De Gante a la costa en 50 minutos
¡Hola mis queridísimos lectores y lectoras!
Sé que os he hablado ya de muchas de las maravillas de vivir en una ciudad como Gante: con su arquitectura, sus museos, su gente y sus barrios, resulta un lugar encantador. Pero hoy, traigo un plan para todos aquellos que, pese a reconocer la belleza del mundo más urbano, al igual que yo, necesitáis de vez en cuando un cambio de aires momentáneo... Y es que sí, una de las mejores cosas de vivir en la región de Flandes es lo fácil que se hace poder escaparte un día de la ciudad. Gracias a su transporte ferroviario, prácticamente en 1 hora puedes recorrerlo de punta a punta.
Como buena persona dependiente del mar, después de una semana en una ciudad de interior, no podía soportar más la idea de no pisar la costa. Así que hoy os traigo un plan de día que involucra agua y algunos animales curiosos.
Tomando Gante como punto de partida, el trayecto es comodísimo: coges el tren desde la estación de St Pieters y en unos 50 minutos ya estás en Ostende, una ciudad costera muy chula.
Es un lugar relativamente plano y accesible, por lo que resultaría ideal para todos aquellos que queráis disfrutar de la experiencia en bici, aunque en mi caso, hice la excursión a pie.
Eso sí… ¡MUCHO CUIDADO!: Sobre todo en el paseo, el viento sopla con ganas…cosas de estar junto al mar del Norte, supongo…así que llevaos algo de abrigo aunque salga el sol 😛
Paseo por el puerto y el espigón
Una vez allí, andas 5 minutos y te encuentras con unos puestos de comida de lo más encantadores. Tienen productos típicos de la costa como gambas, mejillones, sopas o nuggets de pescado. Y un poco más adelante puedes encontrarte el mercado de pescado, que está situado justo al lado del puerto. No es demasiado grande pero aún así, disponen de todo tipo de pescado fresco. Probablemente lo que más me impactó fue ver tiburón a la venta.
Una vez en el mercado tienes la opción de seguir el paseo caminando hacia el espigón, que se adentra en el mar. El paseo hasta allí es muy bonito, con vistas al puerto y a los barcos.
Sorpresa en la playa: focas
Pero lo más especial del día llegó al cruzar la playa. A lo lejos vimos unas manchas grises en la arena y, al acercarnos un poco (con cuidado y sin molestar, acordaos de mantener siempre la distancia de seguridad), nos dimos cuenta de que eran ¡FOCAS! Estaban tumbadas tranquilamente, tomando el sol. Luego, también pudimos verlas nadando y jugueteando en la orilla.
Ver focas en libertad tan cerca fue un momento mágico. Eso sí, es importante recordar que no se puede acercar uno, ni mucho menos intentar tocarlas. Lo bonito es precisamente contemplarlas desde lejos, respetando su espacio y libertad, dentro de su hábitat natural.
Comer como un local
Después de tanta caminata, como era inevitable, se nos abrió el apetito, así que buscamos un sitio para comer. Recomendadas por un amigo local, acabamos en un sitio que tenía focaccias como plato estrella, el precio no estaba mal y la cantidad era abundante, así que sin duda os lo recomiendo.
Después de pasear un poco más por Ostende, descubrimos lugares muy bonitos que ya os iré chivando en próximos posts… desde parques y esculturas increíbles hasta pintorescas calles pintadas o interesantes galerías de arte. La verdad que es una ciudad a la que volver una y otra vez 🙂
El tranvía de la costa
Una vez tuvimos el estómago lleno decidimos continuar nuestra aventura. Algo realmente alucinante de esta ciudad, es que desde allí puedes coger el tranvía de la costa. El viaje es precioso, con vistas a las inmensas playas y a la costa Belga. A mí me recordó un poco a esos trenes panorámicos de montaña, pero en versión marítima.
Bajamos en Westende-Bad, que está a unos 30 minutos de Ostende y desde la parada tuvimos que caminar unos cinco minutos hasta llegar al surf club, nuestro objetivo de la tarde.
Surf en Westende-Bad
El club se sitúa justo enfrente de la playa y tiene un ambiente genial. Allí alquilamos tabla y neopreno por 15 euros la hora (aunque la verdad es que nos dejaron mucho más tiempo). Lo bueno es que no solo se puede hacer surf: también tienen windsurf, paddle surf o incluso vóley en la arena. Otra de las cosas que además de parecerme realmente curiosa, me pareció un gesto de agradecer, fue el de que te diesen crema solar gratis. Es como si se tratase del dispensador de Ketchup de una hamburguesería, pero versión prevención de quemaduras.
La verdad que entrar al agua del mar del Norte con neopreno fue toda una experiencia, incluso para alguien de Euskadi como yo. Las olas no son gigantes, pero para pasar la tarde aprendiendo o simplemente divirtiéndose con amigos es perfecto.
Chocolate caliente y atardecer
Después de surfear, subimos a la parte de arriba del club, que funciona también como bar con terraza. Yo me pedí el mayor remedio creado por el ser humano para prevenir la hipotermia: un chocolate caliente, jeje. Aunque también se pueden pedir cervezas o algo de picar. El ambiente es muy relajado y la verdad que es bastante popular entre la gente que vive allí, es el típico bar al que van los socorristas cuando acaban la jornada.
Eso sí, como casi todo en Bélgica, el surf club cierra pronto, alrededor de las 18h. Y aunque la terraza siga funcionando hasta más tarde, si queréis alquilar las tablas tenéis que calcular bien los tiempos para no quedaros con las ganas.
También nos contaron que a veces organizan barbacoas y fiestas, así que yo por lo menos ya tengo excusa para volver.
Además, el atardecer desde la terraza se ve precioso! Es un muy buen sitio para todos aquellos que, como a mí, os encanta admirar el cielo.
Conclusión: escapada perfecta desde Gante
En resumen, Ostende es un planazo para un día completo: paseo por el puerto, focas en la playa, buena comida, arte urbano, tranvía panorámico y surf al atardecer. Todo esto a menos de una hora de Gante. Para mí, una de las mejores excursiones que se pueden hacer durante la estancia Erasmus en Flandes! 🙂
Hasta aquí el blog de hoy,
Nos vemos pronto.
Irati.
¡Hola! 😀
Soy Irati Arce de Muguerza, tengo 23 años y soy de Bilbao. Estudio Medicina en la Universidad del País Vasco y este año voy a vivir una experiencia que me hace muchísima ilusión: empiezo mi Erasmus en Gante.
Además, seré corresponsal Erasmus de arte en Flandes, y me encanta la idea de poder compartir todo lo que vaya descubriendo. Quiero explorar esta región con la curiosidad e ilusión de quien lo ve todo por primera vez, pero también con las ganas de entenderla a fondo, como lo haría alguien que lleva viviendo aquí años.
Desde museos y arte urbano hasta pequeños detalles del día a día, espero poder transmitir la esencia de Flandes con las mismas ganas con las que yo la voy conociendo.
Hasta pronto y gracias por leerme:)








2 comentarios
Nunca hubiese pensado que visitar la costa hubiera sido una opción a considerar si viajase a Bélgica… Pero visto lo visto, has cambiado totalmente mi forma de verlo, luce un plan extremadamente alternativo y curioso!
OMG! Focas en Bélgica?! Que fantasía! 😻😻😻
Gracias por compartirrrr! 🫶🏼