¡Hola! En el post de hoy voy a hablaros de Leuven (Lovaina), una bonita ciudad a una media hora de Bruselas que puedes recorrer en una mañana. La capital de la provincia de Brabante flamenco tiene unos 105.000 habitantes, pero la población aumenta considerablemente durante el año académico debido a que, como podrás comprobar al visitarla, se trata de una ciudad universitaria.
Leuven es una ciudad preciosa, pero en otoño tiene una atmósfera simplemente mágica. En mi pueblo en Murcia el otoño es casi una leyenda urbana y en Leuven sentí como si estuviera descubriendo una nueva estación.
El desplazamiento
Si como yo vas a Leuven desde Bruselas, el tren desde Gare Central de Bruselas me costó 8€ en total ida y vuelta y los trenes con este destino pasan con bastante frecuencia. Ten en cuenta que según el tren en el que viajes el trayecto durará más o menos, así que para conocer cuál te interesa más te recomiendo que te fijes en los tiempos orientativos de duración del trayecto que pone en google maps, puede resultar muy útil para ahorrar tiempo.
El recorrido
Nada más bajar del tren puedes ver la estación, un bonito edificio que queda integrado en Martelarenplein (Plaza de los Mártires), una gran plaza en la que cabe señalar el monumento a los mártires que honra a las víctimas de la Primera Guerra Mundial y los elegantes edificios de estilo neorrenacentista flamenco que la rodean. Aquí se celebran diversos eventos.
Para ir de la plaza hacia el centro, la avenida Bondgenotenlaan es perfecta. Se trata de una calle comercial con edificios históricos reconstruidos tras la Primera Guerra Mundial, tiendas, cafeterías y oficinas. Me llamó la atención que ya había varios escaparates con decoración navideña.
Avanzando por la avenida encontrarás la estatua de Justus Lipsus rodeada por unos árboles cuyos tonos en esta época me hicieron sentir que descubría nuevos colores, los colores del otoño. La estatua de Justus Lipsius en Leuven rinde homenaje al célebre humanista y filólogo belga del siglo XVI, profesor de la Universidad de Lovaina.
En la misma calle encontrarás Stadsschouwburg, un pequeño teatro histórico inaugurado en 1867 y gravemente dañado durante la Primera Guerra Mundial. Fue reconstruido en 1938 y actualmente acoge teatro, música y danza, formando parte del centro cultural 30CC. Destaca su fachada neoclásica.
Si giras por la calle que sale a la izquierda antes de llegar al Stadsschouwburg, encontrarás Monseigneur Ladeuzeplein. Esta plaza es un lugar popular para encuentros, eventos y mercados. En el centro, El Totem de Jan Fabre conmemora el 575.º aniversario de la Universidad Católica de Lovaina (KU Leuven). La escultura contemporánea, inaugurada en 2005, consiste en un escarabajo atravesado por una aguja de acero de 23 metros de altura. El escarabajo simboliza la conexión entre la ciencia, la naturaleza, la imaginación, la búsqueda intelectual y la transformación.
El edificio que se impone dominante en la plaza es la biblioteca central de la universidad, de estilo neorrenacentista flamenco, que también actúa como memorial tras la destrucción de la antigua biblioteca en la Primera Guerra Mundial.
Tras visitarla puedes atravesar Herbert Hooverplein y dirigirte hacia Sint-Donatuspark, un parque perfecto para disfrutar de un escenario otoñal de película.
Desde allí, puedes pasear por las bonitas calles del centro hacia la Grote Markt, donde entre sus históricos edificios se encuentran el Ayuntamiento de Lovaina y la Iglesia de San Pedro. El Ayuntamiento, obra maestra del gótico brabantino construida entre 1439 y 1469, albergan cerca de 236 estatuas de santos, nobles y figuras históricas en su fachada. San Pedro, con unos 93 metros de longitud, es un excelente ejemplo del estilo gótico brabantino del siglo XV. Sus torres nunca se completaron debido a la inestabilidad del suelo. En su interior alberga obras de gran valor.
A tan solo unos pasos se encuentra Oude Markt, una plaza llena de vida con numerosas terrazas y bares.
Desde allí puedes ir hacia el Gran Beaterio de Lovaina pasando por Sint-Antoniuskapel y Damiaancrypte, una pequeña capilla donde descansan los restos del padre Damián de Veuster, misionero belga canonizado por su labor con los leprosos en Molokai. El Gran Beaterio (Groot Begijnhof) es un conjunto histórico del siglo XIII, antiguamente habitado por beguinas, hoy restaurado y usado por la KU Leuven. Es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y un oasis de paz en la ciudad. Caminar por sus silenciosas calles transporta directamente a otra época.
Muy cerca se encuentra Sint Kwintenskerk, una iglesia que combina elementos del gótico brabantino con añadidos barrocos posteriores. Su construcción comenzó en el siglo XV y fue restaurada tras los daños sufridos en las guerras mundiales.
Si haces el camino de regreso por Naamsestraat pasarás por edificios destacados como la Rectorshuis y el American College de KU Leuven y sus jardines, La capilla de la Inmaculada Concepción, varias facultades de la KU Leuven y la Iglesia de San Miguel.
Personalmente me sorprendió mucho esta ciudad. Superó con creces mis expectativas, pues a pesar de su reducido tamaño, hay valor y belleza en cada uno de sus rincones.
¡Nos leemos pronto!







