Una mañana de la semana pasada decidí enfrentarme al día lluvioso que hacía en Bruselas y salir a dar un paseo. Después de varias horas estudiando, me apetecía un plan tranquilo fuera de mi habitación para desconectar un poco.
Abrí Google Maps y empecé a buscar algún espacio verde de la ciudad que todavía no hubiese visitado. Fue entonces cuando encontré el Parque Elisabeth. Vi que estaba algo alejado de la zona más turística, pero no demasiado: a unos 30 minutos del centro de Bruselas. Me pareció una buena opción, así que escribí a una amiga para preguntarle si le apetecía acompañarme, y no tardamos mucho en organizar el plan.
Llegando al parque
Quedamos en Gare Centrale y desde allí cogimos primero un autobús y después el metro. En menos de media hora ya estábamos en nuestro destino.
La boca de metro se encontraba justo en uno de los accesos al parque, algo que me pareció muy cómodo porque prácticamente salimos del metro y ya estábamos rodeadas de árboles. Equipadas con paraguas y zapatos resistentes al agua, comenzamos a caminar.
Lo primero que me sorprendió fue su tamaño. Era bastante más grande de lo que imaginaba. Además, había algo que hizo que el paseo fuese mucho más agradable de lo esperado: los enormes árboles del parque frenaban gran parte de la lluvia. Sus hojas actuaban como una especie de paraguas natural, por lo que en muchos momentos apenas necesitábamos abrir el nuestro.
Un lugar perfecto para desconectar
Empezamos a recorrer su amplia avenida principal y a explorar algunos de sus rincones. El parque estaba muy bien cuidado y transmitía una sensación de tranquilidad que me gustó mucho.
Es el típico lugar perfecto para dar un paseo un domingo por la mañana, sentarse a leer un libro o quedar con amigos para pasar la tarde. Además, al ser un día lluvioso, apenas había gente, así que disfrutamos de una calma absoluta que nos vino genial para desconectar de los estudios durante unas horas.
También me llamó la atención la cantidad de caminos que tiene y los numerosos bancos repartidos por todo el parque, lo que lo hace muy accesible y cómodo para personas de todas las edades.
La impresionante Basílica de Koekelberg
Uno de los aspectos más especiales del Parque Elisabeth es que al final de él se encuentra la Basílica Nacional del Sagrado Corazón de Koekelberg, abierta al público y considerada una de las iglesias más grandes del mundo.
Lo más llamativo es que puede verse desde el otro extremo del parque. Mientras avanzas por la avenida principal, la enorme silueta de la basílica aparece al fondo, creando una perspectiva espectacular. Nunca había visto algo parecido en un parque y creo que le da un carácter único.
A medida que nos acercábamos, el edificio resultaba todavía más impresionante. Su tamaño es enorme y su arquitectura destaca muchísimo sobre el entorno verde que la rodea.
Una ciudad que siempre tiene algo nuevo que ofrecer
Después de aproximadamente una hora y media recorriendo el parque, decidimos volver porque la lluvia no daba tregua. Aun así, fue una experiencia que disfruté mucho.
Una de las cosas que más me gustan de Bélgica es que la lluvia rara vez impide hacer planes. Normalmente no llueve de forma extrema, y además el transporte público funciona muy bien, por lo que moverse por la ciudad resulta sencillo incluso en días grises.
También descubrí que a pocos pasos del parque se encuentra el Belgian Chocolate Village, un museo dedicado al chocolate belga que me apunto para una futura visita.
Cada vez me gusta más la cantidad de espacios verdes que hay en Bruselas. Siempre termino descubriendo algún rincón nuevo y eso hace que la ciudad nunca deje de sorprenderme.
¡Nos leemos pronto!
Emma
Soy Emma Febrer Pedraza, tengo 22 años y soy de Menorca. Durante los próximos meses voy a ser corresponsal de Naturaleza y Ciclismo en Flandes. Actualmente estoy en tercero del Grado de Turismo en la Universidad de Girona y este semestre he venido a Bruselas para realizar mi Erasmus en la Haute École Lucia de Brouckère.
Me considero una persona extrovertida y aventurera, con muchas ganas de descubrir nuevos lugares. Siempre me ha gustado moverme al aire libre, practicar deporte y explorar los destinos con calma, prestando atención a la naturaleza, los paisajes y a todo aquello que muchas veces pasa desapercibido cuando se viaja con prisas.
A través de este blog quiero compartir mi experiencia Erasmus, recorrer Flandes y Bruselas, y descubrir rutas, espacios naturales y pequeñas escapadas.
Espero que me acompañéis en estos meses de descubrimientos y nuevas experiencias!




