¡Hola a todos!
Hoy escribo este post con muchísima pena, porque significa que mi Erasmus ha llegado a su fin. Después de varios meses compartiendo experiencias, recomendaciones y pequeños descubrimientos por Bélgica, ha llegado el momento de cerrar esta etapa tan especial de mi vida. No es fácil poner punto final, pero sí es bonito mirar atrás y darse cuenta de todo lo vivido.
Espero de corazón que mis posts os hayan ayudado durante estos meses, ya sea para conocer mejor Bélgica, descubrir rincones menos turísticos o simplemente para haceros una idea de cómo es la vida Erasmus. Para mí, escribir este blog ha sido una forma de guardar recuerdos, pero también de compartir una experiencia que considero única y muy enriquecedora.
El Erasmus ha sido, sin duda, una de las mejores decisiones que he tomado. Es una experiencia que recomiendo a todo el mundo, independientemente del destino. No solo por lo académico, sino sobre todo por el crecimiento personal que conlleva. Durante estos meses he conocido a personas maravillosas, no solo de España, sino también de otros países europeos como Italia, Portugal, Francia o Alemania. Personas que llegaron siendo desconocidas y que hoy forman parte de mis recuerdos más importantes de esta etapa.
Gracias al Erasmus he tenido la oportunidad de viajar y conocer muchísimos lugares que, probablemente, no habría visitado si me hubiera quedado en casa. He descubierto ciudades, pueblos, mercados, bares locales y planes cotidianos que forman parte de la vida real del país. Bélgica me ha sorprendido mucho más de lo que esperaba, especialmente la región de Flandes, con sus ciudades llenas de historia, cultura y ambiente joven.
En mi caso, además, el Erasmus me ha permitido conocer cómo funciona el sistema sanitario en otro país europeo, algo que nunca me había planteado antes. Son experiencias que no aparecen en los folletos ni en las redes sociales, pero que forman parte del aprendizaje real de vivir fuera y adaptarte a otro país, otro idioma y otra forma de hacer las cosas.
Gante ha sido mi ciudad durante cinco meses, y puedo decir sin duda que me ha encantado. Es una ciudad muy estudiantil, con muchísimo ambiente y llena de jóvenes de todas partes del mundo. Siempre hay algo que hacer: conciertos, eventos culturales, mercados, planes organizados por asociaciones de estudiantes o simplemente quedar para tomar algo junto a los canales. Es una ciudad viva, acogedora y perfecta para vivir una experiencia Erasmus.
Uno de mis mayores consejos para quienes se vayan de Erasmus es que se saquen la ESN Card. Gracias a ella he podido participar en actividades, viajes y eventos, pero sobre todo conocer a gente de otros países. Al final, el Erasmus no va solo de estudiar, sino de crear conexiones y vivir experiencias compartidas.
A nivel personal, esta experiencia me ha enseñado muchas cosas. He aprendido a vivir sola, a organizar mi día a día, a gestionar mejor mi tiempo y mis responsabilidades. También he ganado mucha independencia y confianza en mí misma. Sin darme cuenta, he mejorado mi nivel de inglés una barbaridad, simplemente hablando todos los días, equivocándome, aprendiendo y perdiendo el miedo.
Al principio da vértigo irse de Erasmus: dejar tu casa, tu familia y tu zona de confort. Pero una vez estás allí, te das cuenta de que vale totalmente la pena. Te llevas recuerdos, aprendizajes y personas que te acompañarán siempre.
Con este último post me despido del blog y de esta etapa tan especial. Si estáis pensando en iros de Erasmus, no lo dudéis. Es una experiencia única que te cambia, te hace crecer y te marca para toda la vida.
Gracias por leerme y por acompañarme durante estos meses.
Hasta pronto!
María
¡Hola! Soy María Iñarrea Acha, tengo 24 años, soy de Bilbao y estudiante de Medicina en la UPV/EHU. Este próximo semestre realizaré mis prácticas clínicas en el Hospital Universitario de Gante, una oportunidad única para continuar mi formación y vivir de cerca la experiencia de estudiar en el extranjero.
Siempre me ha apasionado descubrir nuevas culturas, su gastronomía y su forma de vida, y creo que Gante es el lugar perfecto para ello. Durante este tiempo quiero compartir con vosotros lo mejor de esta ciudad: sus sabores, rincones y tradiciones.
Estoy muy ilusionada de mostrar cómo se vive en Gante desde la mirada de un estudiante, y espero que mi experiencia os anime a conocer y disfrutar todo lo que Flandes tiene para ofrecer.



