¡Hola mis queridísimos lectores y lectoras!
Seamos honestos: todos usamos inteligencia artificial, aunque no siempre lo admitamos. Desde el filtro que te mejora el selfie, pasando por las 38 preguntas a las que quieres dar respuesta, hasta el chat que te resume un texto a las tres de la mañana. Pero, ¿qué pasa cuando esa misma tecnología entra en un estudio de arquitectura? ¿Cuando ya no solo ayuda a escribir correos o generar imágenes, sino que empieza a imaginar espacios, formas y estructuras?
Ahí es donde More Than Chat entra en juego. Esta exposición, gestionada por la UGent y abierta cerquita de la Book Tower de jueves a sábado hasta el 29 de noviembre, se mete de lleno en esa pregunta incómoda y fascinante a la vez: ¿qué significa diseñar cuando la máquina también crea?
Esta expo te hace sentir que estás presenciando un cambio de era. Una especie de zona gris entre el arte y la tecnología, donde arquitectos, estudiantes e investigadores experimentan con IA no para reemplazar la creatividad humana, sino para desafiarla.
Entre la emoción y el vértigo digital
El punto de partida es sencillo, pero el trasfondo es enorme: ¿qué pasa cuando la IA entra de lleno en la arquitectura? El mundo del diseño lleva años usando herramientas digitales, desde el CAD hasta el modelado paramétrico, pero ahora estamos ante algo distinto. Los modelos de IA no solo asisten, sino que hablan, ven y generan. Y lo hacen a una velocidad que deja al cerebro humano un poco en fuera de juego.
Da la sensación de estar en un punto de inflexión, de no saber si lo que viene es un nuevo renacimiento o un apocalipsis del diseño. La expo no te lanza respuestas cerradas; te deja con preguntas que hacen que la cabeza te de vueltas. Y a mi por lo menos, me entre un poco de miedo.
Tres experimentos, mil dilemas
La exposición gira en torno a tres experimentos desarrollados durante una Summer School en la Universidad de Gante, con estudiantes, investigadores y docentes del Departamento de Arquitectura y Urbanismo. Utilizaron modelos de IA personalizados y exploraron conceptos tan jugosos como la autoría, la referencia y la autenticidad.
Los resultados no son maquetas perfectas, más bien lo que se expone son los fragmentos de proceso: huellas de una negociación entre la intención humana y la sugerencia de la máquina. Ves cómo el diseñador deja de ser un autor absoluto y pasa a convertirse en un curador de algoritmos, una especie de mediador entre lo humano y lo sintético.
La escenografía: un híbrido entre biblioteca y cerebro digital.
La puesta en escena es muy chula: un espacio donde lo analógico y lo digital conviven y se acaban fusionando. Entre cables, pantallas y planos, tienes la sensación de estar dentro de un laboratorio creativo, un lugar donde las ideas se construyen a medio camino entre la mano y el algoritmo.
Los organizadores han conseguido crear una atmósfera que resume perfectamente el espíritu de la exposición: un diálogo constante entre la tradición del dibujo y la lógica del código.
En una de las salas, las paredes están cubiertas de imágenes que se transforman poco a poco, difuminando los límites entre lo real y lo generado. Se desvanecen para luego reaparecer, turnando lo analógico con lo creado. Como si la materia y el píxel jugaran a intercambiar papeles.
El contrapunto de Olivier Campagne
Entre los experimentos, brilla el trabajo del fotógrafo y diseñador francés Olivier Campagne, conocido por sus imágenes hiperrealistas. Su serie fotográfica reflexiona sobre los centros de datos, esos edificios gigantes y opacos donde se almacena la información que alimenta a la IA. Campagne los retrata casi como fantasmas contemporáneos: infraestructuras que, a diferencia de las fábricas o astilleros del pasado, no generan comunidad, sino aislamiento.
Lo interesante es que mezcla fotografía analógica y generación artificial, combinando luz real con simulaciones digitales. El resultado es raro: imágenes de un lugar que aún no existe pero que te hacen sentir que ya has visto antes.
La segunda ola digital
La exposición también plantea una idea potente: estamos viviendo la segunda ola digital en arquitectura. La primera, fue en los 80 y 90 con la entrada del ordenador en el estudio y esta nueva ola está marcada por la IA. Y como toda revolución, viene acompañada de ansiedad pero también fascinación.
¿La IA hará que los arquitectos se vuelvan algo del pasado? ¿O será una herramienta que todo profesional tendrá que dominar, como el lápiz o el AutoCAD en su día?
Nadie lo sabe del todo, pero More Than Chat muestra que resistirse no es la respuesta. El reto está en aprender a dialogar con la máquina, a entender su lenguaje y, sobre todo, a usarlo de forma crítica.
Entre la copia y la creación
Uno de los temas más potentes es el de la autoría. Si una IA genera imágenes a partir de miles de referencias existentes, ¿cuándo deja de ser collage y se convierte en imitación? ¿Dónde empieza la originalidad en un proceso compartido entre humano y algoritmo?
El equipo detrás de la expo no se esconde ante estas preguntas. Más bien, las expone y las trabaja de frente. Hablan de volver a entender la imitación como una herramienta válida. Algo que, paradójicamente, la modernidad había desterrado y de pensar en la autoría no como un gesto individual, sino como una orquestación colectiva entre datos, humanos y máquinas.
¿Un futuro que asusta?
Aunque el futuro de la IA pueda parecer desconcertante, More Than Chat deja claro que no se trata de competir con la máquina, sino de aprender a convivir con ella. La inteligencia artificial no sustituye la creatividad humana: la amplía.
La originalidad sigue estando en nuestras manos, solo que ahora pasa también por entender el código y usarlo a nuestro favor. La expo demuestra que cuando lo humano y lo artificial trabajan juntos, el diseño gana nuevas formas, ideas y posibilidades.
Está genial ver que desde la universidad se organicen exposiciones con temas tan actuales, que no solo muestran hacia dónde va la arquitectura, sino que animan a ir, a comprender y a cuestionarse la nueva era en la que estamos entrando.
Hasta aquí el blog de hoy,
Nos vemos pronto.
Irati.
¡Hola! 😀
Soy Irati Arce de Muguerza, tengo 23 años y soy de Bilbao. Estudio Medicina en la Universidad del País Vasco y este año voy a vivir una experiencia que me hace muchísima ilusión: empiezo mi Erasmus en Gante.
Además, seré corresponsal Erasmus de arte en Flandes, y me encanta la idea de poder compartir todo lo que vaya descubriendo. Quiero explorar esta región con la curiosidad e ilusión de quien lo ve todo por primera vez, pero también con las ganas de entenderla a fondo, como lo haría alguien que lleva viviendo aquí años.
Desde museos y arte urbano hasta pequeños detalles del día a día, espero poder transmitir la esencia de Flandes con las mismas ganas con las que yo la voy conociendo.
Hasta pronto y gracias por leerme:)






