Le patrimoine pavé. Identidad y pedruscos.

Publicado en el blog de Bruselas por

Desde una perspectiva urbana se podria afirmar que parte de la identidad belga y Bruselense se quiere materializar en pedrusco. Específicamente, en su familiar labrado, el adoquín.

Cuando voy en bici me molestan un montón las calles pavimentadas con piedras. En Bruselas algunas calles están empedradas y otras no. Yo odio las calles con losas, y las evito. Aun así, el otro día leí que es necesario romper los prejuicios con los adoquines: en los ultimos años el patrimonio pavimentado ha sido objeto de controversia.

Adoquines en una calle de Bruselas

Dicen que los adoquines fueron el elemento ideal para el pavimento en las regiones donde las nevadas y el frio congelaban las calles, ya que su permeabilidad energética y su inercia inherente (en comparación con el asfalto) juegan un papel importante en la regulación térmica al garantizar el enfriamiento natural en verano y mantener el calor durante más tiempo en invierno. El adoquín cumple el objetivo de desarrollo sostenible: no solo por la regulación de los microclimas urbanos sino también porque su longevidad es prácticamente ilimitada.

A nivel estético es un elemento significativo de la cohesión del paisaje urbano. El adoquín expresa una continuidad en el uso de los espacios públicos a través del tiempo, enraizando la memoria colectiva y resaltando la identidad de los lugares. Aun así, genera una superficie áspera y desigual, y la falta de mantenimiento causa incomodidad porque la irregularidad de la calle se acentúa produciendo ruido y lentitud en la circulación de vehículos (hecho que, contrariamente, beneficia a los peatones)

Aunque su origen se remonta a los cartagineses y los romanos, los adoquines han tenido especial importancia en el territorio de Bélgica. La solidez del pavimento belga se ha exportado a Nueva york, China o Rusia, donde muchos caminos están pavimentados con piedras de las canteras de Lessines o Quenast: el pedrusco hizo famoso al país en todo el mundo. Es por esto que durante estos ultimos años se ha intentado hacer del adoquín un símbolo de identidad Bruselenseposiblemente uno de los más amenazados, como consecuencia de la tendencia funcionalista predominante sobre el espacio urbano, que ha dado paso a una dinámica considerada preocupante e irreversible porque desconecta el patrimonio de su entorno.

Para concluir, más allá de soltar una opinión cualquiera sobre si el adoquín es un elemento favorable a la sostenibilidad o solamente un mero obstáculo para la mayoría de belgas, creo que deberíamos preguntarnos en qué medida este pedrusco supone un elemento más en el proceso ficticio de generar una identidad única e inexistente mediante la patrimonialización del espacio urbano. (3.) Si bien podemos afirmar que a nivel estético el adoquín forma parte de un imaginario colectivo del pasado, es interesante observar como en un plano social la patrimonialización del adoquín representa un proceso problemático que da pié al debate, y en el que se pueden encontrar paralelismos con la formación de identidad de la capital Belga: el adoquín conforma una superficie irregular, inestable, diversa y plural.

 

A todo esto, y sin ninguna pretensión, quería recordar la tercera acepción del término “adoquín” según la RAE: m. coloq. Persona torpe o ignorante.

 

Fuentes:

  1. Pavés de Bruxelles, Isabelle Pauthier y Marion Alecian de la ARAU, AAM Éditions
  2. Le patrimoine pavé, Le Service public régional de Bruxelles, Commission royale des Monuments et des Sites <en línia>
  3. Patrimonialización del Espacio Publico, Noelia Ávila Delgado. Ciudades, Red Investigación Urbana A.C, México, 2015 [Según Noelia Ávila Delgado, citando a Henri Lefebvre y a Llorenç Prats, la patrimonialización del espacio publico es un proceso mediante el cual los centros históricos se transforman en espacios abstractos donde predomina el valor de cambio (en detrimento del valor de uso) para entrar en la competencia global del mercado de las ciudades. Es decir, supone la transformación arbitraria de elementos urbanos en patrimonio cultural bajo premisas supuestamente objetivas, que si bien anteriormente se adscribían a la ecuación patrimonio-identidad nacional ahora se relacionan con la noción patrimonio-venta-consumo]
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