Hay días que empiezan tranquilos sin ningún plan pero luego se transforman en una fiesta debajo de una iglesia! Y no tienes ni idea cómo llegaste allí… a veces el Erasmus sucede así. El pasado 6 de junio fue exactamente uno de esos días.
La jornada comenzó con el opening de una galería de arte en Bruselas y terminó en una fiesta queer subterránea llamada MESSe BASSe. Se realizó en un espacio bastante particular: una especie de cueva o cripta debajo de una iglesia.
Que lindos estos días tan inesperados, llenos de sorpresas… me hacen cuestionarme las distintas formas de pertenecer a tantos lugares. A la comunidad artística, a un grupo de estudiantes, a un momento compartido, a una fiesta secreta de por ahí, a un ritmo común…
Primera parada: Reset Atelier
La tarde comenzó con arte, a las 6 pm llegamos a Reset Atelier, un espacio que por fuera parece otro edificio más en Bruselas pero por dentro es muy bonito. El evento era el opening de una exposición colectiva titulada «belonging, briefly», organizada por estudiantes de la LUCA School of Arts y curada por Sophie Fitze y Mariana Pecháčková.
Y, como sugiere el título, la muestra gira en torno al concepto de “pertenecer” de forma efímera e inestable. Como estudiante erasmus, me sentí muy en sintonía con estos temas que están en mi cabeza: la inestabilidad de migrar, de pertenecer a un nuevo espacio, de ocuparlos aunque no sean tuyos. Pero al mismo tiempo, si lo son…
Las obras presentadas abordaban la tensión entre lo íntimo y lo público, lo individual y lo colectivo. Con mis amigas fuimos a ver la instalación de una estudiante de la escuela, quien la había realizado previamente para una performance dedicada a su abuela. La primera vez que la ví fue en el festival mayday mayday.
Aunque en la galería no pudo realizar la performance, ella expuso los objetos que utilizó; peines, cabello, trenzas y textos. Su obra habla sobre el tiempo, la transmisión intergeneracional, sobre el cuerpo y los gestos que lo moldean y lo recuerdan.
De galería a rave: vamos hacia MESSe BASSe
Cuando estábamos en la exhibición , de casualidad yo me crucé con una amiga de Gante; ella nos recomendó ir a una fiesta y como estábamos sin planes decidimos que era buena idea. La verdad es que no sabíamos mucho, solo que era un evento queer con un gran enfoque en la música y más que nada en la construcción y cuidado de la comunidad musical. La locación fue lo más interesante de toda la noche: una especie de sótano con techos bajos, una atmósfera bastante underground.
Messe Basse: cuando bailar es político
No fue una fiesta convencional. Se nota que MESSe BASSe es un proyecto político. Detrás del evento está una colectiva formada por Sophew y Creep.exe, que se definen como un espacio queer enfocado en la música, el movimiento y el cuidado mutuo.
Ya desde la entrada, las reglas eran claras: no fumar en la pista de baile, evitar conversaciones para no formar el volumen del sonido, respetar el consentimiento de los demás, y mantener el espacio limpio y funcional. Fue una fiesta queer, autogestionada, sin mucha publicidad, la entrada era a precio libre (pay what you can) hasta las 11pm y luego una escala entre 6 euros en adelante. Todo el dinero recaudado fue para TSF Belgium (Trans* solidarity fund Belgium) y otras iniciativas como Justice Pour Sourour y OSVP Collectif Bxl.
Antes de que empezara la música, hubo una charla abierta con lxs djs del evento. Se discutió sobre la historia del rave como forma de resistencia cultural, sobre la importancia de sostener espacios no comerciales y sobre como proteger la noche como territorio de libertad. Este momento de conversación rompía con la lógica de consumo instantáneo que muchas veces domina la vida nocturna. Era un llamado a pensar el baile no sólo como evasión, sino también como forma de comunidad y resistencia.
A partir de las 9pm, vino la música. Los sets fueron variados, de muchos géneros diversos. tocaron artistas como @annebel__, @samane_van_der_loops, @catalinaprc, entre otrxs.
Detalles que hacen la diferencia
Todo estaba muy bien pensado. Más allá de la música, lo que hicieron fue una experiencia enfocada constantemente en el cuidado. La escenografía estuvo a cargo de @ludovicdury y @clubaroundthecorner. Había comida disponible por donación, zonas cómodas para descansar y conversar, baños en buenas condiciones, y un ambiente que te hacía sentir cuidado ya que, había una clara presencia de personas organizadores vigilando que todo vaya bien.
Conclusión
Volví a casa con el cuerpo agotado pero con una sensación de plenitud. Durante el día, recorrí distintos lugares que me invitaron a explorar y aprender. Toda la experiencia me obligo a preguntarme ¿Qué significa intentar pertenecer en un país que no es el tuyo? ¿Donde estamos segurxs? ¿Cómo habitamos lo común desde nuestras diferencias?
Flandes, en su tejido de iniciativas independientes, fiestas queer y propuestas artísticas emergentes, ofrece una gama muy amplia para estas preguntas.
Martu
¡Hola! Soy Martina Otero Jeandrevin, tengo 22 años y soy estudiante de Arte Textil en Escola Massana en Barcelona. Este año me mudé a Gante para seguir aprendiendo en LUCA school of arts. Durante este semestre seré la nueva corresponsal de Música y Festivales. Desde siempre he sido una enamorada del arte y la música por lo que, estoy muy emocionada de mostrarles todo lo que Flandes tiene para ofrecer. Estoy muy agradecida de poder contarles toda mi experiencia erasmus!
Martu

