¡Hallo a todos y a todas!
Todos sabemos, o al menos lo intuimos rápido, que Bélgica no es precisamente el país con el mejor clima del mundo. Muchos días están grises, llueve bastante y el sol parece estar de vacaciones. Peeero… cuando sale el sol, ¡ay cuando sale el sol! Bruselas parece otro lugar completamente diferente.
De repente, cualquier rincón donde caiga un rayo de sol se llena de gente. Yo siempre bromeo con mis amigos diciendo que los belgas son como los caracoles: «sacan los cuernos cuando sale el sol». Y os prometo que es bastante gracioso ver cómo cada metro cuadrado de césped iluminado está ocupado por alguien sentado, tumbado o haciendo picnic. Y no os voy a mentir: yo también lo hago. Lo he hecho, lo hago y lo seguiré haciendo. Por eso hoy os cuento a dónde voy cuando sale el sol en Bruselas.
Bois de la Cambre
Algo que tiene Bruselas es que está llena de zonas verdes. Hay pequeños parques repartidos por muchos barrios, lo cual se agradece mucho. Pero el que os traigo hoy juega en otra liga.
El Bois de la Cambre es uno de los parques más grandes de la región de Bruselas y toma su nombre de la cercana Abadía de La Cambre. Y sí, es precioso.
Su diseño sigue el estilo de los jardines ingleses, lo que hace que tenga un aspecto muy natural, casi como si fuera un bosque. De hecho, una de las cosas que más me gusta es que entras al parque y parece que dejas atrás la ciudad. El ruido desaparece, los edificios se quedan lejos y de repente estás rodeado de árboles, senderos y tranquilidad. Es un cambio bastante impresionante para estar todavía dentro de Bruselas.
Démosle un toque científico
Ya que tengo la oportunidad, voy a aprovechar para meter mi pequeño momento científico. Porque este lugar no solo es bonito: también es interesante desde el punto de vista natural.
Originalmente esta zona era un hayedo, pero con el paso de los años muchas de esas hayas fueron sustituidas por robles. Hoy en día el Bois de la Cambre se reconoce más bien como un robledal.
Además, en 2004 el bosque fue designado zona especial de conservación Natura 2000, principalmente por el hábitat que ofrece a 16 especies de murciélagos. De hecho, una antigua bodega fue adaptada para que estos pequeños habitantes nocturnos puedan instalarse allí. Sí, incluso los murciélagos tienen mejor alojamiento que muchos estudiantes.
Pero el parque es mucho más que eso. Es un pequeño paraíso de biodiversidad, donde puedes encontrar aves, insectos, grandes árboles y pequeñas plantas. Y mientras paseas es bastante común ver gente cabalgando o paseando ponis, algo que sinceramente parece sacado de una película.
¿Qué podemos hacer allí?
Lo primero de todo: respirar. Pasar del ritmo de la ciudad a un lugar así casi obliga a parar un momento y tomar aire.
Después, las opciones son muchas: caminar durante horas, salir a correr, montar en bici o simplemente sentarse a charlar tranquilamente. Pero si me preguntáis a mí, el plan perfecto cuando hace sol es el picnic.
Coges una manta, algo de comida, y te plantas en el césped. Un buen queso, unos sándwiches, una ensalada… o incluso una tortilla de patatas si queréis llevar un pedacito de España. Y no os preocupéis por parecer raros, porque todo el mundo está haciendo exactamente lo mismo.
Un toque fancy
Ahora bien, si queréis subir un poco el nivel del plan, el parque también ofrece otras opciones.
En el centro del lago está Chalet Robinson, un restaurante situado en una pequeña isla al que se llega en barca. Allí también se pueden alquilar barcas de pedales o jugar a la petanca. Según la leyenda, el nombre de la isla viene de unos paseantes perdidos que fueron rescatados por un misterioso capitán… bastante épico para una tarde de domingo.

También hay lugares como Le Flore para tomar tapas, Woodpecker para un tentempié rápido, o restaurantes más gastronómicos como Villa Lorraine. Y si la energía sigue alta, cerca está Les Jeux d’Hiver, una de las discotecas más conocidas de Bruselas.

Al final, el Bois de la Cambre demuestra algo muy sencillo: cuando sale el sol en Bélgica, hay que aprovecharlo al máximo. Y si además lo haces rodeado de naturaleza, buena comida y amigos… el plan ya está hecho.
Doei!
Nerea
Soy Nerea Mangas Nieto, tengo 21 años y estudio Biología Sanitaria en la Universidad de Alcalá (Madrid). Este segundo semestre continúo mi experiencia Erasmus en Bruselas, donde finalizaré mi grado realizando mi TFG y mis prácticas en la VUB (Vrije Universiteit Brussel). Durante este año estoy viviendo una experiencia única: estudiar en el extranjero mientras descubro una nueva cultura, pruebo su gastronomía y exploro lugares increíbles.
Quiero compartir todo esto con vosotros, lo mejor de mi estancia en Bruselas, pero también recorrer juntos Flandes y descubrir esos pequeños tesoros escondidos que hacen tan especial a esta región. Me hace muchísima ilusión tener este espacio para contaros mi experiencia y que, juntos, podamos disfrutar de todo lo que Flandes tiene para ofrecernos.



