¡Hola mis queridísimos lectores y lectoras!
Hace unos días, mientras caminaba despistada por el centro de mi ciudad Erasmus con la mente en mil cosas, me encontré con algo que me llamó la atención: un muñeco del tamaño de una persona, con estética de monigote. Algo así: o-I<
Y es que, si has visitado recientemente Gante o alguna otra ciudad de Flandes, estoy segura de que tú también te habrás cruzado con uno de ellos, aunque quizás no le hayas prestado demasiada atención, o tu mente haya decidido omitirlo involuntariamente.
Pero bueno, vale ya de tanta espera, que supongo que estaréis impacientes por que responda por fin a la pregunta más importante de todas: ¿Y qué se supone que son esas esculturas? Pues tranquilos lectores, que en el blog de hoy os voy a aclarar todo lo que tenéis que saber sobre estos “monigotes” o K-Dolls.
¿Qué son los K-Dolls?
Los K-Dolls, o Kiwanis Dolls en su versión completa, son como ya os he explicado, una serie de estatuas con forma humanoide que forman parte de una iniciativa artística-social llevada a cabo por la organización mundial de voluntarios: Kiwanis International. En este caso, la propuesta forma parte de las administraciones responsables de Bélgica y Luxemburgo, pudiendo encontrarte con las figuras a lo largo de estos dos países.
En esencia, los K-Dolls tienen como finalidad concienciar sobre la salud infantil y el acompañamiento de niños enfermos, a la vez que recaudar fondos para la causa. En el proceso de creación de los mismos, participan distintos artistas voluntarios, desde creadores locales, hasta escuelas o los propios niños a los que va dirigida la iniciativa. De esta manera, se les da la opción de decorar una de las esculturas en base a su propio estilo, para posteriormente ser ubicadas en calles, plazas u otros puntos de la ciudad.
Pero si hay algo que me parece realmente bonito en todo esto, es el origen de todo, y es que en muchos hospitales, suele ser común utilizar la versión de peluche de estos monigotes con forma humana, bien para explicar a los niños ciertos procedimientos médicos de una manera más accesible y acogedora, o bien, para acompañarlos durante el tiempo en el que estén hospitalizados a modo de apoyo.
Suelen ser blancos, suaves y blanditos, confeccionados con telas agradables al tacto para que transmitan sensación de calma y cercanía. Lo más chulo es que cada niño puede personalizarlos como quiera: dibujarles una cara, pintarles la ropa, escribir su nombre o llenarlos de colores. Así, ese pequeño muñeco deja de ser un simple objeto y se convierte en un compañero único.
¿Cómo son los K-Dolls?
Esencialmente, aunque siguen el mismo concepto y forman parte de la misma propuesta, existen dos tipos de escultura-muñeco: unas a escala humanoide, como las que ya he mencionado anteriormente, y otras a una escala mucho más reducida que varían en tamaño y suelen estar situadas en lugares interiores.
Todas ellas están acompañadas por una pequeña placa informativa que contiene el nombre de la escultura y el artista que la creó. Además, también tienen un código QR que puedes escanear y que te redirige a la página oficial de la iniciativa. Desde ahí, no sólo puedes descubrir muchas más cosas sobre las esculturas, sino que también puedes contribuir a la causa comprando alguna de ellas u ofreciéndote para crear la tuya propia.
Conclusión: arte que cuida
Como estudiante de medicina, me parece increíble ver cómo una de mis pasiones, el arte, puede servir para algo tan bonito como ayudar a niños que requieren hospitalización. Los K-Dolls son una iniciativa preciosa, no solo porque embellecen las ciudades, sino porque conciencian y acompañan.
Las muñecas de trapo que se dan en los hospitales tienen un papel muy importante: ofrecen consuelo, compañía y un pequeño respiro en entornos que, muchas veces, pueden resultar fríos o incluso hostiles para los niños. Me encanta que el arte pueda hacer eso: acompañar, ayudar, mover algo dentro de nosotros.
Al final, no se trata solo de pintar muñecos, sino de dar esperanza allí donde más falta hace, de hacer más humano lo clínico. Y de hacer más fácil la estancia a aquellos que lo están pasando mal.
Hasta aquí el blog de hoy,
Nos vemos pronto.
Irati <3
¡Hola! 😀
Soy Irati Arce de Muguerza, tengo 23 años y soy de Bilbao. Estudio Medicina en la Universidad del País Vasco y este año voy a vivir una experiencia que me hace muchísima ilusión: empiezo mi Erasmus en Gante.
Además, seré corresponsal Erasmus de arte en Flandes, y me encanta la idea de poder compartir todo lo que vaya descubriendo. Quiero explorar esta región con la curiosidad e ilusión de quien lo ve todo por primera vez, pero también con las ganas de entenderla a fondo, como lo haría alguien que lleva viviendo aquí años.
Desde museos y arte urbano hasta pequeños detalles del día a día, espero poder transmitir la esencia de Flandes con las mismas ganas con las que yo la voy conociendo.
Hasta pronto y gracias por leerme:)



