¡Hallo a todos y a todas!
Bruselas es una ciudad súper diversa, pero si hay un barrio que, para mí, resume perfectamente su esencia, ese es Les Marolles. Y claro, una tarde cualquiera decidí que ya era hora de ir a comprobarlo por mí misma.
Pongamos un poco de contexto…
Les Marolles es uno de los barrios más antiguos de Bruselas. Nació fuera de las primeras murallas en el siglo XII y hoy está a un paso del Grand Sablon y a dos de la Grand-Place. O sea, céntrico, céntrico. Además, muchos vecinos siguen hablando el “Brusseleir”, el dialecto local. Ya solo por eso tiene personalidad propia.
¿Qué hace especial a Les Marolles?
Si tengo que resumirlo en una palabra: alternativo. Pero alternativo de verdad, no postureo. Es una zona llena de tiendas de segunda mano, vintage, antigüedades, vinilos… y muchísimos bares con personalidad propia. De esos en los que cada silla es distinta y nadie sabe muy bien si la decoración es intencional o simplemente ha ido pasando de generación en generación.
Si sois de Madrid, imaginad algo tipo Malasaña, pero en versión belga y con más cervezas especiales por metro cuadrado. Aquí sales a dar un paseo y, sin darte cuenta, ya estás mirando un abrigo de los años 80, un tocadiscos antiguo o un póster que no sabías que necesitabas hasta ese preciso momento.
¿Qué encontré?
Entré en varias tiendas de segunda mano (porque claro, yo no miro… yo investigo). Muchas funcionan al peso: 1 kg de ropa por unos 18 €. Y ahí empieza el juego. Rebuscar entre perchas, telas y estampados imposibles hasta encontrar esa pieza que parece que te estaba esperando. Si tienes paciencia y buen ojo, puedes encontrar auténticas joyas. Desde mi punto de vista, es un peligro maravilloso… sobre todo para tu armario y tu autocontrol.
Os dejo por aquí una pequeña lista de algunas que podéis encontrar. Pero, sinceramente, creo que lo mejor de este barrio es ir sin mapa, sin plan… y dejar que el destino (y los escaparates) hagan su trabajo.
Porque sí, la lista ayuda. Pero la verdadera magia está en doblar una esquina y pensar: “Vale, no sabía que necesitaba esto… pero claramente lo necesito”.
Las tiendas de antigüedades son una pasada. Solo los escaparates ya parecen pequeños museos llenos de tesoros. Dan ganas de entrar, aunque no tengas sitio en casa.
Y hablando de eso… encontré una tienda de vajilla al peso (la vaiselle au kilo). Platos, tazas, cuencos… todo precioso. Si no fuera porque todo lo que tengo en mi habitación tiene que volver a España en una maleta con límites muy reales, habría arrasado sin ningún tipo de remordimiento.
Me quedó algo pendiente…
Yo iba mentalizada con su fama de barrio alternativo y tiendas vintage, pero al pasear me di cuenta de que también está lleno de sitios para comer y tomar algo con pintaza. De hecho, aquí se encuentran algunas de las estaminets más antiguas de la ciudad, esos bares tradicionales donde la cerveza es casi religión.
Además, es en este barrio donde se celebra el famoso Mercado de las Pulgas, un mercado dominical donde los locales venden objetos antiguos y pequeños tesoros que seguro esconden más de una historia.
Así que sí, Les Marolles se ha ganado, como mínimo, una segunda visita. Porque es de esos barrios que muestran Bruselas de la forma más auténtica posible.
Y ahora os pregunto: ¿Os atreveríais con un mercadillo de pulgas a rebuscar tesoros? Y si ya conocéis Les Marolles… ¿qué rincón me recomendaríais para mi próxima vuelta?
Doei!
Nerea
Soy Nerea Mangas Nieto, tengo 21 años y estudio Biología Sanitaria en la Universidad de Alcalá (Madrid). Este segundo semestre continúo mi experiencia Erasmus en Bruselas, donde finalizaré mi grado realizando mi TFG y mis prácticas en la VUB (Vrije Universiteit Brussel). Durante este año estoy viviendo una experiencia única: estudiar en el extranjero mientras descubro una nueva cultura, pruebo su gastronomía y exploro lugares increíbles.
Quiero compartir todo esto con vosotros, lo mejor de mi estancia en Bruselas, pero también recorrer juntos Flandes y descubrir esos pequeños tesoros escondidos que hacen tan especial a esta región. Me hace muchísima ilusión tener este espacio para contaros mi experiencia y que, juntos, podamos disfrutar de todo lo que Flandes tiene para ofrecernos.


