¡Hola a todos!
Hoy quiero dejar de lado las rutas en bici y las visitas turísticas para ponerme un poco más personal. A menudo vemos el Erasmus como una fiesta continua o un viaje de Instagram, pero la decisión de irse implica mucho más.
Os seré sincero: no soy una persona a la que le apasionen los cambios. De hecho, me encanta mi zona de confort y, a veces, la idea de salir de ella me da vértigo. Sin embargo, sentía que me estaba estancando en la rutina. Necesitaba ver qué había más allá, descubrir otras formas de vivir y abrir la mente. Ese fue el motor que me impulsó a solicitar el Erasmus.
¿Por qué Lovaina? La Joya Escondida de Europa
Desde el principio, tuve claro que la KU Leuven era mi objetivo. Teniendo a los grandes gigantes vecinos (Francia, Alemania, Reino Unido), a veces Bélgica pasa desapercibida. Pero yo buscaba justo eso: un país con una historia y una mezcla cultural brutal, pero que no siempre se lleva los titulares.
Lovaina lo tenía todo: prestigio académico, una ciudad hecha a medida para el estudiante, un campus de película (Arenberg) y esa cultura de la bici que tanto me gusta.
La Carrera de Obstáculos: Plazas y Vivienda
Parece que no fui el único con esta idea. La competencia fue dura: solo había 4 plazas para toda mi facultad. Conseguir una fue la primera victoria. La segunda batalla fue la vivienda: una búsqueda activa y desesperante desde diciembre hasta agosto. Lovaina tiene mucha oferta, pero la demanda es descomunal. Al final, conseguí un piso compartido a la misma distancia del centro que de la facultad.
La Vida en Flandes: Idioma, Clima y Amigos
Llegué en tren desde Barcelona y empezó una de las mejores etapas de mi vida. Pero quiero contaros cómo es la adaptación real:
El Idioma: Aquí todo el mundo habla un inglés excelente, lo que facilita mucho la vida. Sin embargo, creo que es muy positivo y una muestra de respeto intentar aprender el idioma local. El flamenco no es lo más fácil para un hispanohablante, pero si sabes inglés, verás muchas conexiones que ayudan a entenderlo.
El Clima: Hasta mediados de octubre, fue una pasada: sol, calor y todo verde. Luego, inevitablemente, llegan las nubes, la lluvia y la oscuridad temprana. Pero tiene su encanto: ver la transición del verde al ocre del otoño y, finalmente, la nieve que ha cubierto la ciudad este enero es una experiencia visual preciosa.
Hacer Amigos: Aquí hay un matiz importante. En las clases es complicado hacer grupo porque es difícil coincidir siempre con la misma gente. En mi caso, las amistades de verdad llegaron gracias a las actividades extra, sobre todo el equipo de fútbol y las quedadas de los estudiantes de Erasmus. Ahí es donde conecté tanto con locales como con gente de todo el mundo.
La Realidad del Estudiante (y la Morriña)
Lovaina te llena la agenda de planes, deporte y fiestas, pero el Erasmus aquí no es un «regalo» académico. Te tocará estudiar y dedicarle horas.
Y sí, la morriña existe. Sobre todo al principio y durante la época de exámenes, te das cuenta de las cosas que te faltan: la familia, los amigos de siempre, la buena comida y el sol de casa. Son momentos duros, pero Lovaina tiene una energía especial que te lo pone muy fácil para sentirte acogido y «en casa» rápidamente.
Salir de mi zona de confort fue la mejor decisión que pude tomar. He crecido, he aprendido y he descubierto que, a veces, lo que más miedo nos da es lo que más necesitamos.
¡Nos vemos en el próximo post!
¡Hola a todos! Mi nombre es Marc Herrero y los próximos meses seré vuestro corresponsal de Ciclismo y Naturaleza. Me encargaré de descubriros las rutas más espectaculares y los paisajes secretos de Flandes.
Tengo 21 años, soy de Barcelona y estudio Matemática Computacional y Analítica de Datos. Siempre me ha movido la curiosidad, y por eso he decidido hacer un Erasmus en Lovaina durante este primer semestre.
Además, soy un apasionado de las dos ruedas. Mi aventura empezó con el BMX y el trial, pero donde he pasado más horas ha sido en la bici de montaña.
Os invito a que me acompañéis en lo que van a ser unos meses llenos de naturaleza, ciclismo y mucho más. ¡Nos vemos en las rutas!