¡Hola mis queridísimos lectores y lectoras!
Si me habéis leído antes, sabréis que os he ido contando distintos planes que podéis descubrir en la ciudad de Kortijk: exposiciones, arte callejero… Y hoy os traigo algo que estoy segura que os sorprenderá. Y posiblemente lleguéis más alto de lo esperado…
¡Se trata de la visita a la Iglesia de San Martín de Kortrijk!
Una iglesia que se ve desde cualquier punto
Lo primero que llama la atención es que la iglesia se ve prácticamente desde todas partes. Literalmente vas caminando por Kortrijk y, de repente, asoma entre los tejados su torre altísima con ese reloj dorado y una cúpula negra que parece sacada de una peli de fantasía medieval.
Es imposible no mirar hacia arriba y pensar: “¿Y si subimos ahí?”. Spoiler: sí, se puede subir. Pero no adelantemos acontecimientos.
El exterior impresiona antes de entrar
La iglesia se ubica en una plaza muy céntrica, rodeada de cafeterías y terracitas, perfecta para descansar antes o después de la visita.
Cuando te acercas para entrar, justo encima de la puerta principal hay un arco en punta, típico del gótico brabantino, que hace que todo parezca más alto de lo que ya es. Ese arco no solo sujeta la fachada, sino que te obliga a levantar la vista y decir un «¡wow!» antes de entrar. Y si te fijas bien, las estatuas que lo rodean son impresionantes: tan detalladas y elegantes que te dejan impresionada.
El interior, una obra de arte
Cuando entras puedes ver el suelo blanco y negro a cuadros que parece un tablón de ajedrez, los arcos góticos, la luz que entra desde las vidrieras… todo tiene ese aire solemne de iglesia Flamenca.
Y entre esas sorpresas, una joya del arte flamenco: el Tríptico del Espíritu Santo, pintado por Bernard de Rijckere en 1587. Representa tres escenas bíblicas: la creación de Adán, el bautismo de Cristo y la venida del Espíritu Santo, todas llenas de color, movimiento y simbolismo. Vamos, una maravilla para los que disfrutamos del arte.
Una cosa que me gustó mucho, es que en la propia sala donde está ubicado hay una pantalla dónde puedes consultar el significado de la obra y su explicación. Algo muy interesante para poder entender del todo la pieza.
El momento “plot twist”: ¡se puede subir a la torre!
Mientras paseábamos por el interior, nos dimos cuenta de algo que cambió el plan: ¡se podía subir a la torre! Sí, a ese reloj dorado que habíamos visto durante todo el paseo. Y lo mejor de todo… gratis y sin reserva.
Eso sí: hay que ganárselo. Son 246 escalones de subida por una escalera de caracol de metal que parece salida de un libro antiguo. A cada paso sientes que estás entrando en la historia, casi puedes imaginar a los relijiosos subiendo por ahí hace siglos para tocar las campanas.
Subir por el interior de la torre, fue como entrar en un lugar casi prohibido. Los pasillos estrechos, la luz tenue y las pequeñas ventanas creaban un ambiente medio místico, medio gimnasio improvisado.
Porque sí: al terminar la subida, tus piernas ya no necesitan más cardio en una semana.
La recompensa: una vista de cuento
Cuando llegas arriba, el cansancio se te pasa al instante. La vista es increíble. Desde la torre ves Kortrijk desde cuatro ángulos distintos: los tejados rojizos, las calles estrechas, el rio y, al fondo, el paisaje flamenco extendiéndose hasta el infinito. ¡Incluso puedes ver alguno de los graffitis de los que os hablé en un blog anterior!
Ver la ciudad desde arriba tiene algo especial. Te ayuda a entender cómo está distribuida, cómo se conecta todo. Además, ver a la gente moverse abajo; paseando, yendo en bici o tomando algo en una terraza mientras tú estás allí quieto, simplemente observando, en mi opinión se siente como un privilegio.
Y lo mejor: el reloj dorado está justo al lado de tu cabeza. Literalmente estás a la altura del reloj que ves desde toda la ciudad.
Mini ficha arquitectónica:
- Construida entre 1390 y 1466.
- Estilo gótico brabantino, con tres naves tipo sala hallenkerk
- Torre de 83 m.
- Tras un incendio en 1862, algunas zonas fueron reconstruidas en neogótico.
En resumen
La Iglesia de San Martín no es solo una visita cultural; es toda una experiencia. Mezcla arte, historia y una subida que te deja sin aliento (literal y figuradamente).
Así que si estáis por Kortrijk, no lo dudéis: entrad, mirad hacia arriba, y subid esos 246 escalones. Prometido, las vistas lo merecen.
Hasta aquí el blog de hoy,
Nos vemos pronto.
Irati.
¡Hola! 😀
Soy Irati Arce de Muguerza, tengo 23 años y soy de Bilbao. Estudio Medicina en la Universidad del País Vasco y este año voy a vivir una experiencia que me hace muchísima ilusión: empiezo mi Erasmus en Gante.
Además, seré corresponsal Erasmus de arte en Flandes, y me encanta la idea de poder compartir todo lo que vaya descubriendo. Quiero explorar esta región con la curiosidad e ilusión de quien lo ve todo por primera vez, pero también con las ganas de entenderla a fondo, como lo haría alguien que lleva viviendo aquí años.
Desde museos y arte urbano hasta pequeños detalles del día a día, espero poder transmitir la esencia de Flandes con las mismas ganas con las que yo la voy conociendo.
Hasta pronto y gracias por leerme:)






