¡Hallo a todos y a todas!
Hoy vengo con la quinta entrega de Las Recetas de Flandes, una sección que, si os soy sincera, estoy disfrutando muchísimo. Y espero que a todos vosotros también os esté sirviendo para descubrir nuevos platos e incluso animaros a cocinar alguna de las recetas que os he ido enseñando.
Y sí amigas, este mes repetimos receta dulce. Porque a estas alturas ya todos sabemos que soy una gran entusiasta de la pastelería.
En la entrega de hoy viajamos hasta Maaseik para preparar unas Knapkoek, unas galletas tradicionales belgas sencillas, crujientes y peligrosamente adictivas.
¿Qué son las Knapkoek?
Como siempre, me gusta daros un poquito de contexto porque siento que entender el origen de una receta hace que se disfrute muchísimo más.
Las Knapkoek tienen sus raíces en el valle del Mosa, concretamente en la ciudad de Maaseik. Y lo curioso es que originalmente funcionaban casi como una “galleta de viaje”.

Maaseik
Cuando Maaseik era un puerto importante para la navegación fluvial, estas galletas eran perfectas para los capitanes y comerciantes porque se conservaban durante muchísimo tiempo gracias a su textura seca y crujiente. Básicamente eran el snack portátil de la época. El tupper belga del siglo pasado.
La receta tradicional está hecha con ingredientes muy simples: harina, mantequilla, azúcar y huevo. Pero aquí la clave está en la textura. Porque las Knapkoek son quebradizas, crujientes y llevan azúcar granulada por encima, que al hornearse se carameliza ligeramente y les da ese toque tan especial.

© Visit Maaseik
Receta de Knapkoek
Ingredientes
- 250g de harina
- 5g de levadura en polvo)
- 150g de azúcar
- 150g de mantequilla
- 1 huevo
- Azúcar granulada
Elaboración
- Mezcla la harina con el azúcar y la levadura.
- Bate el huevo y añadir la mantequilla. Amasa todo hasta conseguir una masa suave y homogénea.
- Cubre la masa y déjala reposar unas horas en frío.
- Espolvorea harina sobre un rodillo y extiende la masa hasta obtener una lámina fina de 3 a 5 mm de grosor.
- Espolvorea harina sobre la superficie y extiende la masa hasta dejarla fina, entre 3 y 5 mm.Después corta las galletas en forma redonda. Aunque sinceramente, si os quedan formas abstractas tampoco pasa nada. Lo importante es el sabor, no que parezcan salidas de una pastelería parisina.
- Engrasa una bandeja para hornear o coloca un papel para hornear; y coloca las galletas sobre ella. Bate el huevo y pinta las galletas con él. Espolvorea azúcar granulada por encima de las galletas.
- Hornéalas a 220 °C durante unos 10 minutos. O cuando la veas doraditas. Y aquí viene el gran drama de esta receta: cuando digo 10 minutos… son DIEZ minutos. Porque amigas, un minuto más y pasan de doraditas a carbón emocional.
- Retira las galletas del horno inmediatamente y déjalas enfriar.
Tips importantes
- Si podéis encontrar perlas de azúcar pequeñas, mejor. Quedan más integradas y bonitas.
- Añadir una pizquita de sal potencia muchísimo el sabor de la mantequilla.
- Hay versiones con vainilla, canela o incluso especias. Y sinceramente, recomiendo experimentar porque las Knapkoek aceptan muy bien pequeños cambios.
El veredicto final
Las Knapkoek no son las galletas más espectaculares visualmente ni las más modernas del universo repostero. Pero precisamente ahí está su encanto.
Son simples, tradicionales y tienen ese sabor casero que hace que una receta sobreviva generaciones enteras. Y sinceramente, me encanta pensar que algo que antes acompañaba viajes fluviales en Bélgica ahora está en mi cocina mientras intento no quemarlas por distraerme mirando el horno.
Así que si buscáis una receta fácil, diferente y con mucha historia detrás, las Knapkoek son una opción maravillosa.
Doei!
Nerea
Soy Nerea Mangas Nieto, tengo 21 años y estudio Biología Sanitaria en la Universidad de Alcalá (Madrid). Este segundo semestre continúo mi experiencia Erasmus en Bruselas, donde finalizaré mi grado realizando mi TFG y mis prácticas en la VUB (Vrije Universiteit Brussel). Durante este año estoy viviendo una experiencia única: estudiar en el extranjero mientras descubro una nueva cultura, pruebo su gastronomía y exploro lugares increíbles.
Quiero compartir todo esto con vosotros, lo mejor de mi estancia en Bruselas, pero también recorrer juntos Flandes y descubrir esos pequeños tesoros escondidos que hacen tan especial a esta región. Me hace muchísima ilusión tener este espacio para contaros mi experiencia y que, juntos, podamos disfrutar de todo lo que Flandes tiene para ofrecernos.
