Un día primaveral en Gante
El día que fui a Gante hacía muy buen tiempo, de esos días en los que apetece estar todo el rato en la calle. Desde el principio se notaba que la ciudad estaba llena de gente disfrutando del sol, como si todo el mundo hubiera decidido salir a la vez.
La primavera cambia mucho el ambiente. Todo se ve más vivo: más gente, más movimiento y también más ganas de hacer planes al aire libre, aunque sean cosas simples.
No teníamos un plan concreto. Simplemente pasear por el centro, sin prisa, observando un poco el ambiente y dejarnos llevar. Es una forma de viajar que me gusta bastante, porque al final acabas descubriendo sitios y detalles que no habías previsto.
Terrazas llenas y ambiente animado
Una de las cosas que más me llamó la atención fue lo llenas que estaban las terrazas. En cuanto sale el sol, parece que todo el mundo quiere aprovecharlo al máximo.
En zonas como Graslei, el ambiente era muy animado. Las mesas estaban llenas de gente tomando algo, hablando tranquilamente y disfrutando del buen tiempo. También pasé por el Grand Café Sgol, que estaba bastante concurrido.
Algo que me gustó mucho es que no todo gira en torno a las terrazas. Mucha gente simplemente se sienta directamente en el muelle junto al canal, con una bebida o algo para comer. Es un plan muy sencillo, pero el sitio lo hace especial.
Planes sencillos para disfrutar del buen tiempo
En primavera, el mejor plan en Gante es precisamente no complicarse demasiado. Mientras caminaba, vi a mucha gente haciendo cosas muy simples, pero que encajaban perfectamente con el día.
Algunos estaban comiendo algo al sol en Graslei, otros paseaban sin rumbo por el centro histórico, y también había gente sentada junto al canal simplemente descansando. Vi incluso pequeños grupos haciendo picnic improvisado, aprovechando cualquier espacio donde daba el sol. Son planes que no requieren organización, pero que se disfrutan mucho.
Cerca del Gravensteen, el castillo de la ciudad, también había bastante ambiente. Es una zona donde mucha gente se para, ya sea para hacer fotos, descansar o simplemente pasar el rato.
Un rincón verde junto al agua
Uno de los momentos que más disfruté fue cuando encontré una zona verde junto al canal, justo detrás del Gravensteen.
Era un sitio mucho más tranquilo. Había menos gente y el ambiente era más relajado. Nos sentamos un rato frente al agua, a mi lado había gente leyendo, pintando, jugando son su perro… Desde ahí se veía el canal y se escuchaba el sonido del agua y de la gente pasando a lo lejos. Fue un contraste con las zonas más concurridas del centro, y creo que ese equilibrio es parte de lo que hace especial a la ciudad.
Los cerezos en flor
La primavera también se nota mucho en los árboles. Durante el paseo vi algunos cerezos en flor, que le daban un toque diferente a las calles.
Estos pequeños detalles hacen que la ciudad se vea más bonita y más viva. Además, encajan muy bien con el tipo de planes tranquilos que apetece hacer en esta época.
Las bicicletas en Gante
Otro detalle que me fijé fue el tema de las bicicletas. Se nota que es una ciudad muy adaptada a moverse en bici.
Comparándolo con Bruselas, donde a veces las bicicletas se ven un poco más caóticas o dispersas, en Gante me dio la sensación de que estaban mucho más organizadas. Había muchos puntos donde se concentraban, bien colocadas y sin dar sensación de desorden.
En conclusión, una ciudad perfecta para disfrutar de la primavera
Después de pasar el día allí, me dio la sensación de que Gante es una ciudad perfecta para disfrutar cuando hace buen tiempo. No hace falta tener un plan concreto ni visitar mil sitios.
Lo mejor es simplemente pasear, sentarse junto al agua, observar el ambiente y dejar que el día vaya pasando.
También noté bastante diferencia con otras ciudades belgas. Comparada con Brujas o con Bruselas, Gante tiene algo especial. Es animada, pero a la vez tranquila. Tiene vida, pero no resulta agobiante.
Me gustó mucho también el ambiente estudiantil, seguramente influido por la Universidad de Gante. Se nota una ciudad joven, viva y bastante segura. En todo momento me sentí cómoda caminando por allí.
En general, fue uno de esos días sencillos que se disfrutan mucho más de lo que esperas. Y creo que, en primavera, Gante es justo el tipo de lugar donde apetece perderse sin prisa.
¡Nos leemos pronto!
Emma
Soy Emma Febrer Pedraza, tengo 22 años y soy de Menorca. Durante los próximos meses voy a ser corresponsal de Naturaleza y Ciclismo en Flandes. Actualmente estoy en tercero del Grado de Turismo en la Universidad de Girona y este semestre he venido a Bruselas para realizar mi Erasmus en la Haute École Lucia de Brouckère.
Me considero una persona extrovertida y aventurera, con muchas ganas de descubrir nuevos lugares. Siempre me ha gustado moverme al aire libre, practicar deporte y explorar los destinos con calma, prestando atención a la naturaleza, los paisajes y a todo aquello que muchas veces pasa desapercibido cuando se viaja con prisas.
A través de este blog quiero compartir mi experiencia Erasmus, recorrer Flandes y Bruselas, y descubrir rutas, espacios naturales y pequeñas escapadas.
Espero que me acompañéis en estos meses de descubrimientos y nuevas experiencias!


