!Hola a todos!
En este post os voy a contar mi primera experiencia probando comida belga en Ostende, el pueblo costero más famoso de Bélgica. Durante mi visita he descubierto el mercado de pescado, he probado un mix de fritos y me he sorprendido con la tradición gastronómica de la zona.
La comida belga en Ostende es sinónimo de frescura, tradición y mar. Desde Gante he cogido un tren directo hasta esta ciudad costera, en mi caso desde la estación de Damport, y en apenas una hora estaba frente al mar del Norte. Nada más llegar, fui al puerto y al mercado de pescado, dos lugares donde la vida local gira alrededor de la pesca y la gastronomía. Pasear entre sus puestos es una forma perfecta de descubrir la cultura belga a través de sus sabores.
Recorrido por el puerto y el mercado de Ostende
El puerto de Ostende es un lugar lleno de vida. Allí se encuentran numerosos puestos de pescado fresco, recién traído del mar del Norte, así como mariscos preparados al momento para los visitantes. Entre las especialidades más llamativas están los wulloks, pequeños moluscos locales que se sirven en caldo y que son muy populares entre los habitantes de la ciudad. El precio varía en función del tamaño de la ración, pero es un bocado que merece la pena probar.
Mientras paseaba, tuve la oportunidad de hablar con un pescador que me explicó con entusiasmo cuáles eran los platos típicos del puerto. Esa cercanía con los vendedores es uno de los mayores atractivos: puedes aprender sobre los productos, ver la frescura del pescado y al mismo tiempo conocer un poco más sobre la tradición pesquera belga.
Probando el mix de fritos en Ostende
Para mi primera comida en Bélgica, decidí probar un mix de fritos en el mercado de Ostende que costaba 6 €. Fue un primer contacto perfecto con la gastronomía local, económico y lleno de sabor.
La bandeja incluía:
2 rabas (calamares)
1 nugget de pescado
1 filete de pescado rebozado
1 gamba rebozada
1 cangrejo rebozado
En general, todo estaba fresco y sabroso, aunque el cangrejo rebozado fue lo que menos me gustó. Lo mejor de este plato es que se puede acompañar con diferentes salsas: ketchup, mayonesa, alioli o la clásica salsa bávara. En mi caso, lo tomé con mayonesa y le añadí un toque de cúrcuma para darle un sabor más personal. Recomiendo probar este mix de fritos porque refleja muy bien la tradición marinera de la ciudad y permite acercarse a la cultura belga de forma sencilla.
El tiburón en los mercados de Ostende
Una de las mayores sorpresas de mi visita fue encontrar tiburón en el mercado de Ostende. Nunca lo había visto a la venta y me llamó mucho la atención. Pregunté a una pescadera y, con amabilidad, me cortó un trozo para mostrarme cómo era por dentro. Fue un momento curioso y único que me hizo darme cuenta de la diversidad de productos que se pueden encontrar aquí. Sin duda, este detalle demuestra que los mercados belgas son un verdadero escaparate de sabores y experiencias.
Consejos y recomendaciones para visitar Ostende
Si estás pensando en hacer una excursión, aquí van algunos consejos prácticos:
Llegar en tren desde Gante es rápido y cómodo.
Pasea por el puerto y disfruta del ambiente marinero.
Acércate al mercado de pescado para ver productos frescos y especialidades locales.
Anímate a probar los wulloks o el mix de fritos en Ostende.
Pregunta a los vendedores por las recetas y tradiciones; suelen estar encantados de contarlas.
Atrévete a combinar las salsas y darle tu toque especial.
No olvides llevar cámara o móvil: las fotos del puerto, los mercados y la playa son espectaculares.
Conclusión
Visitar Ostende es una forma maravillosa de descubrir la costa belga y su gastronomía. Entre sus puestos de mercado, los productos frescos del mar y la hospitalidad de los pescadores, se vive una experiencia auténtica y divertida. Si viajas a Flandes, te recomiendo dedicar al menos un día a esta ciudad. Probar la comida belga en Ostende, ya sea con un cucurucho de camarones, un plato de wulloks o un mix de fritos, es una experiencia que no olvidarás.
Ostende es mucho más que mar y arena: es tradición, frescura y cultura gastronómica. Una excursión que merece totalmente la pena.
!Nos vemos en el próximo post !
María
¡Hola! Soy María Iñarrea Acha, tengo 24 años, soy de Bilbao y estudiante de Medicina en la UPV/EHU. Este próximo semestre realizaré mis prácticas clínicas en el Hospital Universitario de Gante, una oportunidad única para continuar mi formación y vivir de cerca la experiencia de estudiar en el extranjero.
Siempre me ha apasionado descubrir nuevas culturas, su gastronomía y su forma de vida, y creo que Gante es el lugar perfecto para ello. Durante este tiempo quiero compartir con vosotros lo mejor de esta ciudad: sus sabores, rincones y tradiciones.
Estoy muy ilusionada de mostrar cómo se vive en Gante desde la mirada de un estudiante, y espero que mi experiencia os anime a conocer y disfrutar todo lo que Flandes tiene para ofrecer.




