¡Hallo a todos y a todas!
Debéis tener algo claro cuando viajáis a Flandes y queréis comer comida típica de la región: hay que ir a una brasserie. Digamos que las brasseries son como nuestros restaurantes de toda la vida, donde nos ponen un buen cocido, pero aquí lo que destaca es la gastronomía flamenca.
Son sitios acogedores, informales pero con mucho carácter, donde se come bien, se bebe mejor y se pasa tiempo sin prisas. No son restaurantes de alta cocina ni bares simples, están justo en medio… y ahí está su encanto.
Es por ello que hoy os vengo a hablar de una en concreto: Bouillon Bruxelles.
Bouillon Bruxelles
Ubicado en pleno centro de Bruselas, muy cerca de la Grand-Place, este restaurante reinventa el concepto de los bouillons parisinos del siglo XIX adaptándolo a la cocina belga popular. Abrió a finales de 2022 en el antiguo local de Scheltema y ofrece cocina tradicional a precios bastante asequibles en un ambiente que recuerda a los bistrós de la Belle Époque.
¿Qué podemos comer?
Aquí venimos a lo importante.
En una brasserie como esta vais a encontrar platos tradicionales, de esos que apetecen siempre y que representan muy bien la cocina belga. Nada complicado, pero todo bien hecho.
Algunos de los imprescindibles:
- Moules-frites: el clásico por excelencia. Mejillones al vapor con patatas fritas. Simple, pero brutal.
- Carbonnade flamande: un guiso de ternera cocinado con cerveza, con un toque dulce y súper reconfortante.
- Vol-au-vent: pollo en salsa cremosa con champiñones, servido en hojaldre. Muy top.
- Croquettes aux crevettes: croquetas de gambas del mar del Norte, muy típicas aquí.
- Steak-frites: carne con patatas fritas, un clásico que nunca falla.
Y obviamente, todo esto acompañado de una buena cerveza belga, porque aquí eso no es opcional.
Nuestra experiencia
Creo que Bouillon Bruxelles es el sitio perfecto para descubrir la gastronomía belga por primera vez. El local es encantador y tiene ese punto especial de poder ver parte de la cocina en acción, ya que está semiabierta y puedes fijarte en cómo preparan los platos tradicionales.
La comida, en general, está muy buena. Yo personalmente me pedí el Vol-au-vent y estaba brutal. La mezcla del pollo con la salsa cremosa y el hojaldre… me encantó, de esos platos que te comerías otra vez sin pensarlo.
También pude probar las garnaalkroketten (croquetas de camarones grises) y las recomiendo mucho. Sobre todo porque, comparado con otros sitios, el balance calidad-precio está bastante bien. No te sacan un ojo de la cara por algo que aquí suele ser caro.
Por otro lado, el camarero fue muy amable. No hablaba español, pero se notaba que hacía el esfuerzo por aprender pequeñas cosas, lo cual se agradece mucho y suma a la experiencia.
En general, es un sitio al que ir sin complicarse, comer bien, probar platos típicos y disfrutar del ambiente de brasserie sin dejarte un dineral. Si estáis por Bruselas y queréis una opción segura, este es un acierto.
Doei!
Nerea
Soy Nerea Mangas Nieto, tengo 21 años y estudio Biología Sanitaria en la Universidad de Alcalá (Madrid). Este segundo semestre continúo mi experiencia Erasmus en Bruselas, donde finalizaré mi grado realizando mi TFG y mis prácticas en la VUB (Vrije Universiteit Brussel). Durante este año estoy viviendo una experiencia única: estudiar en el extranjero mientras descubro una nueva cultura, pruebo su gastronomía y exploro lugares increíbles.
Quiero compartir todo esto con vosotros, lo mejor de mi estancia en Bruselas, pero también recorrer juntos Flandes y descubrir esos pequeños tesoros escondidos que hacen tan especial a esta región. Me hace muchísima ilusión tener este espacio para contaros mi experiencia y que, juntos, podamos disfrutar de todo lo que Flandes tiene para ofrecernos.






