¡Hola mis queridísimos lectores y lectoras!
Hoy, vengo a compartir con vosotras uno de esos planes que ocurren casi que por accidente, uno de esos sitios que quizás, nunca hubiera descubierto si no hubiese estado atenta. Y es que mientras paseaba por las calles de Gante de camino a un lugar que quería visitar, me percaté de que un enorme murciélago de metal decoraba una gran puerta abierta, y a los lados, unos carteles que decían “Art & Antiques”. Efectivamente, se trataba de una tienda de antigüedades, por lo que, inundada por la curiosidad e invitada por la escultura de un perrito guardián que custodiaba la puerta, decidí entrar.
Como ya he dicho, el lugar se llama Art & Antiques, una tienda de antigüedades propiedad de Jean-Marie Van Gele, situada en la calle Drabstraat 41, muy cerca del centro. Aún así, he de reconocer que es un lugar que puedes pasar por alto fácilmente. En mi caso, ya había pasado por ahí en un par de ocasiones y hasta ahora no había conseguido percatarme de su existencia. Por eso hoy, os cuento cómo fue mi visita, lo que descubrí y lo que sentí adentrándome en un lugar tan mágico.
La entrada a un nuevo mundo
Como iba diciendo, de puertas afuera la tienda es un lugar en el que no te imaginas encontrarte todos los secretos que te contaré a continuación, y es que más allá de esas dos esculturas, todo lo demás transmite normalidad.
Esto cambia ligeramente cuando decides asomarte a “mirar que hay”, y es que a través de esa puerta entreabierta, comienzas a hacerte una idea de lo que puedes encontrarte dentro.
(Spoiler: ni aún con esas os podéis llegar a hacer una idea XD ).
Entre los primeros objetos que llegaron a captar mi atención, había una estatua de los años 60 de uno de los personajes promocionales de la marca Esso, una imponente lámpara de araña francesa colgando del techo y hasta una bicicleta antigua estilo penny-farthing con una desproporción gigantesca entre sus dos ruedas. La verdad que no necesité mucho más para tomar la decisión de entrar, y es que desde la puerta, ya podía apreciarse que eso era solo el inicio.
Jean-Marie Van Gele: dueño y vigilante
Una vez dentro, lo inesperado se hizo realidad, y es que no se trataba sólo de una sala llena de objetos antiguos, sino que ¡más bien era como una mansión! Además, daba igual donde mirases, en cualquier rincón te podías encontrar con estanterías, mesas, vitrinas, lámparas, cuadros, esculturas… y cualquier otro objeto que puedas imaginarte. Todo se encontraba mezclado, y aun siendo un tanto caótico, podía apreciarse cierto encanto en el desorden. Aunque al mismo tiempo, también me abrumaba esa sensación de sobreexcitación visual, tantos lugares a los que mirar para tan pocos ojos…
No obstante, esa sensación fue rápidamente interrumpida cuando a escasos pasos de la entrada, me encontré en un rinconcito a un hombre sentado en un escritorio que continuaba con la estética del lugar. Se trataba de Jean-Marie Van Gele, el dueño y propietario de la tienda.
Lo describiría como un hombre agradable pero reservado, acorde con el misterio que desprende el sitio, me contó como la tienda lleva abierta desde principios de los 2000, cuando decidió compartir su pasión con el resto del mundo. Y es que a lo largo de su vida, había ido reuniendo miles de objetos relacionados con la historia, el arte, el coleccionismo… a través de sus viajes por el mundo, y la colaboración con galerías y museos, o subastas, entre otras fuentes.
Hoy en día, la tienda atrae tanto a coleccionistas como a curiosos, gente que busca objetos con historia y piezas únicas. Pese a ello, Jean-Marie me confesó que todavía no le resulta nada fácil deshacerse de cualquiera de sus objetos. Para él, cada uno de ellos evoca su propia historia, y le hace recordar el tiempo que lleva con él, de donde procedía o su vida pasada.
Un laberinto de antigüedades
Tras esa breve charla con el dueño, me invitó a pasar. Al inicio pensé que no debería de tener mayor problema para orientarme por el lugar, pero según te vas adentrando te das cuenta de lo enorme que es. Era como un laberinto, cuando pensabas que ya lo habías visto todo, aparecía una nueva habitación, una nueva puerta que descubrir. En total, creo que fueron más de 4 pisos los que visité, cada uno con varias habitaciones inclusive. ¿Pero sabéis qué es lo mejor de todo? ¡Nunca encontré dos objetos idénticos!
Las reliquias que ahí encuentras varían mucho en tamaño y prácticamente todo era una antigüedad en sí misma: desde adornos que coger con una mano, hasta los grandes muebles que los sostienen.
Además, es curioso apreciar la diversidad cultural entre los objetos, desde crucifijos y estatuillas de ángeles y vírgenes, hasta budas o tótems tribales africanos; retratos y paisajes de estilo realista, junto a obras conceptuales abstractas; vasijas de cerámica de origen flamenco talladas a mano y jarrones de porcelana de estilo oriental; esculturas y bustos clásicos junto a figuritas de madera de personajes literarios…
Es un lugar en el que los estilos y las corrientes confluyen y se mezclan, una amalgama de estéticas e influencias, un lugar en el que todo es diferente, pero a la vez igual.
Huellas de la historia, consultando los objetos
Otra curiosidad que añadir a la lista, es la de que si buscas bien, podrás encontrar un número en todos los objetos. Al inicio pensé que se trataba del precio, por lo que traté de desenvolverme con sumo cuidado por el miedo a romper algo… Pero poco después, me crucé con un cartel que indicaba que ese número no se trataba del precio, sino del número de consulta del objeto en cuestión, el cual podías anotar y consultar con Jean-Marie durante tu visita. Por lo tanto, dentro de lo caótico que puede resultar el sitio, cada objeto esta perfectamente custodiado y marcado, para que su historia y procedencia jamás se pierda entre tanta información.
En mi caso, decidí apuntarme unos cuantos de estos números para consultarlos al final de mi visita. Le pregunté sobre una especie de reloj con forma de proyectil con una pequeña placa conmemorativa en la que podía leerse “Souvenir de la Guerre Européenne 1914–1915”, el cual estaba hecho a partir de un proyectil de artillería reutilizado tras la Primera Guerra Mundial, convertido en reloj en conmemoración de los hechos. Al parecer, se trataba de una obra de trench art realizada por un exmilitar con la que buscaba representar como todo cicatriza con el tiempo.
Pero, sin ninguna duda, mi objeto favorito fue un globo terráqueo hecho a partir de diferentes minerales. Aunque a simple vista se trata de un globo terráqueo normal y corriente, es en el momento en el que te acercas cuando te das cuenta del detalle que esconde: y es que cada uno de los lugares que aparecen en el mapa, está hecho a partir de un material concreto. Mientras que los mares y océanos están hechos de lapislázuli, cada uno de los distintos países del mundo está caracterizado por un mineral o piedra semipreciosa relacionada con el mismo.
El final de la visita
La verdad que me alegro enormemente de haber tenido la suerte de toparme con un lugar así. No obstante, siento que las palabras no le hacen justicia a la experiencia, porque como os he dicho ya, hay tanto de lo que hablar, que cualquier cosa que puedas decir se queda en tan poco…
Creo que es algo que tienes que vivir para comprender, que tienes que ver con tus propios ojos. Por un lado, por lo estético, por esa confluencia, por los detalles que ni una cámara de fotos ni el teclado del ordenador pueden captar. Por otro lado, por la historia, por lo artístico, por lo mágico que resulta pensar que todo lo que te rodea ha vivido un largo camino hasta terminar ahí. Es abrumador pensar en todas las personas por las que ha pasado cada objeto, los lugares que ha recorrido, las historias que ha vivido…sin lugar a dudas, aún con todo lo que verás, te quedarás con ganas de conocer más.
Hasta aquí el blog de hoy.
Nos vemos pronto,
Irati.
¡Hola! 😀
Soy Irati Arce de Muguerza, tengo 23 años y soy de Bilbao. Estudio Medicina en la Universidad del País Vasco y este año voy a vivir una experiencia que me hace muchísima ilusión: empiezo mi Erasmus en Gante.
Además, seré corresponsal Erasmus de arte en Flandes, y me encanta la idea de poder compartir todo lo que vaya descubriendo. Quiero explorar esta región con la curiosidad e ilusión de quien lo ve todo por primera vez, pero también con las ganas de entenderla a fondo, como lo haría alguien que lleva viviendo aquí años.
Desde museos y arte urbano hasta pequeños detalles del día a día, espero poder transmitir la esencia de Flandes con las mismas ganas con las que yo la voy conociendo.
Hasta pronto y gracias por leerme:)





