Cuando me mudé a Flandes, no pensaba que las estaciones de tren se convertirían en una parte tan importante de mi experiencia. Pensaba que serían simples puntos de paso, espacios funcionales y fríos. Pero estaba muy equivocada. Aquí, muchas estaciones no solo sirven para moverse de un lugar a otro: son auténticos espacios culturales y arquitectónicos.
En este post, quiero compartir una parte personal de mi recorrido: el arte que me ha encontrado —literalmente— en el camino, en tres estaciones que me han marcado: Amberes-Central, Bruselas-Central y Gante-Saint-Pierre.
Amberes-Central: una catedral para los viajeros
La primera vez que vi la estación central de Amberes fue nada más llegar a la ciudad. Recuerdo perfectamente el momento en que subí las escaleras mecánicas desde los andenes subterráneos y se abrió ante mí ese inmenso vestíbulo. Me quedé con la boca abierta, como si acabara de entrar en una ópera. De hecho, a esta estación la llaman a menudo la “catedral del ferrocarril”.
Construida entre finales del siglo XIX y principios del XX, la estación mezcla varios estilos: un poco de Art Nouveau aquí, un toque neorrenacentista allá… pero lo que verdaderamente impone es su cúpula monumental, de más de 70 metros de altura. El mármol, las vidrieras, el reloj central… Todo está diseñado no solo para ser funcional, sino para marcar el inicio o el final de un viaje.
Bruselas-Central: arte moderno en movimiento
A menudo, la estación central de Bruselas pasa desapercibida para los turistas. No tiene el impacto visual de la de Amberes, ni la monumentalidad de la estación del Sur (Midi). Pero a mí me encanta por lo que representa: el cruce cotidiano entre la vida moderna y la historia cultural de Bélgica.
Diseñada por el arquitecto Victor Horta (el mismo que marcó el Art Nouveau en Bruselas), el edificio que vemos hoy fue terminado en los años 50, después de décadas de interrupciones por la guerra y falta de financiación, y aún así conserva ese aire de modernidad elegante y racional. Es una estación donde el arte se camufla con la vida diaria.
Gante-Saint-Pierre: modernidad con alma flamenca
La estación de Gante, en apariencia, es más discreta. A primera vista, no tiene la pomposidad de Amberes ni el diseño modernista de Bruselas. Pero Gante-Saint-Pierre tiene algo que me atrapó desde el primer día: es un lugar profundamente humano, donde lo funcional y lo artístico conviven con naturalidad.
La estación ha sido objeto de remodelaciones recientes, y una de las cosas más interesantes es cómo han sabido integrar el arte y la historia local en el diseño. Las bóvedas tienen detalles que remiten a la arquitectura flamenca tradicional, y en el interior, si prestas atención, puedes encontrar murales y detalles decorativos que homenajean a la ciudad y su historia.
Además, es una de las estaciones con más vida estudiantil que he visto en Flandes. Ver a estudiantes de todas partes del mundo, mochilas al hombro, saliendo de allí con una mezcla de nervios y entusiasmo, me recuerda que las estaciones también son lugares de comienzos. Y eso, en sí mismo, es profundamente artístico.
Conclusión: las estaciones como museos invisibles
Después de varios meses viviendo y viajando por Flandes, me he dado cuenta de algo muy sencillo pero revelador: no hace falta entrar en un museo para ver arte. A veces está en el techo de una estación, en el mosaico del suelo, o en la forma en que la luz entra por una claraboya mientras esperas tu tren.
Las estaciones de Amberes, Bruselas y Gante me han enseñado a mirar de otra manera. A detenerme. A observar los detalles que otras personas pasan por alto. A entender que el arte no está solo colgado en una pared con una etiqueta. El arte también está en el diseño de los espacios que habitamos y transitamos.
Y lo mejor de todo es que están ahí para todos, sin entrada, sin horario. Solo hace falta mirar.
¡Hola a todos! Me llamo Omayma Arkoubi y tengo 21 años. Apasionada del arte y estudiante de Derecho cursando mi último año, he cambiado momentáneamente Barcelona por Flandes para explorar todo lo que tiene para ofrecer. En concreto, estoy realizando mi erasmus en la ciudad de Amberes. Como corresponsal de arte, quiero llevaros conmigo a descubrir museos, rincones con historia y todo el patrimonio que esta región esconde. Me ilusiona compartir cada hallazgo con vosotros. ¡Acompañadme en esta aventura!



