¡Hallo a todos y a todas!
Hay algo que siempre recuerdo con muchísimo cariño y son las celebraciones de cumpleaños cuando éramos pequeñas. Pequeñas fiestas, en mi caso en parques de bolas con amigos, donde siempre acabábamos sudadas, hiperactivas y con una bolsa de chuches en la mano. Básicamente, felicidad infantil resumida.
Pero lo que no sabía es que en muchísimos de esos cumpleaños había un pedacito de Flandes y, más concretamente, de Amberes. Sí amigas, Bélgica estaba presente en mi infancia y yo sin enterarme.
¿De qué os estoy hablando? Del famosísimo sour wafer, una golosina típica de Amberes que probablemente todos hemos comido alguna vez sin saber de dónde venía realmente.
¿Qué es el sour wafer?
A lo mejor por el nombre no os viene nada a la cabeza, pero… ¿y si os digo “el ovni relleno de pica-pica”?
Exacto. Revelación absoluta.
Porque sí, el sour wafer es literalmente esa chuche con forma de platillo volante hecha de una especie de oblea comestible y rellena de polvo ácido. Una golosina que parecía inocente hasta que dabas el primer mordisco y en tu boca explotaba un universo de ácido, que personalmente disfrutaba (y disfruto).
La parte exterior está hecha de una oblea muy ligera, similar a las que se usan en algunas hostias dulces o barquillos, mientras que el interior contiene ese famoso polvo ácido y azucarado que convierte el sour wafer en una experiencia entre divertida y ligeramente agresiva.
La conexión con Amberes
Y aquí viene la parte que me dejó completamente fascinada: el sour wafer tiene origen en Amberes.
Y todo comenzó, literalmente, para no desperdiciar producción. Esta maravillosa golosina fue creada en los años 50 por la empresa Belgica, que originalmente fabricaba hostias dulces. Pero al darse cuenta de que gran parte de la producción terminaba desaprovechándose, decidieron unir dos capas y rellenarlas de pica-pica. Y sinceramente, creo que es una idea brutal.

©Gerrit J. Verburg Co.
Durante años, esta golosina se produjo masivamente en Amberes y acabó convirtiéndose en uno de los dulces más reconocibles vinculados a la ciudad. Porque Amberes no solo exportaba diamantes y moda, amigas, también exportaba auténtico caos ácido infantil.
Actualmente, la empresa original forma parte de Astra Sweets, que también sigue ubicada en Amberes, por lo que la producción continúa teniendo una fuerte conexión local.
De hecho, Bélgica tiene una tradición muy potente en el mundo de la confitería y los dulces, aunque muchas veces quede eclipsada por el chocolate. Pero los sour wafers forman parte de esa cultura más “pop” y nostálgica que muchísimos europeos hemos consumido desde pequeños sin plantearnos jamás de dónde venían.
Y honestamente, este tipo de descubrimientos me encantan porque demuestran que Flandes está muchísimo más presente en nuestra vida cotidiana de lo que imaginamos.
¿Dónde se pueden comprar?
Actualmente los sour wafers pueden encontrarse en muchísimos sitios de Bélgica, especialmente en tiendas de golosinas y supermercados. Pero si queréis vivir la experiencia completa, Amberes sigue siendo el lugar perfecto para buscarlos.
Por ejemplo, podéis encontrarlos en tiendas tradicionales de dulces del centro histórico o incluso en algunas chocolaterías y tiendas de productos belgas que venden especialidades locales. Y sinceramente, no hay nada más peligroso que entrar “solo a mirar”. Porque sales con sour wafers, chocolate, galletas speculoos y probablemente una crisis económica pequeña.
Además, algo muy divertido es que en Bélgica muchas tiendas venden versiones gigantes o diferentes sabores. Porque claro, si algo funciona… los belgas lo convierten en veinte variantes distintas.
Lo que más me gusta de descubrir la historia del sour wafer es esa sensación de nostalgia. Porque al final no deja de ser una chuche, sí, pero también un recuerdo compartido por muchísima gente.
Y ahora cada vez que veo uno ya no pienso solo en cumpleaños infantiles, sino también en Amberes, en Flandes y en cómo algo tan pequeño puede tener detrás tanta historia y cultura.
Doei!
Nerea
Soy Nerea Mangas Nieto, tengo 21 años y estudio Biología Sanitaria en la Universidad de Alcalá (Madrid). Este segundo semestre continúo mi experiencia Erasmus en Bruselas, donde finalizaré mi grado realizando mi TFG y mis prácticas en la VUB (Vrije Universiteit Brussel). Durante este año estoy viviendo una experiencia única: estudiar en el extranjero mientras descubro una nueva cultura, pruebo su gastronomía y exploro lugares increíbles.
Quiero compartir todo esto con vosotros, lo mejor de mi estancia en Bruselas, pero también recorrer juntos Flandes y descubrir esos pequeños tesoros escondidos que hacen tan especial a esta región. Me hace muchísima ilusión tener este espacio para contaros mi experiencia y que, juntos, podamos disfrutar de todo lo que Flandes tiene para ofrecernos.


