¡Hola a todos!
Paseando por el Meir, la principal arteria comercial de Amberes, es imposible no fijarse en un edificio que destaca entre las tiendas de moda: un imponente palacio de estilo imperial. Es el «Paleis op de Meir», un lugar con una historia fascinante que, para mi sorpresa, hoy alberga una de las chocolaterías más famosas del mundo: The Chocolate Line.
De Residencia de un Mercader a Palacio Imperial
La historia de este edificio es digna de una película. Antes de que Napoleón pusiera sus ojos en él, el palacio fue construido a mediados del siglo XVIII (entre 1745 y 1748) para un rico comerciante llamado Johan Alexander van Susteren. Fue diseñado en un elegante estilo rococó por el arquitecto Jan Pieter van Baurscheit el Joven, uno de los más importantes de la época en Amberes.
Décadas más tarde, en 1811, un Napoleón Bonaparte en la cima de su poder compró el edificio con la intención de convertirlo en una de sus residencias imperiales. Ordenó una costosa renovación para decorarlo en el grandioso Estilo Imperio que vemos hoy, llenándolo de espejos, pan de oro y detalles suntuosos. Irónicamente, y a pesar de todo el esfuerzo, Napoleón nunca llegó a alojarse aquí debido a su derrota en Waterloo.
Tras su caída, el palacio pasó a ser propiedad del rey Guillermo I de los Países Bajos y, después de la independencia de Bélgica en 1830, se convirtió en una de las residencias de la familia real belga, siendo utilizado por figuras como el rey Leopoldo II para recepciones y eventos oficiales en Amberes.
De las Cocinas Imperiales a la Chocolatería de un «Rock Star»
Y es precisamente en este escenario de reyes y emperadores donde la historia da un giro delicioso. En las antiguas cocinas del palacio, hoy se encuentra el taller de Dominique Persoone, el genio detrás de The Chocolate Line.
Persoone es conocido como el «rock star» de los chocolateros belgas, famoso por sus creaciones atrevidas y vanguardistas (¡ha hecho bombones de bacon, wasabi e incluso pralinés para los Rolling Stones!). Entrar en la tienda es una experiencia increíble: el contraste del suntuoso interior del palacio con la modernidad y la creatividad de sus chocolates es espectacular.
Para que os hagáis una idea de cómo es por dentro, he preparado este vídeo de mi visita:
Amberes y sus Tesoros de Chocolate
La obsesión de Amberes por el chocolate no termina aquí. Aunque es otro lugar, no puedo evitar mencionar algo que vi en Chocolate Nation, el museo de chocolate más grande de Bélgica. Allí tienen una especie de cámara acorazada o caja fuerte gigante donde, en lugar de oro, guardan los ingredientes y tesoros del cacao. Es otra prueba de que en esta ciudad, el chocolate se trata con el respeto de una joya.
Guía Práctica para tu Visita
¿Qué visitar?: The Chocolate Line y Chocolate Nation.
¿Dónde?: En el Palacio del Meir (Paleis op de Meir), Meir 50, Amberes.
Mi Consejo: No te limites a los sabores clásicos. Atrévete a probar alguna de las creaciones más locas de Dominique Persoone. Es una experiencia en sí misma.
En definitiva, visitar The Chocolate Line en el Palacio del Meir es mucho más que comprar bombones. Es un viaje en el tiempo donde puedes saborear el lujo de un palacio imperial mientras descubres por qué el chocolate belga sigue siendo el mejor del mundo.
¡Hola a todos! Mi nombre es Marc Herrero y los próximos meses seré vuestro corresponsal de Ciclismo y Naturaleza. Me encargaré de descubriros las rutas más espectaculares y los paisajes secretos de Flandes.
Tengo 21 años, soy de Barcelona y estudio Matemática Computacional y Analítica de Datos. Siempre me ha movido la curiosidad, y por eso he decidido hacer un Erasmus en Lovaina durante este primer semestre.
Además, soy un apasionado de las dos ruedas. Mi aventura empezó con el BMX y el trial, pero donde he pasado más horas ha sido en la bici de montaña.
Os invito a que me acompañéis en lo que van a ser unos meses llenos de naturaleza, ciclismo y mucho más. ¡Nos vemos en las rutas!