Gante es una ciudad que sabe sorprender, y su S.M.A.K. (Stedelijk Museum voor Actuele Kunst) es prueba de ello. Este museo de arte contemporáneo no solo exhibe piezas fascinantes, también cuenta historias sobre cómo el arte llega a nuestras manos: quién lo compra, por qué, y qué pasa cuando una colección privada se cruza con una pública. En mi última visita descubrí una exposición que revela precisamente esa relación, y salí con la sensación de haber espiado los secretos mejor guardados del coleccionismo.
Antes de entrar, el imponente exterior del museo me transmitía una mezcla entre curiosidad y respeto. Esa estética de líneas modernas y amplias cristaleras, que contrasta tanto con la arquitectura tan clásica de las casitas de Gante, me hacía sentir lo importante que es para el museo mirar hacia el presente, innovar. Y es en cuanto cruzas la puerta, cuando el ambiente cambia: paredes blancas, techos altos y una iluminación que hace que cada obra tenga un tiempo y espacio en el que poder destacar.
Private Passion x Public Duty: dos colecciones, una conversación
Toda la planta baja estaba dedicada a Private Passion x Public Duty, una muestra que enfrenta (y a la vez une) dos maneras de reunir arte. Por un lado, el legendario Jan Hoet, fundador del S.M.A.K. y figura clave en la escena artística belga. Por otro, el doctor Roger Matthys y su esposa Hilda Matthys-Colle, coleccionistas que, a través de la asociación V.M.H.K., impulsaron la creación del museo.
Diez años después de la muerte de Hoet, la exposición se pregunta: ¿en qué se parece la mirada de un director de museo a la de un coleccionista privado? Para explorarlo, presentan obras de ambas colecciones como si fueran parejas de baile: cuadros que se miran, esculturas que parecen dialogar, instalaciones que se completan unas a otras. A veces cuesta distinguir a quién pertenece cada pieza, y esa confusión es parte del juego.
Me fascinó descubrir que Roger Matthys solía comprar obras cuando los artistas apenas empezaban, apostando por su intuición antes de que los nombres fueran famosos. Su colección abarca más de medio siglo de arte contemporáneo y ofrece una especie de resumen de la segunda mitad del siglo XX, aunque con un claro sesgo: casi todos los artistas son hombres y occidentales. El S.M.A.K., en cambio, seguía criterios públicos, pensando en la representación y el patrimonio, pero muchas de las adquisiciones terminaron cruzándose. El resultado es una conversación constante entre la pasión privada y la responsabilidad pública.
En una entreplanta hay además una pequeña sección de archivo con fotos, textos y ediciones de artistas que formaron parte de la colección Matthys-Colle. Me pareció un rincón perfecto para entender el contexto sin perder la magia de las obras. Me quedé un buen rato hojeando los documentos, imaginando las discusiones y decisiones que llevaron a que cada pieza encontrara su lugar definitivo.
Subir y cambiar de ritmo
Tras este recorrido tan reflexivo, subí a la planta superior y la experiencia cambió por completo. Allí me encontré con otra exposición temporal, mucho más colorida y experimental, llena de instalaciones que jugaban con luces, sonidos y texturas. Me encantó ese contraste: después de pensar en colecciones y políticas de compra, de pronto un estallido sensorial que te invita simplemente a sentir.
Un café entre obras de arte
Como broche final, me dejé caer en la cafetería del museo. Tiene una terraza exterior ideal para los días soleados y una zona interior cálida y tranquila, perfecta para cuando el clima belga decide ponerse caprichoso. Me pedí un café con leche y me quedé un buen rato mirando a los visitantes salir de las salas, algunos comentando con entusiasmo, otros todavía en silencio, procesando lo que acababan de ver. Era el cierre perfecto: un espacio donde el arte sigue contigo incluso después de la última obra.
Salir del S.M.A.K. después de esta muestra es quedarse pensando en esa fina línea entre lo privado y lo público, entre la intuición del coleccionista y la mirada estratégica del museo. Private Passion x Public Duty no solo enseña obras, también revela cómo una pasión individual puede terminar escribiendo la historia de un museo.
Hasta aquí el blog de hoy.
Nos vemos pronto,
Irati.
¡Hola! 😀
Soy Irati Arce de Muguerza, tengo 23 años y soy de Bilbao. Estudio Medicina en la Universidad del País Vasco y este año voy a vivir una experiencia que me hace muchísima ilusión: empiezo mi Erasmus en Gante.
Además, seré corresponsal Erasmus de arte en Flandes, y me encanta la idea de poder compartir todo lo que vaya descubriendo. Quiero explorar esta región con la curiosidad e ilusión de quien lo ve todo por primera vez, pero también con las ganas de entenderla a fondo, como lo haría alguien que lleva viviendo aquí años.
Desde museos y arte urbano hasta pequeños detalles del día a día, espero poder transmitir la esencia de Flandes con las mismas ganas con las que yo la voy conociendo.
Hasta pronto y gracias por leerme:)




