una tiene su propia personalidad y su propio ritmo. Y el día ha tenido sorpresa incluida: ¡ha nevado! Y eso que a primera vista no lo parecía, porque el cielo estaba azul y despejado. Me ha hecho muchísima ilusión ver la ciudad cubierta de nieve; ha sido uno de esos momentos que recordaré durante mi Erasmus.
Probando los must belgas
Durante esta primera semana también he empezado a tachar pequeños “must” belgas de mi lista. Uno de ellos era probar las famosas patatas de Frites Atelier, de las que todo el mundo habla… y ahora puedo confirmar que sí, estaban increíbles.
Lo que viene por delante
Creo que esa es una de las cosas que más ilusión me hace del Erasmus: saber que todavía queda muchísimo por ver, aprender y vivir. Siento que esto acaba de empezar y que cada semana va a traer algo nuevo.
Si esta primera semana ha sido así de intensa, tengo la sensación de que los próximos meses van a ser muy especiales.
¡Hasta la próxima!
Elena
