Gante es una de esas ciudades que se disfrutan paseando. Si tienes un día libre, esta ruta te llevará por los lugares más emblemáticos de la ciudad, combinando patrimonio, historia y rincones para parar a comer o tomar algo.
Comenzamos en la Catedral de San Bavón, uno de los templos más impresionantes de Bélgica. Su interior guarda una de las joyas del arte flamenco, La Adoración del Cordero Místico, el políptico de los hermanos Van Eyck (1432), que sobrevivió robos, guerras y hasta la ocupación nazi.
Horario: 8:30 a 18:00 (domingos desde las 10:00).
Entrada para ver el retablo: 12 €.
NTGent
A unos pasos de la catedral está el NTGent, el teatro municipal que ocupa un edificio del siglo XIX en la plaza de Sint-Baafsplein. Aunque no entres a ver una obra, merece la pena apreciar la fachada neoclásica y el ambiente de la plaza.
Belfort
Enfrente se alza el Belfort, la torre cívica de Gante declarada Patrimonio de la Humanidad. Construida en el siglo XIV, simbolizaba la independencia de la ciudad frente a los condes de Flandes. Desde arriba, a 91 metros, tienes una de las mejores vistas de Gante.
Abierto todos los días de 10:00 a 20:00.
Entrada: 11 €.
Sint-Niklaaskerk
Siguiendo la misma calle llegas a la Iglesia de San Nicolás, construida en el siglo XIII con piedra azul de Tournai. Era la iglesia de los comerciantes de la ciudad, situada justo al lado del mercado medieval. Sigue abierta pese a restauraciones en el tejado.
Abierta entre las 10:00 y las 16:00.
Stadshal
Entre la iglesia y el Belfort está la Stadshal, una gran estructura de madera y vidrio inaugurada en 2012. Muy criticada en su momento por romper la estética histórica, hoy se ha convertido en un espacio de encuentro con conciertos, mercados y actividades al aire libre.
Vrijdagmarkt
A unos diez minutos a pie llegas a la Vrijdagmarkt, una de las plazas más antiguas de Gante, donde se celebraban mercados y también ejecuciones públicas. Os recomiendo probar una Kwak en Dulle Griet, donde te piden dejar un zapato como garantía del vaso especial.
Gravensteen
El Castillo de Gravensteen es probablemente el monumento más fotogénico de Gante. Construido en el siglo XII como residencia de los condes de Flandes, también fue tribunal y prisión. Su visita es muy entretenida gracias a la audioguía (incluida en la entrada) que mezcla historia con humor.
Abierto todos los días de 10:00 a 18:00.
Entrada: 13 €.
Patershol
Justo al lado está Patershol, un barrio medieval de callejuelas adoquinadas que hoy es zona gastronómica. Aquí puedes probar un waterzooi (guiso típico flamenco) o cenar en alguno de sus restaurantes.
Kraanlei y Korenlei
A pocos pasos se encuentran estas dos calles en la orilla del río Lys, uno de los lugares más fotografiados de Gante. Las casas gremiales reflejadas en el agua y los barcos turísticos hacen que sea un lugar perfecto para pasear al atardecer.
Graffiti Street
Para un contraste total, entra en la Werregarenstraat, más conocida como Graffiti Street. Es un callejón donde los murales cambian constantemente y los grafiteros locales tienen libertad total para pintar.
De Krook
Seguimos hacia De Krook, la biblioteca central inaugurada en 2017. Su arquitectura moderna de cristal y acero junto al canal muestra cómo Gante apuesta por combinar historia y vanguardia. Desde su terraza puedes descansar y disfrutar de vistas tranquilas al río.
KASK Conservatorium
Terminamos en el KASK Conservatorium, la escuela de artes de Gante. El edificio ocupa lo que fue un hospital de enfermeras y hoy alberga espacios de música, cine y exposiciones abiertas al público. Si pasas por allí, puede que te encuentres algún concierto o instalación artística.
Toda esta ruta se puede recorrer a pie en unas 6–7 horas, incluyendo paradas. Si planeas entrar en varios monumentos, la CityCard Gent (35 € por 48 h) es muy conveniente ya que incluye transporte público y la entrada a casi todos los lugares mencionados. Una forma sencilla de aprovechar al máximo la ciudad.
¡Nos vemos en el próximo post!
Sofía

¡Hola! Soy Sofía Lahuerta, tengo 21 años y estudio Ingeniería de Diseño Industrial en Valladolid. Hice mi Erasmus en Amberes durante el primer cuatrimestre y me gustó tanto que este verano he decidido volver, esta vez como corresponsal. Esta vez, sin clases ni horarios, con ganas de seguir descubriendo y compartiendo. Desde arte y patrimonio hasta festivales, naturaleza o productos belgas… os contaré todo lo que esta región tiene por ofrecer. ¡Nos vemos por aquí!






