¡¡¡HOLA A TOOODOOSS!!!
Este finde he tenido la oportunidad de acercarme al Industriemuseum de Gante para celebrar algo muy especial, ¡su 50 aniversario!
Para celebrarlo, el museo organizó durante todo el fin de semana el Industriefestival, un festival con un programa bastante completo y, sobre todo, con opciones para todos los Había desde talleres y demostraciones relacionados con el textil y la impresión hasta visitas guiadas, rutas por el patrimonio industrial de Gante y actividades para niños.
Y es que el programa cambiaba completamente según el momento del día. El sábado, por ejemplo, después de las actividades y talleres de la tarde, había una sesión de baile para adultos de 19:30 a 21:00 y, cuando parecía que el museo ya iba a cerrar sus puertas, empezaba la fiesta Industriemuseum x Ghost. De 22:00 a 01:00, el museo se convertía en un espacio de música electrónica.
Yo desafortunadamente fui el domingo y me perdí la fiesta del sábado (no por falta de ganas) Pero os voy a contar un poco todo lo que vi durante mi visita
MI PRIMER CONTACTO CON EL INDUSTRIEFESTIVAL
Nada más entrar, lo primero que me encontré fueron unas ovejas.
Al principio, aunque me hizo muchísima ilusión porque me ENCANTAN los animales, me quedé un poco descuadrada porque no entendía muy bien qué tenían que ver unas ovejas con el Industriemuseum.
Sin embargo, en cuanto me acerqué, entendí enseguida qué pintaban allí. Formaban parte de una de las actividades del festival, “De Graasmaaiers”, pensada para descubrir de una manera muy visual todo lo relacionado con la lana. Allí podías conocer por qué esta lana es especial, cómo las ovejas ayudan a mantener el entorno y, además, ver una demostración de cómo se hila la lana.
Justo al lado también había diferentes productos hechos con lana, así que me pareció una forma muy curiosa de enseñar, especialmente a los más pequeños, de dónde vienen algunos materiales y todo el proceso que hay detrás antes de que lleguen a convertirse en un producto que utilizamos en nuestro día a día.
Y es que, aunque yo iba pensando que encontraría principalmente una celebración del museo, enseguida me di cuenta de que el festival estaba especialmente pensado para acercar el patrimonio industrial a los niños.
Había pintacaras, música, máquinas de algodón de azúcar, puestos donde comprar diferentes productos, comida y bebida y muchísimas mesas donde sentarse y pasar el rato.
Además, tuve bastante suerte porque hizo un día buenísimo, así que el ambiente fuera era genial. Era de esos planes en los que puedes entrar al museo, pasar un rato descubriendo cosas y después salir a sentarte al sol y seguir disfrutando del festival.
Además, también me cruce con una actividad que me llamo mucho la atención conocida como Deathride. Básicamente, esta era una tirolina que salía desde la planta más alta del museo y te llevaba directamente hasta fuera del museo. Yo soy bastante miedosa y tengo muchísimo vértigo, así que esta vez decidí dejarla para los más aventureros, pero me parece una apuesta muy divertida para darle un toque diferente a la visita. ¿Cuántas veces va a poder uno salir de un museo en tirolina verdad?
UN MUSEO QUE SE RECORRE DE PLANTA EN PLANTA
Después de mi encuentro con las ovejas y de decidir que la Deathride no era para mí, empecé a recorrer las diferentes plantas del museo..
El Industriemuseum está instalado en una antigua fábrica de algodón y sus diferentes espacios permiten descubrir distintas partes de la historia industrial de Gante. Además, el museo cuenta con tres grandes exposiciones, distribuidas por diferentes plantas: 100% Textil, Tres siglos de industria gráfica y Sobre humanos y máquinas.
Además durante el festival también habían preparado talleres para los niños en cada una de la plantas relacionadas con lo que habías ido viendo dentro del museo: pintar, hacer collages, trabajar con tejidos, coser y experimentar con diferentes materiales.
100% TEXTIL
Como su propio nombre indica, esta parte está dedicada a la industria textil y permite seguir el proceso de transformación de los materiales hasta conseguir diferentes productos.
Aquí es donde se trata hacer entender la cantidad de pasos que hay detrás de algo que para nosotros parece tan sencillo como una camiseta o un vaquero. Y es que, al final al estar tan acostumbrados a la prenda ya terminada no pensamos en todo lo que hay detrás y toda la maquinaria que se necesita para cada paso del proceso. Y sin duda lo que más me impresionó fue eso, ver la cantidad de maquinaria necesaria para hacer todo esto y, sobre todo, sus dimensiones, eran ENORMES.
TRES SIGLOS DE INDUSTRIA GRÁFICA
Esta exposición está dedicada a la evolución de la impresión y el diseño gráfico durante unos 300 años.
Aquí podemos encontrar diferentes máquinas, técnicas y herramientas relacionadas con la impresión y descubrir cómo fue cambiando esta industria con el paso del tiempo.
Y, como ocurre en todo el museo, también hay actividades dinámicas para que no solo mires y leas. Una de las que más me gustó fue la posibilidad de hacer tu propio sello sobre papel y llevártelo contigo. Me pareció un detalle muy guay poder terminar la exposición haciendo tú mismo un pequeño recuerdo.
SOBRE HUMANOS Y MÁQUINAS
Esta última exposición fue sin duda la que más me hizo reflexionar. No se centraba únicamente en las máquinas ni en el proceso industrial, sino que hablaba de toda la gente que trabajó en las fábricas y de cómo la industrialización les cambió la vida.
Normalmente, cuando uno escucha “Revolución Industrial”, casi siempre se imagina talleres enormes, máquinas y una especie de avance continuo. Pero lo cierto es que, detrás, había miles de personas trabajando largas jornadas y en condiciones muy duras.
A mí sobre todo me llamó la atención lo que contaban sobre los niños. Decían que, con la expansión de las fábricas, muchas familias tenían que entrar al trabajo para poder ganar lo necesario y seguir adelante. Y los pequeños no se quedaron fuera.
Lo más impactante fue enterarme de que algunos niños terminaban metidos dentro de las propias máquinas. Como la producción no podía detenerse, tenían que colocarse en sitios muy estrechos para recoger lo que iba cayéndose, como restos de algodón. Y claro, los niños pequeños eran los únicos que podían acceder a algunos de estos lugares. Solo de imaginarte a un niño haciendo esto mientras las máquinas seguían funcionando ya te pone los pelos de punta. En varios casos acababan gravemente heridos.
Las jornadas eran largas y el pago muy bajo. Además, el trabajo podía volverse peligroso con facilidad. Con los años, los trabajadores empezaron a juntarse y a pedir mejoras. Después llegaron cambios y leyes que limitaban, entre otras cosas, el trabajo infantil y buscaban mejorar las condiciones en las fábricas.
INFORMACIÓN PRÁCTICA
Si después de leer el post os ha entrado un poquito de curiosidad y queréis acercaros a conocer el Industriemuseum por vuestra cuenta, os dejo por aquí algunos datos prácticos que os pueden venir bien.
- ¿Dónde está?: El museo se encuentra en Minnemeers 10, 9000 Gante, bastante cerca del centro de la ciudad.
- ¿Cuánto cuesta?: Durante el Industriefestival la entrada era gratuita, así que se podía disfrutar del museo y de gran parte de las actividades sin pagar entrada. Pero, si vais en cualquier otro momento del año, la entrada general cuesta 9 €, aunque para jóvenes de entre 19 y 25 años es de 2,50 €, así que si sois estudiantes Erasmus esta opción está bastante bien.
- ¿Cuál es su horario?: El museo abre los lunes, martes, jueves y viernes de 9:00 a 17:00, y los fines de semana, festivos y vacaciones escolares de 10:00 a 18:00. Los miércoles permanece cerrado. Además, el primer jueves de cada mes abre hasta las 22:00, excepto durante julio, agosto y septiembre.
¡Hola!!!!! Soy Clara Fuentes, estudiante de Protocolo y Organización de Eventos en Madrid. Este año he decidido meter mi vida en una maleta e irme de erasmus a Gante durante todo un año a vivir una nueva experiencia al máximo. Me encanta viajar, conocer sitios nuevos y sobre todo cotillear las historias que hay detrás de cada uno de ellos.
Por eso, estoy muuuy ilusionada de ser vuestra corresponsal de Patrimonio este primer semestre y tener la excusa perfecta para recorrerme Flandes, descubrir sus mejores secretos y enseñaros esos rincones que quizás pasan desapercibidos.


