¡Hola a todos!
Gante es famosa por sus canales y sus torres medievales, sin embargo, te das cuenta de que la ciudad respira a través de sus parques. El otro día decidí alejarme un poco del centro turístico para explorar el «cinturón verde» del sur de la ciudad.
Hice un recorrido que conectó tres parques: Zuidpark, Muinkpark y Citadelpark. Y os aseguro que no son simples explanadas de césped; cada uno guarda secretos y historia que me sorprendieron, desde cuevas misteriosas hasta el recuerdo de elefantes en pleno centro de la ciudad.
1. Zuidpark: La Antigua Estación y el Rey Soldado
Mi ruta empezó en el Zuidpark (oficialmente Parque Rey Alberto I). Lo primero que te impacta es su monumentalidad. Es un parque de estilo neoclásico, muy ordenado y elegante. Pero lo que realmente capta tu atención es la imponente estatua ecuestre que preside la entrada.
Se trata del Rey Alberto I, conocido como el «Rey Soldado» por su papel en la Primera Guerra Mundial. Verlo allí arriba impone respeto.
Mientras paseaba, me enteré de que este parque no siempre fue un parque. Hasta los años 30, aquí se levantaba la Estación de Gante-Sur. Cuando la estación cerró y las vías desaparecieron, la ciudad decidió convertir este espacio en la gran puerta de entrada verde a Gante. Si te fijas, la forma alargada del parque recuerda a las antiguas vías del tren.
2. Muinkpark: ¿Leones en Gante?
A solo unos minutos caminando, el ambiente cambia radicalmente. Entrar en el Muinkpark es como entrar en un jardín inglés secreto. Es el parque más pequeño de los tres, rodeado de casas señoriales y con un aire mucho más íntimo.
Aquí me encontré con unos curiosos habitantes: patos, pájaros y «animales exóticos». Me pareció algo simpático, pero luego descubrí la increíble historia detrás de esto.
¡Este parque es el último vestigio del Zoológico de Gante! En el siglo XIX, este lugar estaba lleno de jaulas con leones, elefantes y osos. El zoo cerró a principios del siglo XX, pero el parque conserva ese trazado de jardín romántico y, las esculturas de los animales que vi hoy son un pequeño homenaje a esa época salvaje del barrio.
3. Citadelpark: Naturaleza, Arte y… ¿Una Cueva?
La última parada fue el gigante de la zona: el Citadelpark. Su nombre ya te da una pista: aquí se levantaba una antigua ciudadela militar para defender la ciudad. Hoy es el pulmón cultural de Gante (aquí están los museos S.M.A.K. y MSK), pero yo me centré en su lado más aventurero.
Este parque es famoso por su diversidad botánica (tienen árboles muy raros), pero lo que realmente quería ver era algo que había escuchado rumores: la famosa cueva artificial.
Y la encontré. Es una estructura de rocas falsas construida en el siglo XIX para dar un toque romántico y misterioso al parque. Caminar por su túnel oscuro es una experiencia curiosa; te sientes como si hubieras salido de la ciudad y estuvieras en una gruta de montaña. Es el lugar perfecto para una foto diferente.
Para que veáis el contraste entre la solemnidad del Rey Alberto, la tranquilidad de los animales del Muinkpark y el misterio de la cueva, he montado este vídeo de la ruta:
Conclusión de la Ruta
Si estáis en Gante y queréis un plan de domingo diferente, os recomiendo hacer este triplete. Están muy cerca unos de otros y en una hora pasas de la historia militar a la botánica y a las curiosidades urbanas.
Y vosotros, ¿sabíais que Gante tuvo un zoológico en pleno centro? ¡Os leo en los comentarios!
¡Hola a todos! Mi nombre es Marc Herrero y los próximos meses seré vuestro corresponsal de Ciclismo y Naturaleza. Me encargaré de descubriros las rutas más espectaculares y los paisajes secretos de Flandes.
Tengo 21 años, soy de Barcelona y estudio Matemática Computacional y Analítica de Datos. Siempre me ha movido la curiosidad, y por eso he decidido hacer un Erasmus en Lovaina durante este primer semestre.
Además, soy un apasionado de las dos ruedas. Mi aventura empezó con el BMX y el trial, pero donde he pasado más horas ha sido en la bici de montaña.
Os invito a que me acompañéis en lo que van a ser unos meses llenos de naturaleza, ciclismo y mucho más. ¡Nos vemos en las rutas!