Hallo!
Una de las cosas que más me gustan de vivir en Bruselas es que siempre hay algún evento cultural interesante. Hace unos días tuve la oportunidad de asistir a Gazte Eguna, una jornada organizada por la comunidad vasca de Bruselas, y me fui con una gran sonrisa y muy satisfecha. Aunque no soy vasca ni hablo euskera, me sentí muy bien acogida desde el primer momento, y fue una experiencia completamente diferente a todo lo que había vivido en Flandes anteriormente.
Un pedacito del País Vasco en Bruselas
Gazte Eguna reunió a jóvenes y familias de la comunidad vasca en un ambiente muy acogedor. Durante todo el día hubo comida, juegos, música y mucha conversación, creando un espacio perfecto para compartir cultura y conocer gente nueva.
Lo que más me sorprendió fue que no era un evento diseñado exclusivamente para vascos. Todo lo contrario. Desde que llegué, me hicieron sentir como una más, y nunca sentí que el idioma fuera una barrera. Se oía euskera, español, francés e inglés, algo muy típico de una ciudad tan internacional como es Bruselas.
Me hizo una ilusión tremenda comprobar cómo personas que probablemente se conocían desde hacía años hacían un hueco también a quienes llegábamos por primera vez a esta comunidad. Ese ambiente tan cercano hizo que, en cuestión de minutos, dejara de sentir que estaba en un evento al que iba «de invitada».
Mucho más que una fiesta
Más allá del ambiente de dieces, me pareció una oportunidad de maravilla para aprender sobre una cultura que apenas conocía a pesar de ser de mi propio país. Descubrí tradiciones, expresiones en euskera y muchos datos interesantes gracias a la gente, que siempre estuvo dispuesta a explicar y compartir.
También me hizo reflexionar sobre algo que caracteriza a Bélgica: la convivencia de culturas. En un mismo evento, personas de diferentes países se reunieron con un interés común en aprender y celebrar una identidad compartida.
Una experiencia muy inclusiva
Antes de ir, pensé que me sentiría un poco fuera de lugar, ya que no tenía ninguna conexión con el País Vasco. Sin embargo, ocurrió todo lo contrario.
La gente fue muy amable y acogedora, y terminé hablando con varias personas a lo largo del día. Me gustó comprobar que no hacía falta conocer el idioma ni las costumbres para disfrutar del evento y sentirse parte de él.
Comida, juegos y un ambiente estupendo
El programa combinaba comida, juegos tradicionales, música y momentos para conversar tranquilamente. Todo transcurrió a un ritmo relajado, en un ambiente muy agradable, de esos en los que acabas conociendo a gente que apenas cinco minutos antes eran completos desconocidos.
Fue una forma muy diferente de pasar el día y romper con la rutina.
Bruselas nunca deja de sorprenderme.
Si hay algo que estoy aprendiendo durante mi intercambio Erasmus, es que los mejores planes suelen ser los menos esperados. Gracias a esta fiesta, aprendí mucho más sobre la cultura vasca y, al mismo tiempo, comprendí mejor el rico patrimonio cultural de Bélgica.
Ojalá se sigan organizando encuentros como este. Aunque no tengas ningún vínculo con la cultura vasca, merece muchísimo la pena acercarse con curiosidad y ganas de aprender, porque estoy segura de que saldrás con una experiencia muy positiva, igual que me ocurrió a mí.
Lo pasé de maravilla y aprendí muchísimo. Aunque no soy vasca ni hablo euskera, no me sentí fuera de lugar en ningún momento en absoluto. Al final, las ganas de compartir cultura, conversar y pasarlo bien nos unió a todos, y esa fue, sin duda, la mejor parte de la experiencia de esta fiesta.
¡Hola!
Soy Paula Rodríguez, corresponsal de música y fiesta en Flandes
Soy estudiante en ICHEC Bruselas en el curso 2025/26 y apasionada de la música y la industria musical. Desde aquí comparto conciertos, festivales, eventos y planes musicales que hacen vibrar a Bruselas y Flandes.
Si suena bien y merece la pena vivirlo, probablemente esté allí para contártelo 🙂