¡Holaaa a todos!!!
El otro día estaba volviendo a la resi con Nuri, una de mis amigas de aquí, después de haber quedado con unos amigos en el bar María. De camino a casa, vimos que de uno de los edificios salían un montón de luces y música disco. Instantáneamente miré a Nuri y le dije: “Vamos YA a ver qué es esto”.
Cuando entramos, nos dimos cuenta de que habíamos encontrado nada más y nada menos que una roller disco dentro del Wintercircus. Evidentemente, no me podía ir sin probarlo, así que preguntamos a los encargados y, sin pensárnoslo mucho, unos minutos después ya estábamos poniéndonos los patines en los pies.
Al final creo que esto es algo muy Erasmus: planes completamente inesperados que no tenías pensados en absoluto y que, al final, se convierten en recuerdos que sabes que vas a guardar para siempre.
¿Y qué tiene de especial patinar en el Wintercircus?
Para entender por qué me pareció taaaan guay este plan, primero hay que hablar un poquito del lugar en el que estábamos. El Wintercircus no es simplemente un espacio donde se organizan eventos, sino uno de los edificios con más historia de Gante.
El edificio nació en 1885 como el “Nieuw Cirkus”, un circo de piedra diseñado por el arquitecto Emile De Weerdt. Durante años fue acogiendo diferentes espectáculos hasta que en 1920 un incendio desgraciadamente lo destruyó por completo. Tres años después se reconstruyó y después de la Segunda Guerra Mundial, el edificio comenzó una etapa completamente diferente, ya que Ghislain Mahy instaló allí su taller de coches. Más tarde, incluso llegó a utilizarse como almacén de coches clásicos.
Después de años sin utilizarse como espacio de ocio, el edificio fue rehabilitado y volvió a abrir sus puertas en 2024 con otra vida completamente diferente. Hoy, aquella antigua pista de circo es una plaza cubierta y el edificio combina patrimonio, tecnología, gastronomía, cultura y diferentes tipos de eventos.
Lo que más me gusta de esta historia es que nosotras no estábamos allí con la intención de hacer turismo ni de conocer su historia o patrimonio. Simplemente vimos un evento que nos llamó muchísimo la atención y decidimos entrar. Y, de repente, estábamos patinando dentro de un edificio que ha pasado de ser un circo, a un taller de coches, a un almacén de coches clásicos y, ahora, a un espacio en el que se siguen haciendo planes completamente diferentes.
Creo que precisamente eso es lo que hace tan especial al Wintercircus: que el patrimonio no está ahí simplemente para mirarlo, sino que sigue formando parte de la vida de la ciudad.
Rollerdisco XL: ¿En qué consiste?
La Rollerdisco XL es una iniciativa de patinaje que ya se había llevado a cabo en otros espacios de Gante y que, en esta ocasión, llegó al Wintercircus. La idea era convertir durante todo un día el Wintercircus en una gran pista de roller disco, con diferentes sesiones para poder disfrutar del espacio según el tipo de ambiente que buscases.
La jornada empezaba con una Family Skate Session, de 14:00 a 16:00, pensada para un ambiente más familiar. Después, de 16:00 a 18:00, tenía lugar la Disco Skate Session, con más música y ambiente que la anterior.
A partir de las 18:00 comenzaban las sesiones de Silent Rollerdisco, divididas en dos turnos: de 18:00 a 20:00 y de 20:00 a 22:30. En estas sesiones la música se escuchaba a través de auriculares, como en una silent disco.
Y nosotras, elegimos la última: la Late Night Rollerdisco XL, de 22:30 a 01:00. Esta era la sesión nocturna, con DJ en directo, luces y muchísimo más ambiente de fiesta. Además, no necesitábamos tener nuestros propios patines, ya que los alquilamos allí mismo. Así que simplemente llegamos, elegimos nuestra talla, nos los pusimos y nos lanzamos a la pista.
¿Cómo fue la experiencia?
La experiencia fue BRUTAL. Como ya sabréis, el Wintercircus es un espacio precioso, pero verlo lleno de luces, música y gente patinando lo hacía todavía más especial.
La música parecía de los años 80, así que era imposible no sentirse dentro de una de esas series o películas en las que aparecen las míticas roller discos. De hecho, no podía dejar de pensar en aquella escena tan famosa de Stranger Things en la que Mike y Eleven están patinando juntos.
Además, había un DJ en directo poniendo música durante toda la sesión, así que el ambiente era increíble y, poco a poco, era imposible no animarse a dar unas vueltas.
Lo más gracioso era mirar alrededor y ver que había un poco de todo. Había gente que claramente llevaba toda la vida patinando y que además de tener una gran facilidad para moverse con los patines puestos hasta podían bailar perfectamente sobre ellos. Luego por otro lado, estábamos Nuri y yo, que patinar no era precisamente lo nuestro y que durante los primeros minutos estábamos bastante más preocupadas por no acabar en el suelo que por bailar. Eso sí, después de unas cuantas vueltas conseguimos coger un poco de confianza y disfrutar de verdad de la experiencia.
Después de haberlo probado, lo recomiendo mil por cien. Me parece un plan súper diferente y divertido, y además creo que es una manera genial de disfrutar del Wintercircus y de su patrimonio de una forma que no te esperas.
Así que, si vuelven a organizar otra edición, seré la primera en estar en la puerta.
¡Hasta el próximo post!!
¡Hola!!!!! Soy Clara Fuentes, estudiante de Protocolo y Organización de Eventos en Madrid. Este año he decidido meter mi vida en una maleta e irme de erasmus a Gante durante todo un año a vivir una nueva experiencia al máximo. Me encanta viajar, conocer sitios nuevos y sobre todo cotillear las historias que hay detrás de cada uno de ellos.
Por eso, estoy muuuy ilusionada de ser vuestra corresponsal de Patrimonio este primer semestre y tener la excusa perfecta para recorrerme Flandes, descubrir sus mejores secretos y enseñaros esos rincones que quizás pasan desapercibidos.

